5 de marzo de 1869.  
Querido Fred:  
El documento adjunto llegó ayer (aunque está fechado el 27 de feb.). Tienes que devolvérmelo en seguida, después de leerlo, pues he de presentarlo al Consejo el próximo martes. Los señores de la "Alianza" han necesitado mucho tiempo para llevar a término este opus. A nosotros, en verdad, nos habría sido más grato que se hubieran guardado sus "legiones incontables" en Francia, España e Italia. Bakunin piensa: si aprobamos su "programa radical", podrá echarlo a las grandes campanas y comprometernos tant soit peu. Si, por el contrario, nos declaramos en contra, se nos tachará de contrarrevolucionarios. Además: si los dejamos entrar, él se encargará de hacerse secundar en el Congreso de Basilea por algunos riff-raff.  

Creo que se responde en esta línea:  
Según el § 1 de los Estatutos, debe admitirse a toda sociedad obrera que persiga el mismo fin; a saber, la protección, el progreso y la completa emancipación de las clases trabajadoras. Puesto que el grado de desarrollo de las diferentes secciones obreras en un mismo país y de la clase obrera en los distintos países es necesariamente muy diverso, también el movimiento real se expresa necesariamente en formas teóricas muy diferentes. La comunidad de acción creada por la Asociación Internacional de los Trabajadores, el intercambio de ideas a través de los diversos órganos de las secciones en todos los países y, por último, el debate directo en los Congresos generales, irían creando gradualmente, para el movimiento obrero internacional en su conjunto, también el programa teórico común. Por lo que respecta, pues, al programa de la "Alianza", el Consejo General no ha de someterlo a un examen crítico. No ha de investigar si es una expresión científica adecuada del movimiento obrero. Sólo ha de preguntarse si su tendencia general no contradice la tendencia general de la Asociación Internacional de los Trabajadores: la completa emancipación de las clases trabajadoras. Sólo una frase del programa, § 2: "elle veut avant tout l'égalisation politique, économique et sociale des classes", podría ser objeto de este reproche. La "igualación de las clases", interpretada literalmente, no es más que una paráfrasis de la "armonía del capital y el trabajo" que predican los socialistas burgueses. No la "igualación de las clases", lógicamente imposible, sino la "abolición de las clases", históricamente necesaria, constituye el objetivo último de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Del contexto en que se encuentra esta frase en el programa se desprende, sin embargo, que no es más que un lapsus calami. El Consejo General no duda, por tanto, de que se eliminará del programa esta frase, que podría dar lugar a malentendidos preocupantes. Presupuesto esto, corresponde al principio de la Internacional de los Trabajadores dejar a cada sección la responsabilidad de su propio programa. Nada se opone, pues, a la conversión de las secciones de la Alianza en secciones de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Tan pronto como esto se haya efectuado, deberá transmitirse al Consejo General, conforme al reglamento, un recuento de las secciones recién adheridas, por país, domicilio y número. Este último punto —el censo de sus legiones— escocerá particularmente a los señores.  

Lo que quieras que se modifique en este borrador de respuesta, escríbemelo al devolverme la carta.  

En cuanto a Liebknecht, he seguido reflexionando sobre el asunto. La impresión en ese periodicucho no puede ser. La impresión como folleto a cargo de Wilhelm es una ilusión. ¿Qué te parecería si escribiera a Eichhoff preguntándole si su hermano quiere publicar el asunto a buen precio? En ese caso, ¿podrías dedicar los honorarios al Consejo General, que está muy necesitado de dinero? Aún tengo una copia del 6º cuaderno, donde está la Guerra de los campesinos (aparte de mi Revue encuadernada, que está completa). Podría enviarla a Berlín. Escríbeme sobre esto a vuelta de correo. Por lo demás, que Wilhelm reimprima la última sección del folleto La cuestión militar. La transacción con Meißner (¡para la cual Wilhelm tendría que mostrar dinero contante! —además, Meißner es muy quisquilloso en estos puntos—) es imposible.  

Salud.  
Tuyo,  
K. M.