1. Corrección.


Karl Marx

Mi plagio a F. Bastiat

Escrito hacia el 11 de julio de 1868.

En ........... |espacio dejado en blanco en el manuscrito para el título «Vierteljahrschrift für Volkswirthschaft und Kulturgeschichte»| descubre un bastiatita que yo le he birlado a F. Bastiat la determinación de la
magnitud del valor
de las mercancías por el
«tiempo de trabajo socialmente necesario»
para su producción, y además en forma desfigurada. Ya podría yo darme por satisfecho con este quidproquo. Pues si este bastiatita nº I encuentra que las determinaciones del valor de Bastiat y las mías son idénticas en cuanto al fondo, un bastiatita nº II declara, casi al mismo tiempo, en el
«Literarischen Centralblatt»
de Leipzig del ........................ |espacio dejado en blanco en el manuscrito para la fecha —4 de julio de 1868— y para la siguiente cita: «La refutación de la teoría del valor es la única tarea de quien combate a Marx; pues si se concede el axioma, hay que concederle a Marx casi todas las consecuencias deducidas con la más rigurosa lógica.»|

Sumando, pues, al bastiatita nº I el bastiatita nº II, se obtendría el resultado de que todo el ejército de los bastiatitas tendría que pasarse ahora a mi campo y aceptar en bloque mis desarrollos sobre el capital. Se comprende que solo tras una dura lucha interior renuncio a tales alegrías anexionistas.

La determinación del valor contenida en mi obra
«Das Kapital»
, 1867, se encuentra ya dos decenios antes en mi escrito contra Proudhon: «Misère de la Philosophie», París 1847. (
p. 49 ss.
) La sabiduría valorativa de Bastiat no vino al mundo hasta algunos años después. No pude, por tanto, copiar yo a Bastiat, pero sí pudo Bastiat copiarme a mí.

Sin embargo, en realidad Bastiat no ofrece ningún análisis del valor. Solo expone, con amplitud, representaciones carentes de concepto, para la consoladora demostración de que «el mundo está lleno de grandes, excelentes y cotidianos servicios». Los bastiatitas alemanes son, como es sabido, todos nacionalliberales. Así pues, yo les presto también un «gran y excelente servicio» señalándoles el
origen específicamente prusiano
del hallazgo sapiencial de Bastiat. El viejo Schmalz era, en efecto, consejero del gobierno prusiano, si no me equivoco, incluso consejero íntimo del gobierno prusiano. Era, además, un perseguidor de demagogos. Pues bien, este viejo Schmalz publicó en 1818, en Berlín, un
«Handbuch der Staatswirthschaftslehre»
. La traducción francesa de su manual apareció en 1826 en París con el título:
«Économie Politique»
. El traductor, Henri Jouffroy, figuraba en la portada como
«Conseiller au Service de Prusse»
«Preußischer Regierungsrat»
|. En la siguiente cita se encontrará, en su quintaesencia, la representación bastiatiana del valor no solo en cuanto al contenido, sino incluso en cuanto a la letra:

«Le travail d'autrui en général ne produit jamais pour nous qu'une
économie
de temps, et [que] cette économie de temps est tout ce qui constitue
sa valeur
et
son prix
. Le menuisier, par exemple, qui me fait une table, et le domestique qui porte mes lettres a la poste, qui bat mes habits, ou qui cherche pour moi les choses qui me sont nécessaires, me rendent l'un et l'autre
un service
absolument de même nature; l'un et l'autre m'
épargne
et le temps que je serais oblige d'employer moi-même a ces occupations, et celui qu'il m'aurait fallu consacrer a acquérir l'aptitude et les talents qu'elles exigent.» (
Schmalz
, l.c. t. I, p. 304.)

|«El trabajo ajeno, en general, nunca produce para nosotros más que un ahorro de tiempo, y este ahorro de tiempo es todo lo que constituye su valor y su precio. El carpintero que me hace una mesa, y el criado que me lleva las cartas al correo, que me limpia la ropa y me trae las cosas que necesito, ambos me prestan un servicio absolutamente de la misma naturaleza; ambos me ahorran tiempo, y por cierto un tiempo doble: el primero, el que yo tendría que emplear ahora para hacer eso mismo; el segundo, el que habría tenido que emplear para adquirir la habilidad necesaria para ello.»|

Ya se sabe, pues, dónde fue a buscar Bastiat su grasa, quiero decir, su Schmalz.