Querido Mohr:

Ya ves cuánta razón tenía al desaconsejarte bajo toda circunstancia un viaje a París. Ponerse en manos de esa canalla sería pura locura, sobre todo porque nadie reclama a uno y las lois de sûreté siguen en vigor. Lafargue debería largarse cuanto antes a Estrasburgo y terminar sus exámenes; una vez arreglado eso, ya puede permitirse algo. Que se haya emancipado de Moilin tiene un valor inmenso; ese jesuita lo habría metido seguramente en líos. Lo que L. escribe sobre Blanqui es muy simpático. Beesly, según me dice Moore, ha publicado en el nuevo Fortnightly un artículo sobre la cuestión social que debe de ser lo más confuso que cabe imaginar. En el antiguo pasaje escocés, lo único lingüísticamente nuevo para mí es el participio presente havand, habend, lo cual demuestra que esta forma, desaparecida hacía tiempo en Inglaterra a comienzos del siglo XV, existía aún en Escocia. La metedura de pata con el ruso la cometí realmente. He olvidado bastante la declinación rusa. Las historias de Lugau vuelven hoy por correo de impresos.

Como yo mismo ya no sé qué pasajes cité, tampoco puedo indicártelos, pero junto con los folletos he puesto una especie de índice que hice para mí y por el cual quizá puedas ver dónde deben figurar. ¿Cómo se titula el panfleto sobre la Life Assurance C.º? Habrá que conseguirlo. Así que Wilhelmchen ha apelado a vosotros contra Schweitzer. Esto va a ser una buena historia, pues Schw. no se deja atrapar tan fácilmente. La trifulca, por lo demás, se pondrá divertida. ¿Ya no recibes el Sozialdemokrat? Eichhoff debería precisamente ahora mantenernos bien au courant. Unos artículos que ha escrito (seguramente nadie más) en la Zukunft te los envío estos días. Entre tanto, en Essen ha salido elegido Hasenclever, el del Sozialdemokrat, apoyado también por Liebknecht, con 960 votos de mayoría sobre lo que el Landrat y el candidato nacional-liberal obtuvieron juntos, y en Hannover (creo que en Celle) también hay perspectivas de sacar a uno. Por lo demás, Wilhelm parece moverse ahora más y tener éxito en Sajonia. Si este burro dejase en paz sus estúpidas historias federalistas y güelfas del sur de Alemania, podría, con la desconfianza que reina entre los jefes lasalleanos frente a Schweitzer, conseguir algo incluso con su estrechez de miras, pues la mala conciencia de Schw. desarma también a éste cuando la cosa llega al extremo. Pero con su Partido Popular y su furia restauracionista no atraerá ni a un perro de detrás de la estufa entre los obreros del norte de Alemania. ¡Es cómico que ahora, de repente, quiera venir a Berlín, con lo cual reconoce que puede hacerlo sin peligro! Por lo demás, no alcanzo a ver cómo vosotros, como Consejo General, podéis declararos competentes en este asunto –incluso si ambas partes consienten–, a menos que ambas declaren querer someterse también al laudo arbitral en lo relativo a la organización y dirección de las trades unions, etc.

Tu F. E.