FEDERICO ENGELS RESUMEN DEL TOMO I DE “EL CAPITAL” Tomo I Libro primero.

EL PROCESO DE PRODUCCION DEL CAPITAL CAPITULO PRIMERO I. La m ercancía en sí.

La riqueza de las sociedades en las que rige la producción capitalista está formada por mercancías. Mercancía es una cosa que tiene valor de uso; éste existe en todas las formas de sociedad, pero en la sociedad capitalista el valor de uso es, a la vez, el portador material del valor de cambio. El valor de cambio presupone un tertium comparationis [un tercer término comparativo] por el que pueda medirse: el trabajo, la sustancia social común de los valores de cambio y, más concretamente, el tiempo de trabajo socialmente necesario materializado en él.

Como la mercancía presenta dos caras, la del valor de uso y la del valor de cambio, el trabajo contenido en ella se determina también de dos modos: de una parte, como una determinada actividad productiva, el trabajo del tejedor, del sastre, etc., como un “trabajo útil”; de otra parte, como simple inversión de la fuerza humana de trabajo, trabajo materializado, abstracto [general]. La primera produce valor de uso, la segunda valor de cambio; sólo ésta es cuantitativamente comparable (las distinciones de trabajo skilled [calificado] y unskilled [no calificado], trabajo complejo y trabajo simple, no hacen más que confirmarlo). Por tanto, la sustancia del valor de cambio es el trabajo abstracto, cuya magnitud se mide por el tiempo. Sólo resta considerar la forma del valor de cambio.

1. x mercancía a = y mercancía b, el valor de una mercancía expresado en el valor de uso de otra es su valor relativo. La expresión de la equivalencia de dos mercancías es la forma simple del valor relativo. En la ecuación de más arriba y mercancía b es el equivalente. En ella cobra x mercancía a su forma de valor, por oposición a su forma natural, mientras que y mercancía b adquiere al mismo tiempo la cualidad de la intercambiabilidad directa en su propia forma natural. Son determinadas condiciones históricas las que imprimen al valor de uso de la mercancía su valor de cambio. La mercancía no puede, por tanto, expresarlo en su propio valor de uso, sino solamente en el valor de uso de otra mercancía. La cualidad del trabajo concreto contenido en ambas mercancías sólo se manifiesta como trabajo humano abstracto en la equiparación de dos productos concretos del trabajo; dicho en otros términos, una mercancía no puede comportarse como mera forma de materialización del trabajo abstracto con respecto al trabajo concreto contenido en ella misma, sino con respecto al que se contiene en otro tipo de mercancía.

La ecuación x mercancía a = y mercancía b implica necesariamente el que x mercancía a pueda expresarse también en otras mercancías, de donde: 2. x mercancía a = y mercancía b = z mercancía c — v mercancía d = u mercancía e = etc., etc. Es ésta la forma relativa de valor desarrollada. Aquí, x mercancía a ya no se refiere a una sola, sino a todas las mercancías, como simples formas de manifestarse el trabajo materializado en ella misma. Y esta forma conduce, a su vez, por simple inversión, a la siguiente: 3. la segunda forma, la forma inversa, del valor relativo: y mercancía b = x mercancía a u mercancía d = x mercancía a v mercancía c = x mercancía a t mercancía e = x mercancía a etc., etc.

Las mercancías adquieren aquí la forma relativa general de valor, en la que se abstraen, como mercancías, de su valor relativo y se equiparan, en cuanto materialización de trabajo abstracto, a x mercancía a. x mercancía a es la forma genérica del equivalente para todas las demás mercancías, el equivalente general de éstas; el trabajo materializado en ella se considera sin más como realización del trabajo abstracto, como trabajo general. Ahora bien: 4. Cualquiera mercancía de la serie puede asumir el papel de equivalente general, pero solamente una al mismo tiempo, pues si todas las mercancías fuesen equivalentes generales, cada una de ellas eliminaría de esta función a las demás. La forma 3 no es creada por x mercancía a, sino por las demás mercancías, objetivamente. Por tanto, debe asumir este papel una determinada mercancía —a su debido tiempo, puede cambiar—, y solamente de este modo adquiere la mercancía su carácter completo de tal. Esta mercancía específica con [cuya] forma natural se identifica la forma general de equivalente es el dinero.

La dificultad de la mercancía radica en que, como todas las categorías del modo de producción capitalista, representa una relación personal bajo una envoltura material. Los productores relacionan entre sí sus diferentes trabajos como trabajo humano general al relacionar entre sí sus productos como mercancías, y si las cosas no sirvieran de mediadoras no podrían relacionarse. La relación entre personas se manifiesta, por tanto, como una relación entre cosas.

El cristianismo, y especialmente el protestantismo, es lá religión adecuada a una sociedad en la que predomina la producción de mercancías. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 391 II. El PROCESO DE CAMBIO DE LA MERCANCÍA.

Que una mercancía lo es lo demuestra en el cambio. Los propietarios de dos mercancías tienen que querer cambiar sus mercancías respectivas y, por tanto, reconocerse mutuamente como propietarios privados. Esta relación jurídica, que reviste la forma de un contrato, no es más que una relación de voluntad, en la que se refleja la relación económica. Su contenido lo da la relación económica misma. P. 45 [48]. La mercancía es valor de uso para quien no la posee y no valor de uso para su poseedor. De ahí la necesidad del cambio. Pero todo propietario de mercancías quiere obtener en cambio valores de uso específicos, necesarios para él, y en este sentido es el cambio un proceso individual. De otra parte, quiere realizar su mercancía como valor, es decir, en cualquiera otra mercancía, tenga O'no la suya un valor de uso para el poseedor de la otra. En este sentido, el cambio es para él un proceso social de carácter general. Pero el mismo proceso no puede ser a la par individual y general social para todos los propietarios de mercancías. Su mercancía es para cualquier poseedor un equivalente general y todas las demás equivalentes especiales de ella. Y, como todos los poseedores de mercancías hacen lo mismo, tenemos que ninguna mercancía es equivalente general y que, por tanto, ninguna mercancía presenta tampoco la forma relativa general de valor, bajo la que las mercancías se equiparan como valores y se comparan entre sí como magnitudes de valor. No se enfrentan, por tanto, unas a otras, como mercancías, sino simplemente como productos. P. 47 [49-50].

Las mercancías sólo pueden referirse las unas a las otras, como valores, y por tanto como mercancías, ál referirse antitéticamente a otra mercancía cualquiera como equivalente general. Pero solamente el hecho social puede convertir en equivalente general a una determinada mercancía: el dinero.

La contradicción inmanente en la mercancía en cuanto unidad directa de valor de uso y valor de cambio, en cuanto producto de un trabajo privado útil... y materialización directa y social de trabajo humano abstracto, esta contradicción, no descansa ni se detiene hasta convertirse en el desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero. P. 48 [50]. Siendo todas las demás mercancías simplemente equivalentes especiales del dinero y éste, el dinero, su equivalente general, se comportan todas ellas hacia el dinero como mercancías especiales hacia la mercancía general. P. 51 [53]. El proceso de cambio no confiere a la mercancía convertida por él en dinero su valor, sino su forma de valor. P. 53 [54-55]. Es el fetichismo: en vez de ver que una mercancía se convierte en dinero porque todas las demás expresan en ella sus valores, parece como si sucediera al revés, que expresaran en ella sus valores por ser dinero. III. E l dinero , o la circulación de m ercancías. A. Medida de valores (oro = dinero supuesto).

El dinero en cuanto medida de valor es la forma necesaria de manifestarse la medida de valor inmanente en las mercancías, el tiempo de trabajo. La expresión relativa simple de valor de las mercancías en dinero, %mercancía a = y dinero, es su precio. P. 55 [56]. El precio de la mercancía, su forma dinero, se expresa en dinero imaginario; por tanto, el dinero sólo es medida de valores en cuanto dinero ideal. P. 57 [57].

Una vez que el valor se convierte en el precio, se hace técnicamente necesario seguir desarrollando la medida de los valores hasta convertirla en patrón de precios; dicho en otros términos, se fija una cantidad de oro por la que se miden cantidades de oro diversas. Esto difiere totalmente de la medida de los valores, que, a su vez, depende del valor del oro, pero éste es indiferente para el patrón de los precios. P. 59 [61-62]. Expresados los precios en nombres aritméticos del oro, el dinero actúa como dinero aritmético.

El precio, en cuanto exponente de la magnitud de valor de la mercancía, es exponente de la proporción en que ésta puede cambiarse por dinero, pero de aquí no se sigue, a la inversa, que el exponente de su proporción de cambio por dinero sea necesariamente el exponente de su magnitud de valor. Suponiendo que las circunstancias permitan u obliguen a vender una mercancía por encima o por debajo de su valor, estos precios de venta no corresponderán a su valor, pero son los precios de la mercancía, por cuanto que son 1) su forma de valor, dinero, y 2) exponentes de su proporción de cambio por dinero. Por tanto, ya en la misma forma precio va implícita la posibilidad de una incongruencia cuantitativa entre el precio y la magnitud del valor. Lo cual, lejos de representar un defecto de esta forma, hace de ella la forma adecuada de un modo de producción en que la regla sólo puede imponerse como la ley del promedio, de la ausencia de toda regla, ley que actúa ciegamente. Pero la forma precio puede albergar [también una] contradicción cuantitativa, que haga que el precio deje de ser expresión del valor... La conciencia, el honor, etc., pueden también..., por medio de su precio, revestir la forma de mercancías. P. 60-61 [63]. La medida de los valores en dinero, la forma precio, entraña la necesidad de la enajenación, la fijación ideal de un precio [implica] la [fijación de precio] real. De ahí la circulación.

B. Medios de circulación.

a) La metamorfosis de las mercancías.

Forma simple: M-D-M, cuyo contenido material = M-M. Se elimina el valor de cambio y se retiene el valor de uso.

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “ EL CAPITAL” 393 1) Primera íase: M-D = venta, que requiere dos elementos y entraña, por tanto, la posibilidad de un fracaso, o bien de la venta por menos del valor o del costo de producción, cuando cambie el valor social de la mercancía. “La división del trabajo convierte el producto del trabajo en mercancía, haciendo con ello necesaria su transformación en dinero.” Pero, al mismo tiempo, convierte en algo fortuito el que esta transustanciación llegue a operarse. P. 65-67 [66-68]. Para exponer aquí el fenómeno en toda su pureza, M-D presupone en el portador de D (siempre y cuando que no sea productor de oro) que previamente haya cambiado su D por otra M; por tanto, para el comprador no sólo esla fórmula inversa = D-M, sino que presupone de su parte una venta anterior, etc., lo que nos coloca ante una serie ininterrumpida de compras y ventas. 2) Lo mismo ocurre en la segunda fase, D-M. Compra que, al mismo tiempo y para la otra parte, es venta.

