Adjunto, de vuelta los 2 Ludlows y las 2 «porquerías». De Wilhelm solo me envías las pocas líneas dirigidas a mí, no las que te dirigió a ti, a las que te refieres. Si Wilhelm no puede más que eso, es todavía un milagro que en Barmen no le haya ido peor. Te enviaré en unos días los informes de la Zukunft sobre la Asamblea General, que aparecieron con mucho retraso y de los que se desprende que el terreno en la asociación suiza estaba ya fuertemente preparado y que la rebelión habría estallado también sin Wilhelm. La correspondencia de Ludlow, muy útil. Muchísimas gracias por el Rameau, que me procurará mucho placer. Ahora casi no leo nada para poner por fin el ojo en buen estado; también he reducido mis trabajos en la oficina. Wilhelm se engaña de medio a medio si cree que yo le enviaría la Guerra de los campesinos sobre la base de vaguedades tan imprecisas, para que después venga de repente y grite: si no envío tal y tal cantidad de dinero, no se podrían imprimir los últimos pliegos. Su carta es sencillamente ridícula y su exigencia de que tú le pagues sus honorarios, desvergonzada. El magistrado estipendiario de aquí, Fowler, que en aquella ocasión hizo comparecer encadenados ante el tribunal a los fenianos, ha dimitido. Es decir, se ha fugado, abandonando a su mujer y 2 hijos, con la esposa del presidente de las quarter sessions, Milne (hija del difunto rico banquero Brooks, con una fortuna personal de 80.000 libras esterlinas), la cual, a su vez, deja a sus 5 hijos a su caro esposo. Gran consternación entre el filisteísmo. Salud, tu F. E. Esta última historia solo se explica etimológicamente: fowler, de fowl = pájaro.