20. März, 1869. Dear Fred, todos esperamos que en tu próxima carta nos envíes mejores noticias sobre el estado de salud de Mrs. Lizzy. Tussy me encarga especialmente que te exprese su más calurosa simpatía. Hace un tiempo condenado. Jennychen tampoco sale del constipado y yo, desde hace un par de días, estoy de nuevo atontado de catarro y confundido por la tos. Los niños van la semana próxima (viernes o sábado) a París, a casa de los Lafargue. Lo de Laura fue esto: se había caído 2 o 3 semanas antes del parto. A consecuencia de esta caída, tuvo que guardar cama hasta hace 1-2 semanas y solo con dificultad ha escapado del peligro. Me propongo hacerme naturalizar como inglés, precisamente para poder viajar a París con seguridad. Sin tal viaje, jamás conseguiré que se realice la edición francesa de mi libro. Mi presencia allí es absolutamente necesaria. Según la ley Palmerston, uno puede, si quiere, despojarse otra vez de la ciudadanía inglesa en 6 meses. La ley no protege a ningún naturalizado en lo referente a actos ilegales que haya cometido en su país de nacimiento antes de la naturalización, en caso de que regrese a este país. Sin embargo, con excepción de este caso, el naturalizado se equipara al inglés frente a los gobiernos extranjeros. En verdad, no veo por qué no habría de visitar París sin permiso del señor Bonaparte, si tengo el medio para hacerlo en la mano.

Mi más sincero agradecimiento a Schorlemmer por la 2.ª edición de la Química. Mañana empezaré, como diversión dominical, la relectura de la 2.ª parte, la química orgánica (y supongo que ahí han de buscarse los cambios).

En lo que respecta a L. Bonaparte, no soy partidario de que se le haga una impresión previa de lo que corre desde la Revue hasta 1850. Por una parte, no quiero dar a Meißner ningún nuevo pretexto para demorar la cosa. Por otra parte, sería muy fácil reelaborar esta parte mediante la interpolación de hechos aparecidos posteriormente, lo cual, sin embargo, no urge. De Paepe ha buscado en vano en Bruselas un editor francés para L. Bonaparte. Lo que esos señores exigen es dinero para tal operación, por parte del autor.

Sobre el auténtico remedio milagro a lo Moilin, Blanqui, que ahora está en París, soltó muy buenos chistes en casa de Lafargue. Francia, dijo, es siempre ingrata con sus grandes hombres. Ese Moilin, por ejemplo, ha resuelto el enigma del siglo de una manera inaudita por lo sencilla, y París sigue como si nada hubiera ocurrido.

Castille fue insurgente de junio; como tal, fue deportado a Cayena y regresó tras la amnistía general. La primera edición de su libro la escribió de bonne foi. Entretanto, el gobierno lo compró y organizó esta segunda edición en contraposición a los escritos de Ténot. Lo que se ha modificado en ella es: 1) el tono, en general más burgués, a veces repipi; 2) se han suprimido pasajes contra los hombres de diciembre; 3) se han injertado un par de giros ligeramente apologéticos en favor de Bonaparte. A pesar de todo, el fondo no ha cambiado y sigue siendo, como tú dices, un escrito muy loable. Está muy bien que el señor Bonaparte haga retroceder la historiografía hasta antes del 2 de diciembre. La lucha de los distintos partidos, su mutuo «Et tu, Brute!», contribuirá a arruinar el «oficio revolucionario» a los viejos cerdos del 48 y de antes. – Había enviado a Beesly, por correo urbano, el folleto de Vermorel que también te mandé a ti (junto con el de Castille), para que lo leyera, acompañado de algunas notas sueltas mías. Me lo devolvió con la cartita adjunta, que es tan tonta como magistralmente arrogante. A mí me parece: filosofía positiva, sinónimo de ignorancia sobre todo lo positivo. – El otro papelito adjunto me lo ha hecho llegar Borkheim para mis «parientes holandeses». El informe sobre las Knappschaftsvereine lo encontré ayer impreso íntegramente en el Social-Demokrat del pasado miércoles. No sé si Zukunft lo ha aceptado. Tal vez el informe no esté a la altura y en el escalón de sabiduría que cuadran exclusivamente a la política social. A Wilhelm no lo he recibido aún para esta semana.

A propósito. Dentro de muy poco tendrá lugar aquí una manifestación en favor de E. Jones. El asunto parte de la sección de Clerkenwell de la antigua Reform League. Sus dirigentes, Weston, Lucraft, etc., son miembros de nuestro Consejo General. De las 5 sillas de presidente en Trafalgar Square, desde las cuales se arengará a la masa, el comité de festejos me ha ofrecido una. Rehusé eso con la más cumplida y cortés de las negativas. En cambio, lo que no pude rehusar fue prometer pequeñas contribuciones monetarias, por parte de mí mismo y de amigos, para los gastos de la manifestación. El martes próximo hay que aportar. Así pues, si tú y Moore queréis contribuir con algo, tiene que hacerse para entonces.

Adiós, el Mohr, que cada día ofrece más la imagen de un moro «blanqueado».