3) El proceso en su conjunto constituye, pues, un ciclo de compras y ventas. Circulación de mercancías. Esta [es] algo completamente distinto del cambio directo de productos; en primer lugar, se rompen los diques individuales y locales del cambio de productos directos y se desarrolla el proceso de asimilación del trabajo humano y, de otra parte, ya se ve aquí cómo todo el proceso se halla condicionado por concatenaciones naturales de carácter social, independientes de quienes actúan. P. 72 [72]. El cambio simple se reduce a un acto de cambio en el que se cambia el no valor de uso por valor de uso; la circulación se desarrolla hasta el infinito. P. 73 [72]. Nos encontramos aquí con el falso dogma económico de que la circulación de mercancías supondría un equilibrio necesario de las compras y las ventas, ya que toda venta es también una compra, y viceversa, lo que equivale a decir que todo vendedor lleva también al mercado a su comprador. 1) Compra y venta son, de una parte, un acto idéntico de dos personas polarmente contrapuestas y, de otra parte, dos actos polarmente contrapuestos de una sola persona. Por tanto, la identidad de compra y venta implica el que la mercancía resulta inútil si no se la vende y, asimismo, el que este caso puede llegar a producirse. 2) M-D, en cuanto proceso parcial, constituye al mismo tiempo un proceso propio e independiente e implica el que el adquirente del D puede elegir el momento en que vuelva a cambiar este D en M. Puede esperar. La unidad interior de los procesos propios e independientes M-D y D-M se mueve, precisamente por la misma independencia de éstos procesos, en condiciones externas, y cuando la independización de estos procesos entrelazados llega a cierto límite, la unidad se impone por medio de una crisis, cuya posibilidad se halla ya, por tanto, implícita aquí.

En cuanto mediador de la circulación de mercancías, el dinero es medio de circulación.

b) El curso del dinero.

El dinero sirve de mediador para que toda mercancía individual entre en la circulación y salga de ella; él, por su parte, permanece siempre en la circulación. Por tanto, aunque simple expresión de la circulación de mercancías, ésta, la circulación de mercancías, aparece como resultado de la circulación de dinero. Y, como el dinero permanece siempre en la esfera de la circulación, se plantea el problema de cuánto dinero existe en ella. La masa del dinero circulante se halla determinada por la suma de precios de las mercancías (suponiendo que el valor del dinero permanezca constante) y ésta, a su vez, por la masa de mercancías que se halla en circulación. Partiendo de esta masa de mercancías como de un factor dado, la masa de dinero circulante fluctúa con las oscilaciones de precios de las mercancías. Ahora bien, como la misma moneda sirve en tiempo dado de mediadora de cierto número de transacciones, tenemos que para una deter- . . „ la suma de precios de las mercancías minada fracción de tiempo----------------------;----------------------- = la masa el número de rotaciones de las monedas del dinero que actúa como medio de circulación. P. 80 [79]. De ahí que el papel-moneda pueda desplazar a las monedas de oro, si se lanza a una circulación ya saturada.

Como en el curso del dinero no hace más que manifestarse el proceso de circulación de las mercancías, el ritmo de aquél expresa también el del cambio de forma de éstas y su estancamiento el divorcio de la compra y la venta, la paralización del proceso social de asimilación y desasimilación. La circulación no indica, naturalmente, de dónde proviene este estancamiento; ella se limita a señalar el fenómeno mismo. El filisteo lo explica por la escasez de medios de circulación. P. 81 [80]. Ergo [Por tanto]: 1) Permaneciendo constantes los precios de las mercancías, la masa de dinero circulante aumenta al aumentar la masa de mercancías en circulación o al hacerse más lento el curso del dinero, y disminuye en el caso inverso.

2) Al experimentar un alza general los precios de las mercancías, la masa de dinero circulante permanece igual, si la masa de mercancías disminuye o el ritmo de circulación aumenta en la misma proporción. 3) Cuando los precios de las mercancías sufren una baja general, ocurre a la inversa que en 2).

En general, se produce un promedio bastante constante, en el que solamente las crisis vienen a provocar desviaciones de importancia. c) La moneda. El signo de valor.

El patrón de los precios lo establece el Estado, que es también el encargado de dar nombre a las piezas de oro determinadas, a la moneda, y de acuñarla. En el mercado mundial, las monedas se despojan de su uniforme nacional respectivo (prescindimos aquí de las reservas del tesoro), lo que hace que monedas y lingotes sólo se distingan por la forma. Pero la moneda se desgasta al circular, el oro como medio de circulación difiere del oro como patrón de precios, y la moneda tiende a convertirse cada vez más en símbolo de su contenido oficial.

Esto sienta la posibilidad latente de sustituir el dinero metálico por signos o símbolos monetarios. De ahí: 1) monedas fraccionarias de cobre o de plata, que no pueden establecerse de un modo fijo con respectó al dinero-oro real, porque lo impide la limitación de la cantidad en que son legal tender [medio legal de pago]. Su tenor lo determina la ley de un modo puramente arbitrario, y su función monetaria es, por tanto, independiente de su valor. Esto hace posible, siguiendo por este mismo camino, pasar a signos totalmente carentes de valor. 2) Papel-moneda, es decir, papel-moneda emitido por el estado con curso forzoso (aún no hay para qué tratar aquí del dinero-crédito). En la medida en que este papel-moneda circula realmente en vez del dinero-oro, se halla sometido a las leyes de la circulación monetaria. Solamente puede ser objeto de una ley especial la proporción en que los billetes pueden sustituir al oro, y esta ley es la siguiente: que la emisión del papel-moneda debe limitarse a la cantidad en que tenga realmente que circular el oro por él representado. Es cierto que el grado de saturación de la circulación oscila, pero cabe siempre establecer a base de la experiencia un mínimo por debajo del cual nunca desciende. Este mínimo puede emitirse. Por encima de él, queda inmediatamente superflua una parte, al descender al mínimo el grado de saturación. En este caso, la cantidad total de billetes sigue siendo, no obstante, dentro del mundo de las mercancías, solamente la cantidad de oro determinada por sus leyes inmanentes y, por tanto, la única representable. Por consiguiente, si la masa de billetes representa el doble de la masa de oro absorbida, todo billete se depreciará, descendiendo a la mitad de su valor nominal. Exactamente lo mismo que si cambiase de valor el oro, en su función de medida de precios. P. 89 [85].

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE UEL CAPITAL” 395 C. El dinero.

a) Atesoramiento.

Al comenzar a desarrollarse la circulación de mercancías se desarrollan también la necesidad y la pasión de retener el D, producto de M-D. Su cambio de forma se convierte de simple medio para el cambio de materia en fin en sí. El dinero se petrifica y convierte en tesoro; el vendedor de mercancías se convierte en atesorador. P. 91 [88-89]. Esta forma es precisamente la que predomina en los comienzos de la circulación de mercancías. Asia. Al desarrollarse ulteriormente la circulación de mercancías, todo productor de mercancías necesita asegurarse el nexus rerum [el nexo de las cosas], la prenda social, el D. Surgen así por doquier hoards [tesoros]. El desarrollo de la circulación de mercancías aumenta el poder del dinero, de la forma de la riqueza siempre dispuesta y absolutamente social. P. 92 [90]. El instinto de atesoramiento es ilimitado por naturaleza. Cualitativamente, en cuanto a su forma, el dinero no conoce límites: es el representante general de la riqueza material, puesto que puede trocarse directamente por cualquiera mercancía. Pero, cuantitativamente?,toda suma efectiva de dinero es limitada y sólo representa, por tanto, un medio de "compra de eficacia restringida. Esta contradicción empuja al atesoramiento, una y otra vez, hacia atrás, en un trabajo de Sísifo, hacia la acumulación.

Junto a eso, la acumulación de oro y plata en píate [objetos de valor], que es al mismo tiempo un nuevo mercado para estos metales y a la par con ello una fuente latente de dinero.

El atesoramiento sirve de canal de desagüe y suministro de dinero circulante, dadas las constantes oscilaciones del grado de saturación de la circulación. P. 95 [91-92], b) Medio de pago.

Con el desarrollo de la circulación de mercancías, surgen nuevas relaciones: la enajenación de la mercancía puede aparecer cronológicamente separada de la realización de su precio. Las mercancías requieren diferente transcurso de tiempo para su producción, se producen en diferentes épocas del año, algunas tienen que ser remitidas a mercados lejanos, etcétera. Puede, pues, ocurrir que A sea vendedor antes de que B, el comprador, esté en condiciones de pagar. La práctica se encarga de regular de este modo las condiciones de pago: A se convierte en acreedor, B en deudor y el dinero pasa a ser medio de pago. La relación entre acreedor y deudor adquiere ya, por tanto, carácter antagónico. (Y puede también ocurrir esto independientemente de la circulación de mercancías, como sucedía por ejemplo en la antigüedad y en la Edad Media.) P. 97 [92-93]. En esta relación, el dinero funciona 1) como medida de valor, en la determinación del precio de las mercancías vendidas, 2) como medio de compra ideal. En el tesoro, D se sustraía a la circulación; aquí, como medio de pago, D entra en la circulación, pero solamente después que M ha salido de ella. El comprador deudor vende para poder pagar, si no quiere que sus bienes sean embargados. Por tanto, aquí D se convierte en fin en sí de la venta, por una necesidad social que brota de las relaciones del mismo proceso de circulación. P. 97-98 [93-94].

La separación cronológica de las compras y las ventas, que provoca la función del dinero como medio de pago, determina al mismo tiempo una economía de los medios de circulación, la concentración de los pagos en un determinado lugar. Los giros de Lyon en la Edad Media eran una especie de Clearing house [cámara de compensación], en que sólo se pagaba en efectivo el saldo entre los créditos respectivos. P. 98 [94-95]. En la medida en que se compensan los pagos, el dinero funciona solamente de un modo ideal, como dinero aritmético o medida de valores. Y cuando hay que hacer pagos efectivos, no actúa como medio de circulación, como forma mediadora y efímera del cambio de materia, sino como la encarnación individual del trabajo social, como existencia propia e independiente del valor de cambio, como mercancía absoluta. Esta contradicción directa estalla en el momento de las crisis de producción y comerciales que se llaman crisis de dinero. Sólo se produce allí donde aparecen plenamente desarrollados la cadena continua de los pagos y un sistema artificial para su compensación. Las alteraciones generales de este mecanismo, cualquiera que sea la causa que las provoque, hacen que el dinero abandone repentina y directamente su forma puramente ideal de dinero aritmético para convertirse en dinero contante y.sonante y no puede trocarse por mercancías vulgares. P. 99 [95]. El dinero-crédito brota de la función del dinero como medio de pago; los títulos de deuda circulan, a su vez, para la transferencia de los créditos respectivos. Con el crédito, se extiende también la función del dinero como medio de pago, y como tal cobra éste formas propias de existencia, bajo las que mora en la esfera de las grandes transacciones comerciales, mientras que las monedas [metálicas] quedan rezagadas, principalmente, en la esfera del comercio al por menor. P. 101 [96].

Cuando la producción de mercancías alcanza cierto nivel y extensión, la función del dinero como medio de pago rebasa la esfera de la circulación de mercancías para convertirse en la mercancía general de los contratos. Las rentas, los impuestos, etc., se convierten de entregas en especie en pagos en dinero. Cfr. Francia bajo Luis XIV (Boisguillebert y Vauban) y en contraste con ello Asia, Turquía, el Japón, etc. P. 102 [97]. Al desarrollarse el dinero como medio de pago se hace necesario acumular dinero para los días de vencimiento; el atesoramiento, que como forma independiente de enriquecimiento había ido desapareciendo en el desarrollo social ulterior, resurge ahora como fondo de reserva de medios de pago. P. 103 [99].

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 397 c) Dinero mundial.

