Querido Mohr:

Liebknecht ha vuelto a tener la suerte de la estupidez. La votación de 6.500 contra 4.500 fue una derrota enorme para Schweitzer, aunque no una victoria directa para Wilhelm. La Kölnische Zeitung dice que Schweitzer se quedó terriblemente consternado y que, aunque antes había declarado que se retiraría si una minoría de alguna importancia votaba contra él, se guardó muy bien de hacerlo. En todo caso, la campaña de Schw. por el reino del sastre ha fracasado y su posición en su propia asociación se ha visto gravemente sacudida. N’est pas dictateur qui veut. Con esto ha comenzado el proceso de descomposición del lassallismo específico y tiene que proseguir rápidamente. Con 6.500 contra 5.400 se produce, o bien la escisión, o bien el abandono de la organización “estricta” y de la jefatura personal de Schw. Y en ese sentido, la estúpida osadía de Liebknecht ha surtido buen efecto. El que en estas circunstancias se preste a una nueva tregua, tampoco se lo voy a tomar a mal, aunque éste sea ya el tercer ejemplo entre los dos de que canalla se pelea, canalla se reconcilia. Adjuntos incluyo los números de Die Zukunft. El debate del Reichstag sobre la reglamentación industrial está, por desgracia, pésimamente reseñado en ella. No hay nada más cómico, desde la disertación de Schw. sobre las reivindicaciones socialistas que termina con la declaración de que él está por la libertad de industria, hasta Wagner, Miquel y Cía. Pura cháchara de niños. Con mucho el mejor, Bebel. El B. Becker se lo envío hoy a Leßner. He oído que el último número del Fortnightly trae un artículo al respecto. Te enviaré Die Zukunft sobre Schweitzer y L., y desde luego en seguida si contiene algo más; supongo que L. habrá informado a la misma de inmediato.

Tuyo,
F. E.