En el comercio mundial, desaparecen las formas locales de las monedas, las monedas fraccionarias y los signos de valor y se mantiene solamente la forma de lingotes del dinero, como dinero mundial. Solamente en el mercado mundial funciona el dinero en toda su extensión como mercancía cuya forma natural es, al mismo tiempo, directamente, la forma social de realización del trabajo humano en abstracto. Su modo de existencia es, ahora, adecuado a su concepto. P. 103-104 (detalles, 105) [99; detalles, 100-101].

CAPITULO SEGUNDO COMO SE CONVIERTE EL DINERO EN CAPITAL I. La fó r m u la general del capital.

La circulación de mercancías es el punto de partida del capital. Producción de mercancías, circulación de mercancías y comercio, como desarrollo de ésta, constituyen por tanto, en todas partes, las premisas históricas bajo las que nace el capital. La biografía moderna del capital data de la creación del comercio mundial moderno y del mercado mundial en el siglo xvi. P. 106 [103].

Si consideramos solamente las formas económicas engendradas por la circulación de mercancías encontramos como su producto final el dinero, que es la primera forma de manifestarse el capital. Históricamente, el capital empieza siempre enfrentándose a la propiedad de la tierra como patrimonio-dinero, como capital comercial y capital usurario, y todavía es hoy el día en que todo nuevo capital entra en escena bajo la forma de dinero, llamado a convertirse mediante determinados procesos en capital. El dinero en cuanto dinero y el dinero en cuanto capital sólo se distinguen, ante todo, por su diferente forma de circulación. Junto a M-D-M aparece también la forma D-M-D, comprar para vender. El dinero que describe en su movimiento esta forma de circulación se convierte en capital, es ya de por sí, es decir, por su determinación, capital. El resultado de D-M-D es D-D, cambio indirecto de dinero por dinero. Compro algodón por 100 libras [esterlinas] y lo vendo por 110, con lo que, en fin de cuentas, cambio 100 libras por 110, cambio dinero por dinero.

Este proceso carecería de sentido si como resultado de él se obtuviera el mismo valor en dinero originariamente invertido, es decir, 100 libras por 100 libras. Pero, ya realice el comerciante, partiendo de sus 100 libras, las mismas 100 ó 110, o simplemente 50, su dinero describe aquí un movimiento peculiar, completamente distinto de la circulación de mercancías M-D-M. Y del examen de las diferencias de forma de este movimiento con respecto a M-D-M se deriva también la diferencia en cuanto al contenido. Cada una de las dos fases del proceso es la misma que en M-D-M. Pero en el proceso en su conjunto media una gran diferencia. En M-D-M el dinero actúa como mediador y la mercancía es el punto de partida y el final; por el contrario, aquí el mediador es M y el punto de partida y el final D. En M-D-M se desembolsa definitivamente el dinero; en D-M-D no hace más que adelantarse, para recuperarlo más tarde. Revierte a su punto de partida: por tanto, nos encontramos ya aquí con una diferencia sensible y tangible entre la circulación de dinero en cuanto dinero y la circulación de dinero en cuanto capital.

En M-D-M el dinero sólo puede refluir a su punto de partida mediante la repetición del proceso total, mediante la venta de mercancías nuevas; por tanto, aquí ía recuperación del dinero es independiente del proceso mismo. En cambio, en D-M-D, la recuperación del dinero se halla de antemano condicionada por la naturaleza misma del proceso, el cual quedaría incompleto si el dinero no refluyera. P. 110 [105]. M-D-M tiene como fin último el valor de uso, D-M-D el valor de cambio mismo. En M-D-M ambos extremos presentan la misma determinabilidad de forma. Ambos son mercancías y tienen igual magnitud de valor. Pero son, al mismo tiempo, valores de uso cualitativamente distintos, y el proceso tiene por contenido el cambio social de materia. En D-M-D, la operación parece, a primera vista, tautológica, carente de contenido. Parece absurdo cambiar 100 libras [esterlinas] por 100, dando además un rodeo para realizar el cambio. Una suma de dinero sólo puede distinguirse de otra por su magnitud; por tanto, D-M-D sólo adquiere un contenido mediante la diversidad cuantitativa de los extremos. Se sustrae a la circulación más dinero del que se lanzó a ella. El algodón que se compró por 100 libras se vende, digamos, por 100 + 10, lo que da al proceso la forma de D-M-D', en que D' = D + AD. Este AD, este incremento, es la plusvalía. El valor originariamente desembolsado no se limita a mantenerse en la circulación, sino que arroja una plusvalía, se valoriza, y este movimiento convierte el dinero en capital.

También en M-D-M puede darse una diferencia de valor entre los dos extremos, pero esta diferencia representa algo puramente fortuito para la RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE 4íEL CAPITAL” 399 íorma de circulación, y M-D-M no carece de sentido aunque los extremos representen valores iguales; por el contrario, esto es más bien una condición del proceso normal. La repetición de M-D-M encuentra su medida y su meta en un fin último situado fuera de este proceso, en el consumo, en la satisfacción de determinadas necesidades. Por el contrario, en D-M-D sirve de comienzo y de fin el mismo dinero, y ya por esta sola razón el movimiento carece aquí de finalidad. Es cierto que D + AD constituye una cantidad distinta de D, pero es también, a pesar de todo, una suma limitada de dinero; si se gastara, dejaría de ser capital; si se sustrajera a la circulación [permanecería] estacionaria como tesoro. La necesidad de valorización del valor, una vez dada, existe tanto para D' como para D y el movimiento del capital no conoce medida, pues su meta, al llegar al final del proceso, es tan inasequible como al comienzo. P. 111-112 [105-107]. Como portador de este proceso, el poseedor de dinero se convierte en capitalista. Mientras que en la circulación de mercancías el valor de cambio cobra forma independiente, a lo sumo, frente al valor de uso de la mercancía, aquí se manifiesta de pronto como una sustancia en proceso, que se mueve a sí misma y para la cual la mercancía y el dinero son simples formas; más aún, se distingue en cuanto valor originario de sí mismo, en cuanto plusvalía. P. 116 [110-111]

D-M-D' parece ser tan sólo la fórmula propia y exclusiva del capital comercial. Pero también el capital industrial es dinero que se convierte en mercancía y que, mediante la venta de ésta, refluye como dinero incrementado. Y para nada hacen cambiar esto los actos que puedan efectuarse entre la compra y la venta, fuera de la circulación. Finalmente, en el capital a interés se presenta el proceso directamente, bajo la forma D-D', valor que es, como si dijéramos, mayor a sí mismo. P. 117 [111]. II. Contradicciones de la fó r m u la g eneral.

La forma de la circulación en que el dinero se convierte en capital contradice a todas las leyes anteriormente expuestas acerca de la naturaleza de la mercancía, del valor, del dinero y de la misma circulación. ¿Puede la diferencia puramente formal de la serie inversa producir estos efectos?

Más aún. Esta inversión sólo existe para una de las tres personas que intervienen. Compro, como capitalista, mercancías de A y se las vendo a B. A y B intervienen simplemente como comprador y vendedor de mercancías. En ambos casos, me enfrento a ellos como simple poseedor de dinero o de mercancías, a uno como comprador o dinero, al otro como vendedor o mercancía, pero a ninguno de ellos como capitalista o corno representante de algo que sea más que mercancía o dinero. Para A la operación comenzó con una venta y para B finalizó con una compra, exactamente lo mismo, por lo tanto, que en la circulación de mercancías. Haciendo descansar el derecho a la plusvalía sobre cada una de las series, podría también A vender directamente a B, con lo que la perspectiva de una plusvalía quedaría eliminada.

Supongamos que A y B compran directamente mercancías el uno del otro. Ambos pueden ganar, en lo que se refiere al valor de uso; puede incluso ocurrir que A produzca más de su mercancía en el mismo período de tiempo, y viceversa, con lo cual ambos saldrían ganando. Pero la cosa difiere en lo tocante al valor de cambio. En este terreno, se intercambian magnitudes de valor iguales, aun cuando se interponga el dinero como medio de circulación. P. 119 [112-113]. Considerada la cosa en abstracto, la circulación simple de mercancías sólo implica un cambio de forma de la mercancía, aparte de la sustitución de un valor de uso por otro. En cuanto sólo determina un cambio de forma de su valor de cambio [la circulación simple de mercancías] determina, suponiendo que el fenómeno se produzca en su forma pura, un cambio de equivalentes. Las mercancías pueden, ciertamente, ser vendidas a precios que difieren de sus valores, pero sólo infringiendo la ley del cambio de mercancías. Bajo su forma pura, este cambio es siempre un cambio de equivalentes, que no deja, por tanto, margen para el lucro. P. 120 [H3].

De ahí nace el error de cuantos intentan derivar la plusvalía de la circulación de mercancías. Véase Condillac, p. 121 [114], Newman, p. 122 [114].

Pero, supongamos que el cambio no se efectúa en su pureza, que se cambian objetos no equivalentes. Supongamos, por ejemplo, que todo vendedor vende su mercancía un 10 por 100 más de lo que vale. Nada cambiará, pues lo que cada cual gana como vendedor volverá a perderlo como comprador. Exactamente lo mismo que si el valor del dinero experimentara un alza del 10 por 100. Y lo mismo sucedería si todos los compradores vendiesen sus mercancías un 10 por 100 por debajo de su valor. P. 123 [115-116] (Torrens).

La hipótesis de que la plusvalía nace de un recargo sobre los precios presupone la existencia de una clase que compra sin vender, es decir, que consume sin producir, a cuyas manos afluye constantemente dinero gratis. Para esta clase, el vender las mercancías en más de lo que valen significa simplemente recobrar por medios fraudulentos parte del dinero entregado sin obtener nada a cambia. (Asia Menor y Roma.) En este caso, sin embargo, sale siempre engañado el vendedor, quien por este camino no puede enriquecerse, crear plusvalía.

Supongamos que media una estafa. Que A vende a B vino con un valor de 40 libras esterlinas a cambio de trigo con valor de 50. A habrá ganado 10, pero A + B juntos sólo tendrán 90, A 50 y B solamente 40. Se habrá transferido, pero no creado valor. La totalidad de la clase capitalista de un país no puede estafarse a sí misma. P. 126 [117]. Por tanto, si se cambian equivalentes no nace plusvalía, y tampoco nace si no son equivalentes los que se cambian. La circulación de mercancías no crea nuevo valor. Por eso no se habla aquí para nada de las formas más antiguas, y populares del capital, del capital comercial y del capital usurario. Si no ha de explicarse la valorización del capital comercial simplemente a base de la estafa, tienen que mediar muchos nuevos eslabones, que todavía faltan. Y lo mismo ocurre, en medida todavía mayor, con el capital usurario y a interés. Más tarde, veremos que ambas son formas derivadas y veremos también por qué aparecen, históricamente, antes del moderno capital. La plusvalía, por tanto, no puede brotar de la circulación. ¿Y fuera de ella? Fuera de la circulación, los poseedores de mercancías son simples productores, el valor de cuyas mercancías depende de la magnitud de su propio trabajo, contenido en ellas y medido con arreglo a una determinada ley social; y este valor se expresa en dinero aritmético, por ejemplo en el precio de 10. Pero este valor no es, al mismo tiempo, un valor de 11 libras esterlinas; su trabajo crea valores, pero no valores que se valorizan por sí mismos. Puede añadir más valor al valor existente, pero sólo añadiendo más trabajo. Por consiguiente, el productor de las mercancías no puede producir plusvalía al margen de la esfera de la circulación, sin entrar en contacto con otros poseedores de mercancías. Por tanto, el capital tiene que brotar en la circulación de mercancías y, al mismo tiempo, no puede brotar en ella. P. 128 [120].

En conclusión, tenemos que la transformación del dinero en capital debe explicarse a base de las leyes inmanentes al cambio de mercancías, partiendo del cambio de equivalentes. Nuestro poseedor de dinero, que todavía no es más que una crisálida de capitalista, tiene que comprar las mercancías por su valor, venderlas también por lo que valen y, sin embargo, al final del proceso, extraer más valor del que invirtió. Su metamorfosis en mariposa tiene que operarse en la esfera de la circulación, y no puede operarse en ella. Tales son las condiciones del problema. Hic Rhodus hic salta! * P. 129 [120].

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 401 III. Co m pra y venta de la fuerza de tr a ba jo . El cambio de valor del dinero llamado a convertirse en capital no puede efectuarse en el dinero mismo, puesto que en la compra sólo se realiza el precio de la mercancía; y, por otra parte, mientras sigue siendo dinero no se altera su magnitud de valor, y en la venta la mercancía no hace tampoco más que cambiar su forma natural por la forma dinero. Así, pues, el cambio tiene que operarse en la mercancía de la fórmula D-M-D; pero no en su valor de cambio, puesto que se cambian equivalentes, sino que sólo puede nacer de su valor de uso en cuanto tal, es decir, de su consumo. Para ello, hace falta una mercancía cuyo valor de uso tenga la cualidad de ser fuente de valor de cambio. Y esta mercancía existe: [es] la fuerza de trabajo. P. 130 [120-121]. Pero, para que el poseedor de dinero se encuentre en el mercado con la fuerza de trabajo como mercancía, tiene que venderla su poseedor; es decir, tiene que tratarse de una fuerza de trabajo libre. Y, como ambas partes, comprador y vendedor, en cuanto contratantes, son personas jurídicamente iguales, hace falta que la fuerza de trabajo sólo se venda temporalmente, ya que si se vendiera en bloc [en su totalidad] el vendedor no sería tal vendedor, sino que sería él mismo mercancía. Además, el poseedor en vez de poder vender las mercancías en que se materializa su * Dicho latino que significa literalmente: ¡Aquí está Rodas, salta aquí! En sentido figurado: ¡He ahí la ocasión; demuestra de lo que eres capaz! (N. del E.) E scritos económ icos.— 26 trabajo, tiene que hallarse en condiciones de vender su propia fuerza de trabajo como mercancía• P. 131 [121-122].

Por tanto, para que el dinero pueda convertirse en capital, hace falta que el poseedor de dinero se encuentre en el mercado de mercancías con el obrero libre; libre, en el doble sentido de que pueda disponer como persona libre de su fuerza de trabajo como de su mercancía y de que, además, no tenga otras mercancías que vender, de que se halle desembarazado, libre, de todas las cosas necesarias para poder realizar su fuerza de trabajo. P. 132 [122].

La relación entre el poseedor del dinero y el de la fuerza de trabajo no es, por lo demás, una relación natural, común a todos los tiempos, social, sino una relación histórica, el resultado de muchas conmociones económicas. Esto hace que todas las categorías económicas que hemos venido estudiando presenten también su sello histórico. Para ser mercancía, es necesario que el bien no se produzca ya directamente como medio de sustento; la masa de los productos sólo pueden adoptar forma de mercancías dentro de un determinado modo de producción, que es el capitalista, aunque la producción de mercancías y la circulación puedan darse ya allí donde la masa de los productos no llegan a convertirse jamás en mercancías. Y lo mismo el dinero: puede existir también en todos aquellos períodos que han alcanzado un cierto nivel en la circulación de mercancías; las distintas formas específicas del dinero, desde la de simple equivalente hasta la de dinero universal, presuponen diferentes fases de desarrollo, lo que no impide que todas ellas puedan surgir en una fase de circulación de mercancías muy débilmente desarrollada. En cambio, el capital sólo nace bajo la condición más arriba señalada, condición que entraña uná historia universal. P. 133 [123].

La fuerza de trabajo tiene un valor de cambio, que se determina al igual que el de todas las demás mercancías: por el tiempo de trabajo necesario para su producción, es decir, para su reproducción. El valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para mantener a su poseedor, y para mantenerlo precisamente con su cápacidad de trabajo normal. Esta depende del clima, de las condiciones naturales, etc., como depende también del standard of Ufe [nivel de vida] qué históricamente rige en cada país. Estos factores cambian, pero constituyen factores dados en cada país y en cada época determinados. Dicho valor incluye, además, los medios de vida para los sustitutos, es decir, para los hijos, de modo que la raza de estos peculiares poseedores de mercancías pueda perpetuarse. Y también, cuando se trata de trabajo calificado, los costos de preparación. P. 135 ,[124-125].

El límite mínimo del valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida físicamente indispensables. Si el valor de la fuerza de trabajo desciende a este mínimo, caerá por debajo de su t’oZor, el cual presupone una calidad normal, no menoscabada, de la fuerza de trabajo. P. 136 [126].

La naturaleza del trabajo lleva consigo el que la fuerza de trabajo sólo se consuma después de celebrado el contrato, y. como tratándose de esta clase de mercancías el dinero es, por lo general, medio de pago, en todos los países en que impera el modo de producción capitalista, el trabajo se paga después de realizado. Es decir, que en todas partes el obrero abre crédito al capitalista. Pp. 137-138 [127], El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es, al mismo tiempo, el proceso de producción de la mercancía y de la plusvalía, y este consumo se efectúa ya fuera de la esfera de la circulación. P. 140 [128]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” CAPITULO TERCERO PRODUCCION DE LA PLUSVALIA ABSOLUTA I. P roceso de trabajo y proceso de valorización.

El comprador de la fuerza de trabajo la consume poniendo a trabajar a su vendedor. Este trabajo, para representar una mercancía, comienza representando un valor de uso y, en cualidad de tal, es independiente de la relación específica que media entre el capitalista y el obrero. Descripción del proceso de trabajo en cuanto tal. Pp. 141-149 [130-136]. El proceso de trabajo sobre bases capitalistas presenta dos características: 1) el obrero trabaja bajo el control del capitalista; 2) el producto del trabajo es propiedad del capitalista, ya que el proceso del trabajo sólo es, ahora, un proceso entre dos cosas que el capitalista ha comprado: la fuerza de trabajo y los medios de producción. P. 150 [137]. Pero el capitalista no reclama el valor de uso, produciendo por sí mismo, sino sólo en cuanto portador del valor de cambio y, especialmente, de la plusvalía. El trabajo, realizado bajo esta condición, en que la mercancía es la unidad del valor de uso y del valor de cambio, se convierte en unidad de proceso de producción y proceso de valorización. P. 151 [137]. Hay que investigar, pues, la oantidad de trabajo materializada en el producto.

Por ejemplo, hilado. Supongamos que para fabricarlo se necesiten 10 libras de algodón, digamos 10 chelines [= chelines = 1/ 2q de libra esterlina] y 2 chelines para husos, es decir, para medios de trabajo, cuyo necesario desgaste, en la industria del hilado, se representa aquí como la parte de los husos. Corresponderán, pues, al producto 12 chelines por medios de producción, es decir, una vez que el producto se convierta en un valor de uso real, en nuestro caso hilo, y 2 chelines, en cuanto sólo se represente en estos medios de trabajo el tiempo de trabajo socialmente necesario. ¿Cuánto le añade el trabajo de hilandería?

Por tanto, el proceso de trabajo es considerado aquí desde otro punto de vista completamente distinto; en el valor de los productos, el trabajo del plantador de algodón, el del obrero fabricante de los husos, etcétera, y el del hilandero se equiparan cuantitativamente entre sí como partes comensurables [comparables] del trabajo humano general, necesario, creador de valor; por consiguiente, simplemente como magnitudes que sólo son cuantitativamente apreciables y que, por esa misma razón, no pueden comprenderse cuantitativamente más que por medio de la duración del tiempo, suponiendo siempre que se trate de tiempo de trabajo socialmente necesario, ya que sólo éste crea valor.

4 0 4 FEDERICO ENGELS Suponiendo que el valor diario de la fuerza de trabajo — 3 chelines, y que esto represente horas de trabajo y que se elaboren l 2/ 3 libras de hilado por hora, o sea 1 0 libras de hilado con 1 0 libras de algodón en horas (como más arriba), tendremos que en horas se añadirán 3 chelines de valor y que el producto valdrá 15 chelines ( 1 0 chelines -f 2 -f 3), o sea chelín y peniques [ 1 penique = V de chelín] cada libra de hilado. .

Pero aquí no se contiene ninguna plusvalía. Y esto no puede admitirlo el capitalista.

(Subterfugios de los economistas vulgares. P. 157 [143].) Hemos supuesto que el valor diario de la fuerza de trabajo representa chelines, porque en él se materializa 1/ 2 jornada de trabajo, o sean horas. Pero esta 1/ t jornada de trabajo basta para mantener al obrero durante 24 horas y no le impide, ni mucho menos, trabajar un día entero. El valor de la fuerza de trabajo y su valorización son 2 magnitudes distintas. Su cualidad útil era solamente la condition sine qua non [condición inexcusable], pero lo determinante es el valor de uso específico de la fuerza de trabajo, consistente en ser fuente de mas valor de cambio que el que ella misma encierra. P. 159 [144-145].

El obrero trabaja, por tanto, 1 2 horas, durante las cuales hila 20 libras de algodón = 20 chelines y gasta 4 chelines de husos, y el trabajo cuesta 3 chelines = 27 chelines. Pero en el producto se materializan 4 jornadas de trabajo de husos y algodón y 1 jornada de trabajo del hilandero = 5 jornadas a chelines = 30 chelines de valor del producto. Aparece una plusvalía de 3 chelines: el dinero se ha convertido en capital. P. 160 [145]. Se han cumplido todas las condiciones del problema. (Detalles en página 160 [145]. El proceso de valorización es el proceso de trabajo en cuanto proceso creador de valor, tan pronto como se prolonga más allá del punto en que suministra un simple equivalente del valor de la fuerza que se ha pagado. El proceso de valorización se distingue del simple proceso de trabajo en que el segundo se enfoca cualitativamente y el primero cuantitativamente, y además sólo en cuanto contiene trabajo socialmente necesario. P. 161 [146]. Detalles en p. 162 [146 y 147].

Como unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización, el proceso de producción es producción de mercancías; como unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización, es proceso capitalista de producción de mercancías. P. 163 [147]. Reducción del trabajo complejo a trabajo simple. P. 163-165 [148-149], II. Ca pita l constante y capital v ariable.

El proceso de trabajo añade al objeto del trabajo nuevo valor, pero al mismo tiempo transfiere el valor del objeto del trabajo al producto y lo conserva, por tanto, mediante la simple adición de nuevo valor. Este doble resultado se logra del modo siguiente: el carácter específicamente útil, cualitativo, del trabajo, convierte un valor de uso en otro valor de uso y conserva, así, el valor; pero el carácter creador de valor, carácter general abstracto, cuantitativo, del trabajo, añade valor. P. 166 [152]. Supongamos, por ejemplo, que se sextuplica la productividad del trabajo del hilandero. Ahora, conserva en el mismo tiempo seis veces más medios de trabajo útil (cualitativo) que antes. Pero sólo añade el mismo valor nuevo que antes; es decir, en cada libra de hilado se contiene solamente 1/ 5 del valor nuevo antes añadido. Como trabajo creador de valor no rinde más de lo que rendía antes. P. 167 [152]. Y a la inversa, si permaneciendo igual la productividad del trabajo del hilandero, aumenta el valor del medio de trabajo. P. 168 [152].

El medio de trabajo sólo transfiere al producto el valor que él mismo pierde. P. 169 [153]. Esto ocurre en diverso grado. El carbón, los lubricantes, etc., son totalmente absorbidos. Las materias primas revisten una nueva forma. Los instrumentos, las máquinas, etc., sólo transfieren su valor de un modo lento y parcial, calculándose el desgaste a la luz de la experiencia. Pp. 169-170 [153]. Además, el instrumento permanece constante e íntegramente en el proceso de trabajo. Por tanto, aquí el mismo instrumento cuenta en el proceso de trabajo íntegramente y en el proceso de valorización sólo de un modo parcial, por donde la diferencia que media entre ambos procesos se refleja aquí en los factores objetivos. P. 171 [154-155]. Por el contrario, las materias primas que arrojan desperdicio entran íntegramente en el proceso de valorización y en el proceso de trabajo [sólo de un modo parcial], puesto que sólo se transfieren al producto descontando el desperdicio. P. 171 [154-155].

Pero el medio de trabajo no puede nunca transferir más valor de cambio del que él mismo encierra: en el proceso de trabajo actúa solamente como valor de uso y, por tanto, sólo puede transferir el valor de cambio que previamente se contuviera en él. P. 172 [155]. Esta conservación de valor, que tanto significa para el capitalista, no le cuesta nada. Pp. 173-174 [156].

Sin embargo, el valor conservado se limita a reaparecer, pues ya existía; sólo el proceso de trabajo añade nuevo valor. Y, en la producción capitalista, añade concretamente plusvalía, excedente del producto sobre el valor de los factores del producto consumidos (medios de producción y fuerza de trabajo). Pp. 175-176 [156-157].

Hemos descrito así las formas de existencia que reviste el vaior capital originario al despojarse de su forma de dinero, para transformarse en los factores del proceso de trabajo: 1) en la compra de medios de trabajo, y 2) en la compra de fuerza de trabajo.

Por tanto, el capital invertido en medios de trabajo no altera su magnitud de valor en el proceso de producción, y lo llamamos capital constante. La parte invertida en fuerza de trabajo altera su valor, pues produce: 1) su propio valor, y 2) la plusvalía: [es el] capital variable. P. 176 [158].

(El capital sólo es constante en relación con el proceso de producción especial de que se trata, en el que no se altera; puede hallarse formando unas veces por más y otras por menos,medios destrabajo y los medios de trabajo comprados pueden subir o bajar de valor, pero esto no afecta a la posición que ocupan en el proceso de producción. P. 177 [158-159]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “ EL CAPITAL” 405 4Qö FEDERICO ENGELS También puede variar el tanto por ciento en que un capital dado se divide en constante y variable, pero en cada caso dado c permanece constante y v variable. P. 178 [159].)

III. La cuota de plusvalía.

C V C = 500 libras esterlinas = 410 + 90. Al final del proceso de trabajo, en el que v se ha trocado una vez en fuerza de trabajo, tenemos, c v p por ejemplo, 410 + 90 + 90 = 590. Supongamos que c está formado por 312 de materias primas, 44 de materias auxiliares y 54 de desgaste de maquinaria = 410. Pero el valor de toda la maquinaria debe ascender a 1.054. Calculando íntegramente esta suma, tendríamos para c 1.410 en ambas partes, y la plusvalía seguiría siendo como antes 90. P. 179 [160-161].

Como el valor de c se limita a reaparecer en el producto, tenemos que el valor del producto conservado difiere del valor del producto conservado en el proceso, y por tanto éste no será = c + v 4- p, sino = v + p. Esto quiere decir que la magnitud de c es indiferente para el proceso de valorización, o sea que c = O. P. 180 [161]. Esto sucede también en la práctica, como puede verse cuando se aplica el método de cálculo comercial, por ejemplo, al calcular la ganancia que uri país obtiene de su industria, para lo que se deducen las materias primas importadas. P. 181 [162], Sobre la relación entre la plusvalía y el capital total [véase] lo necesario en el libro III.

Por tanto, cuota de plusvalía = p : v, arriba 90 : 90 = 100 por 100. El tiempo de trabajo en el que el obrero reproduce el valor de su fuerza de trabajo —ya sea bajo el capitalismo o en otras condiciones— es trabajo necesario; el tiempo excedente, que crea plusvalía para el capitalista, plustrabajo.* Pp. 183-184 [163-164], La plusvalía es plustrabajo cuajado, y lo único que distingue a unas formaciones sociales de otras es la forma de extraerlo.

Ejemplo del error que supone incluir en los cálculos el factor c, pp. 185 a 196 [166-175] (Sénior).

La suma del trabajo necesario y el plustrabajo = la jornada de trabajo. IV. La jo rnada de tr a ba jo .

El tiempo de trabajo necesario es una magnitud constante. El plustrabajo una magnitud variable, pero dentro de ciertos límites. No puede ser nunca = O, pues en ese caso cesaría la producción capitalista. Ni puede nunca alcanzar a 24 horas, por causas físicas; además, el límite máximo se halla siempre afectado por causas morales. Y estos límites son mtíy elásticos. El postulado económico es que la jornada de trabajo no debe ser más larga de lo que representa el desgaste puramente normal del . Ln la citada edición española de El Capital se traduce el término “plustrabajo ’ por “trabajo excedente”. (N. del E.) RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “ EL CAPITAL” 407 obrero. Ahora bien, ¿qué es lo normal? Se produce aquí una antinomia, y sólo la fuerza puede zanjar el conflicto. De ahí la lucha entre la clase' obrera y la clase capitalista en torno a la jornada normal de trabajo. Pp. 198-202 [177-180].

Plustrabajo en épocas sociales anteriores. Mientras el valor de cambio no domina en importancia al valor de uso, el plustrabajo es más moderado, por ejemplo entre los antiguos; el plustrabajo sólo es espantoso allí donde se produce directamente valor de cambio, oro y plata. P. 203 [181]. Lo mismo en los Estados esclavistas de Norteamérica hasta la producción de algodón en masa para la exportación. Idem en las prestaciones del trabajo servil, por ejemplo en Rumania.

El trabajo servil, el mejor medio de comparación con la explotación capitalista, pues en aquél el plustrabajo se establece y se manifiesta cómo un tiempo de trabajo aparte. Réglament organique [Reglamento orgánico] de la Valaquia. P. 204 [182-183].

Y mientras esto constituye una expresión positiva del hambre de plustrabajo, los Factory-Acts [leyes fabriles] ingleses representan expresiones negativas. Los Factory-Acts. El de 1850. P. 207 [185], Potteries [alfarería], p. 213 [189], cerillas, p. 214 [191], alfombras. pp. 214-217 [191-192], panaderías, pp. 217-222 [192-196], empleados de ferrocarriles, p. 223 [197], costureras, p. 223 [197-199], herreros, p. 226 [199], trabajo diurno y nocturno en shifts [sistema de turnos]: a) metalurgia e industria de los metales. Pp. 227-236 [200-206].

Estos hechos demuestran que el capital ve en el obrero simplemente una fuerza de trabajo cuyo tiempo es todo él tiempo de trabajo, siempre y cuando que ello sea factible, y que la duración de la vida de la fuerza de trabajo le es indiferente al capitalista. Pp. 236-238 [207-208]. Pero, ¿acaso esto no va en contra de los intereses del capitalista? ¿Qué se hace para reponer el rápido desgaste? La trata organizada de esclavos en el interior de los Estados Unidos ha erigido en principio económico el rápido desgaste de los esclavos, y exactamente lo mismo ocurre en Europa con el suministro de obreros procedentes de los distritos rurales, etc. P. 239 [208-209]. Poorhouse-supply [suministro de mano de obra por las casas de beneficencia]. P. 240 [209-210]. El capitalista sólo ve la superpoblación constantemente disponible, y la consume. No le preocupa en lo más mínimo que ello lleve al hundimiento de la raza. Aprés moi le déluge [después de mí, el diluvio]. Al capital se le da un ardite de la salud y la duración de la vida del obrero, a menos que la sociedad le obligue a tomarlas en consideración. . . y la libre concurrencia impone al capitalista individual, como leyes externas inexorables, las leyes inmanentes de la producción capitalista. P. 243 [212], La implantación de una jornada de trabajo normal es el fruto de una lucha multisecular entre capitalistas y obreros.

Al principio, se hacían leyes para aumentar el trabajo; ahora, se hacen para disminuirlo. P. 224 [213]. El primer Statute of labourers [ley del trabajo] 23 Eduardo III 1349,* bajo el pretexto de que la peste había * O sea, ley promulgada en 1349, año vigesimotercero del reinado de Eduardo III. (N. del E.) diezmado la población de tal modo, que todos tenían que trabajar, ahora, más. Por tanto, establecimiento legal de un salario máximo y de un límite de la jornada de trabajo. En 1496, bajo Enrique VIII, se lijó la jornada de trabajo de los jornaleros agrícolas y de todos los artesanos (artificersen verano —marzo a septiembre—, de las 5 a.m. [de la mañana] hasta las 7 ó las 8 p.m. [de la noche], con pausas de 1 hora, hora y media y media hora = 3 horas. En invierno, de las 5 a.m. hasta anochecido. Este estatuto no llegó a aplicarse nunca rigurosamente. Todavía en el siglo xvm, el capital (exceptuando a los jornaleros agrícolas) no llega a disponer de la semana de trabajo completa. Véase la polémica de la época. Pp. 248-251 [215-218]. Sólo al llegar la gran industria consigue esto y aún más, echando por tierra todos los obstáculos y explotando del modo más descarado al obrero. El proletariado opuso resistencia, tan pronto como recapacitó. Las 5 leyes de 1802-1833 [fueron] puramente nominales, ya que no había inspectores. Sólo la ley de 1833 introdujo en las cuatro industrias textiles una jornada de trabajo normal: de las 5.30 a.m. a las 8.30 p.m., durante la cual las young persons [los muchachos] de los 13 a los 18 años debían trabajar 12 horas, con hora y media de pausa. Los niños de 9 a 13 años, 8 horas, y se declaraba prohibido el trabajo nocturno de los niños y los muchachos. Pp. 253-255 [220-222]. Relaissystem [sistema de relevos] y abusos para burlarlo. P. 256 [221-222]. Finalmente, ley de 1844, equiparando a las mujeres de cualquier edad a las young persons, fijando 6 horas y media para los niños y poniendo un freno al sistema de relevos. En cambio, ahora se admitía a los niños de 8 años. Por último, en 1847 se implanta la ley de las diez horas para las mujeres y young persons. P. 259 [223-224]. Intentos de los capitalistas de hacerles frente. Pp. 260-268 [224-231]. Un flaw [falla] en la ley del 47 dio pie más tarde para la ley transaccional de 1850, p. 269 [232], que fijaba en 10 horas y media durante 5 días y en 7 horas y media durante 1 día = 60 horas por semana la jornada de trabajo de las young persons y women [mujeres], concretamente entre las 6 y las 6. Queda así en vigor la ley de 1847 para los niños. Sobre la excepción de la industria de la seda véase p. 270 [232]. En 1853 se delimitó también entre las 6 y las 6 el tiempo de trabajo para los niños. P. 272 [234]. Printworks Akt [ley sobre los talleres de estampado de telas], 1845, apenas restringe nada. ¡Puede hacerse trabajar hasta 16 horas a niños y mujeres!

Lavanderías y tintorerías, 1860; fábricas de encajes, 1861; alfarerías y muchas otras ramas, 1863 (Bajo la ley fabril [fueron] aprobadas en el mismo año leyes especiales para las lavanderías al aire libre y las panaderías.) P. 274 [235-236].

Por tanto, la gran industria empieza creando la necesidad de limitar el tiempo de trabajo, pero más tarde se descubre que el mismo exceso de trabajo ha ido extendiéndose gradualmente a todas las otras ramas. P. 277 [237].

La historia demuestra, además, que, especialmente al introducirse el trabajo de la mujer y del niño, el trabajador “libre” individual se halla indefenso y sucumbe ante el capitalista, desencadenándose aquí la lucha de clases entre capitalista y obrero. P. 278 [238]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE UEL CAPITAL” 409 En Francia no se dicta hasta 1848 la ley de las 12 horas para todos los obreros y ramas de trabajo. (Véase, sin embargo, en p. 253 [219] la nota sobre la ley francesa de 1841 acerca del trabajo de los niños, que solo fue puesta en práctica en 1853, aplicándose de un modo efectivo solamente en el departamento del Norte.) En Bélgica, ¡total 6libertad de trabajo”! En los Estados Unidos, movimiento én pro de la jornada de 8 horas. P. 279 [239-240]. Por tanto, el obrero sale del proceso de producción de un modo completamente distinto a como entró en él. Resulta que el contrato de trabajo no era el acto de un agente libre; el momento en que se le deja en libertad de vender su trabajo es aquel en que se ve obligado a venderla, y solo la oposición en masa de los obreros les conquista una ley del Estado que les impide venderse a sí mismo y a su generación a la muerte y a la esclavitud mediante un contrato voluntario con el capital. En vez del pomposo catálogo de los inalienables Derechos del Hombre, surge la modesta Magna charta de la ley fabril. Pp. 280-281 [240-241], V . Cuota y m asa de plu sv a lía .

Con la cuota y a la par con ella se da también su masa. Si el valor diario de una fuerza de trabajo es de 3 chelines y la cuota de plusvalía = 100 por 100, su masa diaria será = 3 chelines por obrero. 1) Como el capital variable es la expresión en dinero del valor de todas las fuerzas de trabajo empleadas simultáneamente por un capitalista, la masa de la plusvalía por ellas producida será = al capital variable, multiplicado por la cuota de plusvalía. Ambos factores pueden variar, produciéndose así diversas combinaciones. Puede variar la masa de plusvalía, aunque disminuya el capital variable, si aumenta la cuota, si, por tanto, se prolonga la jornada de trabajo. P. 282 [243].

2) Este aumento de la cuota de plusvalía encuentra su límite absoluto en el hecho de que la jornada de trabajo no puede jamás prolongarse hasta abarcar las 24 horas, razón por la cual el valor total del producto diario de un obrero no puede ser nunca = al valor de 24 horas de trabajo. Por tanto, para obtener una masa igual de plusvalía el capital variable sólo puede reponerse redoblando la explotación del trabajo dentro de este límite. Lo cual es importante para explicar diversos fenómenos nacidos de la tendencia contradictoria del capital: 1) reducir el capital variable y el número de obreros ocupados, y 2) producir, sin embargo, la mayor masa posible de plusvalía. Pp. 283-284 [243-244].

3) Las masas de valor y plusvalía producidas por diferentes capitales, a base de un valor dado y del mismo grado de explotación de la fuerza de trabajo, se hallan en razón directa a las magnitudes de las partes variables respectivas de dichos capitales. P. 285 [245]. Lo cual, aparentemente, [es] contrario a todos los hechos. En una determinada sociedad y en una jornada de trabajo dada, sólo puede aumentar la plusvalía mediante el aumento del número de obreros, es decir, de la población y, partiendo de un número de obreros dado, mediante la prolongación de la jornada de trabajo. Sin embargo, esto sólo es importante en lo que se refiere a la plusvalía absoluta. Se pone así de manifiesto que no toda suma de dinero puede convertirse en capital, que existe un mínimo: el precio de costo de una sola fuerza de trabajo y de los medios de trabajo necesarios. Para poder vivir él mismo como un obrero, con una cuota de plusvalía del 100 por 100, necesitaría tener ya 2 obreros, y no ahorraría nada. Aun con 8 seguiría siendo un pequeño maestro. De ahí que en la Edad Media se impidiese por la fuerza a los maestros artesanos convertirse en capitalistas mediante la limitación del número de unos oficiales que podían trabajar para un maestro. El mínimo de riqueza necesaria para llegar a ser un verdadero capitalista cambia en los distintos períodos y ramas industriales. P. 288 [247].

El capital se ha desarrollado hasta dominar el mando sobre el trabajo y vela por que se trabaje de un modo normal e intensivo. Además, obliga a los obreros a trabajar más de lo necesario para su sustento y aventaja en su capacidad para extraer plusvalía a todos los anteriores sistemas de producción basados en el trabajo directamente coactivo. El capital ha heredado el trabajo con las condiciones técnicas dadas y, de momento, no las altera. Por tanto, considerado el proceso de producción como proceso de trabajo, el obrero no se comporta con respecto a los medios de producción como hacia un capital, sino como medió de su propia actividad encaminada a un fin. Pero la cosa cambia cuando se trata del proceso de valorización. Aquí, los medios de producción se convierten en medios para exprimir trabajo ajeno. Ya no es el obrero quien emplea los medios de producción, sino que son éstos los que emplean al obrero. P. 289 [248]. En vez de ser consumidos por él.. ., le consumen a él como fermento de su propio proceso de vida, y el proceso de vida del capital consiste solamente en el movimiento que describe como un valor que se valoriza a sí mismo... El simple hecho de convertirse el dinero en medios de producción convierte a éstos en títulos jurídicos y en títulos de fuerza para apropiarse el trabajo y plustrabajo ajenos. CAPITULO CUARTO PRODUCCION DE LA PLUSVALIA RELATIVA I. Concepto de la plusvalía relativa.

Partiendo de una jornada de trabajo dada, el plustrabajo.sólo puede incrementarse mediante la reducción del trabajo necesario, lo que, a su vez, sólo puede lograrse —si prescindimos de la presión sobre los salarios por debajo de su valor— haciendo descender el valor del trabajo, o sea rebajando el precio de los medios de sustento necesarios. Pp. 291-293 [250-252]. A su vez, esta rebaja sólo puede alcanzarse mediante la elevación de la fuerza productiva del trabajo, revolucionando el mismo modo de producción.

La plusvalía que se produce prolongando la jornada de trabajo es la plusvalía absoluta; la que se obtiene acortando el tiempo de trabajo necesario, la plusvalía relativa. P. 295 [252-253], Para que descienda el valor del trabajo, es necesario que el incremento de la fuerza productiva afecte a ramas industriales cuyos productos sean determinantes en cuanto al valor de la fuerza de trabajo, es decir, a los medios de vida acostumbrados y a sus sustitutos, a las materias primas correspondientes, etc. Pruebas de cómo la competencia hace que la más alta fuerza productiva se manifieste en los bajos precios de las mercancías. Pp. 296-299 [253-255].

El valor de la mercancía se halla en razón inversa a la capacidad productiva del trabajo, y lo mismo el valor de la fuerza de trabajo, ya que se halla determinado por el precio de las mercancías. En cambio, la plusvalía relativa se halla en relación directa a la capacidad productiva del trabajo. P. 229 [256].

Al capitalista no le interesa el valor absoluto de la mercancía, sino solamente la plusvalía que en él se contiene. La realización de la plusvalía incluye la reposición del valor desembolsado. Y como, según p. 299 [256], el mismo proceso de incremento de la capacidad productiva hace descender el valor de las mercancías y aumenta la plusvalía contenida en ellas, se explica que el capitalista, a quien sólo le preocupa la producción de valor de cambio, trate constantemente de reducir el valor de cambio de las mercancías. Cf. Quesnay. P. 300 [257].

Por tanto, bajo la producción capitalista, la economía del trabajo no persigue, ni mucho menos, el acortar la jornada de trabajo. Puede incluso ocurrir que ésta se prolongue. De ahí que en economistas de la calaña de un MacCulloch, un Ure, un Sénior y tutti quanti [todos los demás] podamos leer en una página que el obrero tiene que dar gracias al capital por el desarrollo de las fuerzas productivas y en la página siguiente que debe darle gracias por trabajar, en lo sucesivo, 10 horas en vez de 15. Este desarrollo de las fuerzas productivas no persigue otra finalidad que la de acortar el tiempo necesario, prolongando con ello el trabajo para el capitalista. P. 301 [257-258]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE UEL CAPITAL” 411 II. Co o peració n.

Según la p. 288 [247], la producción capitalista requiere un capital individual suficientemente grande para ocupar simultáneamente a gran número de obreros; sólo cuando personalmente se desliga por entero del trabajo se convierte quien emplea el trabajo en capitalista pleno. La actuación de un número grande de obreros al mismo tiempo y en el mismo campo de trabajo, para producir la misma clase de mercancía, bajo el mando del mismo capitalista, forma histórica y lógicamente el punto de partida de la producción capitalista. P. 302 [259], De momento, por tanto, sólo se aprecia una diferencia cuantitativa con respecto a la etapa anterior, en que trabajaban pocos obreros para un patrono. Pero pronto surge una modificación. AI multiplicarse el número de obreros, ya esto sólo garantiza el que el empresario obtendrá realmente un trabajo medio, lo que no ocurre con el pequeño maestro, el cual, sin embargo, tiene que pagar por el trabajo su valor medio; [de ahí que] se compensen entre sí las diferencias con respecto a la sociedad, pero no en lo que se refiere al maestro individual. Por tanto, la ley de la valorización sólo se cumple plenamente con respecto al productor individual cuando éste produce como capitalista, poniendo en acción a muchos obreros simultáneamente y, por consiguiente, un trabajo que es ya de antemano trabajo medio social. Pp. 303 [259-261].

Pero, además, sólo la gran industria permite economizar en medios de producción y disminuir la transferencia al producto de la parte constante del capital, mediante su consumo en común en el proceso de trabajo. De este modo, los medios de trabajo adquieren un carácter social antes de que el proceso de trabajo mismo lo llegue a adquirir (hasta ahora, simple yuxtaposición de procesos análogos). P. 305 [262], Aquí, sólo hay que pararse a considerar la economía de los medios de producción en cuanto que abarata las mercancías, con lo cual hace descender el valor del trabajo. En cuanto altera la producción entre la plusvalía y el capital total invertido (c + v), se estudiará en el libro III. Este desdoblamiento responde por entero al espíritu de la producción capitalista; al hacer que las condiciones de trabajo se enfrenten al obrero como algo aparte, su economía se presenta también, lógicamente, como una operación especial que a él no le afecta y que, por tanto, nada tiene que ver con los métodos con ayuda de los cuales se eleva la productividad de la fuerza de trabajo consumida por el capital.

La forma del trabajo de muchos individuos que laboran juntos y conjuntamente, con arreglo a un plan, en el mismo proceso de producción o en procesos de producción coordinados, se llama cooperación. P. 306 [262]. (Concours de forces. Destutt de Tracy.)

La suma mecánica de fuerzas de trabajadores individuales difiere esencialmente de la potencia-fuerza mecánica que se despliega cuando muchos brazos cooperan simultáneamente en la misma operación indivisa (la palanca y la carga, etc.). La cooperación crea desde el primer momento una capacidad productiva que es de por sí una fuerza de masa. Además, el simple contacto social suscita entre la mayoría de los trabajadores productivos una emulación que viene a potenciar la capacidad individual de rendimiento de cada uno, razón por la cual 12 obreros, en una jornada de trabajo común de 144 horas, suministran un producto mayor del que suministrarían 12 obreros en 12 jornadas simultáneas distintas o un obrero en 12 jornadas sucesivas. P. 307 [262-263]. Aunque muchos hagan lo mismo o algo parecido, el trabajo individual de cada uno puede representar una fase distinta del proceso de trabajo (cadena de individuos que se pasan algo de mano en mano), aparte del ahorro de trabajo que supone la cooperación. Y lo mismo cuando se acomete por diversas partes la construcción de un edificio. El obrero combinado o el obrero colectivo tiene manos y ojos por delante y por detrás y posee, hasta cierto punto, el don de la ubicuidad [de estar en todas partes]. P. 308 [263].

En procesos de trabajo complicados, la cooperación permite repartir los procesos sueltos y, realizarlos simultáneamente, acortando con ello el tiempo de trabajo para la elaboración del producto total. P. 308 [264]. En muchas esferas de producción, hay momentos críticos en que se necesitan muchos obreros, por ejemplo en las faenas de recolección, en la pesca del arenque, etc. En estos casos, no queda otro recurso que la cooperación. P. 309 [264]. La cooperación, de una parte, amplía el campo de la producción, razón por la cual se convierte en una necesidad para trabajos en los que se da una gran continuidad del campo de trabajo en el espacio (desecación de tierras, construcción de carreteras y de diques, etc.); de otra parte, lo reduce, al concentrar los obreros en un local, economizando con ello gastos. P. 310 [265].

La cooperación es, bajo todas estas formas, la productividad específica de la jornada de trabajo combinada o, dicho de otro modo, la productividad social del trabajo. Esta brota directamente de la cooperación. Al trabajar conjuntamente con otros con arreglo a un plan, el obrero se despoja de sus limitaciones individuales y desarrolla su capacidad genérica.

Ahora bien, los obreros asalariados no pueden cooperar si el mismo capitalista no los emplea simultáneamente, pagándoles y suministrándoles los medios de trabajo necesarios. El grado de cooperación depende, pues, del volumen de capital con que cuente el capitalista. La condición según la cual tiene que existir una cierta cuantía de capital para convertir al propietario en capitalista se trueca ahora en condición material para convertir a muchos trabajos individuales dispersos e independientes unos de otros en un proceso de trabajo social combinado. Y lo mismo por lo que se refiere al dominio del capital sobre el trabajo, que antes sólo era una consecuencia formal de la relación entre capitalista y obrero y ahora se convierte en condición necesaria del mismo proceso de trabajo, ya que el capitalista representa, en este proceso de trabajo, cabalmente la combinación. La dirección del proceso de trabajo pasa a ser, en la cooperación, función del capital y adquiere, en cuanto tal, características específicas. P. 312 [266-267]. Con arreglo a la finalidad que persigue la producción capitalista (la mayor autovalorización posible del capital), esta dirección es, al mismo tiempo, función de la mayor explotación posible de un proceso social de trabajo y se halla, en consecuencia, condicionada por el inevitable antagouismo de explotadores y explotados. Además, el control sobre el acertado empleo de los medios de trabajo. Finalmente, la cohesión de las funciones de los distintos obreros reside fuera de ellos, en el capital, y su propia unidad se enfrenta a ellos como una voluntad ajena, en cuanto autoridad del capitalista. Por donde la dirección capitalista es dual: 1) proceso social de trabajo para la elaboración de un producto; 2) proceso de valorización de un capital, y despótica en cuanto a la forma. Este despotismo desarrolla ahora sus formas peculiares: el capitalista, que apenas acaba de verse personalmente desligado del trabajo, traspasa la vigilancia subalterna a una banda organizada de oficiales y suboficiales, que son a su vez obreros asalariados del capital. Los economistas, al tratar de la esclavitud, incluyen estos costos de la vigilancia entre los faux frais [falsos gastos o gastos improductivos]; tratándose de la producción capitalista, identifican la dirección, en cuanto condicionada por la explotación, exactamente con la RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 4 1 4 FEDERICO ENGELS misma función, en cuanto se deriva de la naturaleza del proceso social de trabajo. Pp. 313-314 [267-268].

El alto mando en la industria pasa a ser un atributo del capital, lo mismo que en la época del feudalismo el alto mando en la guerra y en la administración de justicia era un atributo de la propiedad sobre la tierra. P. 314 [268].

El capitalista compra 100 fuerzas de trabajo individuales y adquiere a cambio de ello una fuerza de trabajo combinada de 100. Esta fuerza de trabajo combinada de 100 no la paga. Desde el momento en que entra en el proceso de trabajo combinado, los obreros dejan de pertenecerse a sí mismos* son anexionados por el capital. De este modo, la fuerza social productiva del trabajo se revela como la fuerza productiva inmanente del capital P. 315 [269].

Ejemplos de cooperación en el antiguo Egipto. P. 316 [270]. La cooperación natural en los orígenes de la cultura, entre los pueblos cazadores, los nómadas o las comunidades indias, descansa: 1) en la propiedad común sobre las condiciones de la producción, 2) en la adhesión natural de los individuos a la tribu y a la comunidad primitiva. La cooperación esporádica de la antigüedad, la Edad Media y las colonias modernas se basa en la dominación directa y en la violencia, y casi siempre en la esclavitud. Por el contrario, la cooperación capitalista presupone la existencia del obrero asalariado libre. Históricamente, se manifiesta en contraposición directa a la economía campesina y al artesanado iifdependiente (gremial o no), como una forma histórica característica del proceso capitalista de producción y que forma una nota distintiva suya. Es_el primer cambio que el proceso de trabajo experimenta, al ser absorbido por el capitalista. Por donde 1) el modo capitalista de producción se manifiesta en seguida, aquí, como una necesidad histórica para convertir el proceso de trabajo en un proceso social, y 2) esta forma social del proceso de trabajo se revela como un método del capital para explotarlo de un modo más rentable, mediante el incremento de sus fuerzas productivas. P. 317 [270].

La cooperación, tal como hemos venido considerándola, bajo su forma simple, coincide con la producción en gran escala, pero no constituye ninguna forma fija y característica de una época especial de la producción capitalista y sigue existiendo hoy allí donde el capital opera en gran escala sin que desempeñen importante papel la división del trabajo o la maquinaría. Así,^ aunque la cooperación sea la forma fundamental de toda la producción capitalista, vemos que su forma simple aparece por si misma o como forma especial junto a sus formas más desarrolladas. III. D ivisió n del trabajo y m an u fa c tu r a . La manufactura, forma clásica de la cooperación basada en la división del trabajo, ocupó un lugar predominante desde 1550 a 1770, aproximadamente. La manufactura nace de dos modos: 1) Mediante la combinación de diversos oficios manuales, cada uno de los cuales realiza una operación parcial (por ejemplo, la manufactura de coches), en cuyo caso el artesano individual afectado pierde muy pronto su capacidad para atender a todo el oficio, adquiriendo en cambio mayor destreza para manejar su oficio parcial; aquí, el proceso se convierte, por tanto, en una división de la operación total en sus partes sueltas. 318 [273].

2) Por el hecho de que muchos artesanos que hacen lo mismo o algo parecido son agrupados en la misma forma y, poco a poco, las operaciones sueltas, en vez de realizarlas sucesivamente el mismo obrero, son realizadas simultáneamente y por separado por distintos obreros (agujas, etc.). Así, el producto, en vez de ser obra de un solo artesano, es ahora obra de una agrupación de trabajadores manuales, cada uno de los^cuales realiza una sola operación. Pp. 319-320 [273-274]. El resultado es en ambos casos el mismo: un mecanismo de producción cuyos órganos son hombres. El proceso sigue siendo artesanal: cada proceso parcial por que pasa el producto tiene que poder realizarse en forma de trabajo manual, lo que, por tanto, excluye todo análisis realmente científico del proceso de producción. Y precisamente en razón a esta naturaleza artesanal queda cada obrero individual encadenado de un modo tan completo a una función parcial. P. 321 [274].

De este modo se ahorra trabajo con respecto al de los artesanos, ahorro qüe va en aumento al pasar a la siguiente generación. Según esto, la división manufacturera del trabajo responde a la tendencia de sociedades anteriores a hacer que los oficios fuesen hereditarios: castas, gremios. P. 322 [275].

Subdivisión de las herramientas mediante su adaptación a los diversos trabajos parciales: 500 clases de martillos en Birmingham. Pp. 323-324 [276-277].

Considerada la manufactura desde el punto de vista del mecanismo total, presenta dos facetas: una es la combinación puramente mecánica dé productos parciales independientes (relojes), otra la serie de procesos combinados dentro de un solo taller (agujas).

En la manufactura, cada grupo obrero suministra al otro su materia prima. Es, por tanto, condición fundamental que cada grupo produzca en un tiempo dado una cantidad dada; es decir, se logra una continuidad, regularidad, uniformidad e intensidad del trabajo mayores que en la misma cooperación. Por tanto, aquí, se convierte ya en ley tecnológica del proceso de producción el que el trabajo sea trabajo socialmente necesario. P. 329 [280], La desigualdad existente entre las diversas operaciones sueltas impone el que los distintos grupos de obreros varíen en cuanto número e intensidad (en la fundición de tipos de imprenta, 4 fundidores y 2 rompedores para 1 frotador). Por consiguiente, la manufactura establece una proporción matemática fija en cuanto al volumen cuantitativo de los distintos órganos del obrero total, y la producción sólo puede ampliarse introduciendo un nuevo múltiplo del grupo total. Añádase a esto que la independización de ciertas funciones —vigilancia, transporte de los productos de unos locales a otros, etc.— sólo resulta rentable cuando se ha alcanzado cierto nivel en la producción. Pp. 329-330 [280-281]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” Se da también, a veces, la combinación de diversas manufacturas para formar una manufactura conjunta, pero carece siempre de una base tecnológica real, la que sólo surge con la maquinaria. P. 331 [282]. Ya desde muy pronto aparecen esporádicamente en la manufactura máquinas, molinos de trigo, molinos quebrantadores, etc., pero siempre como algo accesorio. La máquina principal de la manufactura es el obrero colectivo combinado, mucho más perfeccionado que el viejo obrero individual del artesanado, en el que se revelan como perfección todas las imperfecciones, con frecuencia desarrolladas necesariamente en el obrero parcial. P. 333 [283]. La manufactura desarrolla diferencias entre estos obreros parciales, skilled [calificados] y unskilled [no calificados], y hasta una completa jerarquía obrera. P. 334 [284].

La división del trabajo puede ser: 1) general (agricultura, industria, navegación, etc.), 2) especial (en clases y grupos), 3) singular^ (dentro del taller). La división social del trabajo se desarrolla también desde diferentes puntos de partida. 1) Dentro de la familia y de la tribu, la división natural por sexos y edades, desarrollada luego por medio de la esclavitud por la violencia ejercida contra los vecinos. P. 335 [286]. 2) Distintas comunidades aportan, con arreglo a su situación, clima, grado de cultura, etc., diferentes productos, los cuales se intercambian al ponerse en contacto dichas comunidades. P. 336 [286]. El intercambio con otras comunidades es, por tanto, uno de los principales medios para minar la estructura natural de la propia comunidad, a través del desarrollo ulterior de la división natural del trabajo. P. 336 [286]. Por consiguiente, la división manufacturera del trabajo presupone, de una parte, un cierto grado de desarrollo de la división social del trabajo, mientras que, de otra parte, contribuye a desarrollar ésta: es la división territorial del trabajo. Pp. 337-338 [287-288], Sin embargo, entre la división social y la división manufacturera del trabajo media siempre una diferencia, y es que la primera produce necesariamente mercancías, mientras que en la segunda el obrero parcial no produce mercancía ninguna. De aquí que en ésta encontremos una organización concentrada, mientras que en aquélla dominan la dispersión y el desorden de la competencia. Pp. 339-341 [289-290]. De las organizaciones anteriores, la comunidad india. Pp. 341-342 [290-291]. El gremio. Pp. 343-344 [292]. Mientras en todas [las formaciones económicas] rige esta división del trabajo dentro de la sociedad, la división manufacturera del trabajo constituye una creación específica del modo capitalista de producción.

También en la manufactura, como en la cooperación, es el cuerpo obrero en funciones una forma de existencia del capital. La capacidad productiva nacida de la combinación de los trabajos se revela, por tanto, como capacidad productiva del capital. Pero, mientras que la cooperación no altera, en general, el modo de trabajo del individuo, la manufactura lo revoluciona; amputa al obrero, que, incapaz ya de una producción independiente, se convierte en un simple accesorio del taller dél capitalista. Las potencias espirituales del trabajo desaparecen en las personas de la inmensa mayoría, para ampliar sus proporciones en la persona de uno solo. Es un resultado de la división manufacturera del trabajo el enfrentar a los obreros las potencias espirituales del proceso del trabajo como propiedad ajena y como poder que los avasalla. Este proceso de disociación, que comienza ya en la cooperación y se desarrolla en la manufactura, llega a su culminación en la gran industria, que separa del trabajo a la ciencia, como potencia independiente de la producción, y la obliga a ponerse al servicio del capital. P. 346 [294-295]. Citas. P. 347 [295-296].

La manufactura, que en uno de sus aspectos representa una determinada organización del trabajo social, sólo es, en otro aspecto, un método especial para crear plusvalía relativa. P. 350 [296-297]. El significado histórico de esto, allí mismo.

Obstáculos para el desarrollo de la manufactura, incluso durante su período clásico: limitación del número de obreros no calificados y predominio de los calificados. A veces, resistencia de los hombres al trabajo de la mujer y del niño, invocación de las laws of apprenticeship [leyes de aprendices] hasta el final, incluso donde resultan superfluas las insubordinaciones de los obreros, porque el obrero colectivo aún no tiene un esqueleto independiente de los trabajadores; emigración de los obreros* Pp. 353-354 [300-301].

Además, la manufactura no estaba en condiciones de revolucionar toda la producción social, ni siquiera de dominarla. Su estrecha base técnica entró en contradicción con las necesidades de la producción creadas por ella misma. Hízose necesaria la máquina, que ya la manufactura había aprendido a fabricar. P. 355 [301].

IV. M aquinaria y gran indu str ia .

a) La maquinaria en sí.

La revolución del modo de producción, que en la manufactura había tenido como punto de partida la fuerza de trabajo, parte aquí del medio de trabajo.

Toda máquina desarrollada se compone de 1) el mecanismo de movimiento; 2) el mécanismo de transmisión, y 3) la máquina-herramienta. P. 357 [303], La revolución industrial del siglo xviii partió de la máquina-herramienta. Su característica consiste en que la herramienta es transferida —bajo forma más o menos modificada— del hombre a la máquina, la que se encarga de moverla y de hacer que realice su función. Tanto da, por el momento, que la fuerza motriz empleada para ello' sea la fuerza del hombre o una fuerza natural. La diferencia específica está en que el hombre sólo puede emplear sus propios órganos, mientras que la máquina puede, dentro de ciertos límites, emplear tantas herramientas como se requiera (la rueda de hilar, I huso; la jenny [máquina de hilar] de 12 a 18 husos).

Cuando, en la rueda de hilar, la revolución no afecta al pedal, :a la fuerza motriz, sino a la rueda misma, al comienzo el hombre sigue siendo siempre a la par fuerza motriz y vigilante. Pero la revolución de las RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 417 E scritos económ icos.— 27 máquinas-herramientas convirtió en una necesidad el perfeccionamiento de la máquina de vapor y, además, la puso en práctica. Pp. 359-360 [305306] y 361-362 [306-307]. Dos clases de máquinas, en la gran industria: 1) cooperación de máquinas análogas (powerloon [telar a vapor], enveloppe-machine [máquina para fabricar sobres de cartas], que asumen el trabajo de toda una serie de obreros parciales mediante la combinación de diferentes herramientas, donde se ve ya la influencia tecnológica en la fuerza motriz por medio del mecanismo, o 2) sistema de máquinas, combinación de diferentes máquinas de trabajo parcial (industria de hilados). Este sistema encuentra su base natural en la división del trabajo de la manufactura. Pero inmediatamente se presenta una diferencia esencial. En la manufactura, todos los procesos parciales tenían que adaptarse al obrero; aquí, ya no es necesario esto: el proceso de trabajo puede escindirse objetivamente en sus partes integrantes, que luego pasan a manos de la ciencia o bien de la experiencia basada en ella, para ser dominadas por medio de máquinas. Se repite aquí la proporción cuantitativa de los distintos grupos obreros como proporción entre los distintos grupos de máquinas. Pp. 363-366 [308-311]. En ambos casos, es la fábrica un gran autómata (que, por lo demás, sólo recientemente va perfeccionándose en ese sentido), siendo ésta su forma adecuada, p. 367 [311]; su forma más perfecta es el autómata constructor de máquinas, que suprime la base artesanal y manufacturera de la gran industria y lleva con ello la maquinaria a su forma acabada. Pp. 369-372 [312-315].

Conexiones entre la revolución operada en las distintas ramas hasta llegar a los medios de comunicación. P. 370 [313-314]. En la manufactura, la combinación de los obreros es subjetiva; aquí, el obrero se encuentra con un organismo de producción mecánico objetivo, ya acabado y que sólo puede funcionar en forma de operaciones comunes: el carácter cooperativo del proceso de trabajo se ha convertido, ahora, en una necesidad técnica. Pp. 372-373 [315-316], Las fuerzas productivas que se desprenden de la cooperación y la división del trabajo no le cuestan nada al capital; tampoco le cuestan nada las fuerzas naturales, el vapor y el agua. Y otro tanto sucede con las fuerzas descubiertas por la ciencia. Pero estas fuerzas sólo pueden lograrse por medio del aparato correspondiente, que supone grandes gastos crear y sostener, y también las máquinas-herramientas cuestan mucho más que los viejos instrumentos de trabajo. Pero estas máquinas duran mucho más y tienen un campo de producción mucho más extenso que la simple herramienta, razón por la cual transfieren al producto una parte de valor proporcionalmente mucho más pequeña que una herramienta, lo que quiere decir también que el servicio gratuito que la máquina presta (y que no reaparece en el valor del producto) es mucho mayor que en la herramienta. Pp. 374, 375-376 [316-317].

El abaratamiento mediante la concentración de la producción es mucho mayor en la gran industria que en la manufactura. P. 375 [319]. Los precios de las mercancías acabadas demuestran hasta qué punto la máquina ha abaratado la producción y cómo la parte de valor que se adeuda al medio de trabajo aumenta relativamente, pero disminuye en términos absolutos. La productividad de la máquina se mide por el grado en que suple la fuerza de trabajo del hombre. Ejemplo, pp. 377-379 [319-321].

Suponiendo que un arado de vapor sustituya a 150 obreros con un salario anual de 3.000 libras esterlinas, este salario anual no representará todo el trabajo rendido por los obreros, sino solamente el trabajo necesario; pero, además, rendirán plustrabajo. En cambio, si el arado de vapor cuesta 3.000 libras esterlinas, esta suma será la expresión en dinero de todo el trabajo contenido en él, y si la máquina cuesta, según esto, tanto como la fuerza de trabajo sustituida por ella, el trabajo humano que en ella se materializa es siempre mucho menor que la que sustituye. P. 380 [321].

Como medio para abaratar la producción, la máquina debe costar menos trabajo que el sustituido por ella. Pero, para él capital, su valor debe ser inferior al de la fuerza de trabajo que viene a sustituir. De ahí que en los Estados Unidos puedan ser rentables máquinas que no lo son en Inglaterra (por ejemplo, máquinas para picar piedra). Y de ahí también que, como consecuencia de ciertas restricciones legales, puedan surgir de pronto máquinas que antes no eran rentables para el capital. Pp. 380-381 [321-322].

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “ EL CAPITAL” 419 b) Apropiación de la fuerza de trabajo mediante la maquinaria.

Como la maquinaria lleva en sí misma la fuerza propulsora, las máquinas deprecian el valor de la fuerza muscular. Trabajo de la mujer y del niño e inmediato aumento del número de obreros asalariados, al enrolarse a los miembros de la familia que hasta ahora no trabajaban a jornal. Con lo cual el valor del trabajo del hombre se distribuye entre la fuerza de trabajo de toda la familia y, por tanto, baja de valor. Ahora, para que la familia viva, son cuatro, donde antes uno solo, a rendir no sólo trabajo, sino también plustrabajo para el capital. De este modo, con el material de explotación se amplía también, inmediatamente, el grado de explotación. P. 383 [324].

Antes, la venta y la compra de las fuerzas de trabajo era una relación entre personas libres; ahora, se compra a muchachos de corta edad, el obrero vende a la mujer y al niño, se convierte en tratante en esclavos. Ejemplos pp. 384-385 [325-326].

Degeneración física. Mortalidad de hijos de obreros, p. 386 [326-327], también en la explotación industrial de la agricultura. (Gangsystem [sistema de cuadrillas].) P. 387 [327-328]. Depauperación moral. P. 389 [328]. Cláusulas educativas y resistencia de los fabricantes a aplicarlas. P. 390 [320].

La entrada de las mujeres y los niños en la fábrica rompe, por último, la resistencia del obrero varón contra el despotismo capitalista. P. 391 [331].

Si la máquina acorta el tiempo de trabajo necesario para producir un objeto, se convierte, en manos del capitalista, en el medio más eficaz para prolongar la jornada de trabajo hasta mucho mas allá de su limite normal. Crea, de una parte, nuevas condiciones que permiten al capital hacerlo y, de otra parte, nuevos motivos para ello.

La máquina es capaz de desarrollar un movimiento perpetuo y sólo se halla coartada por la debilidad y las limitaciones de la fuerza de trabajo humana, auxiliar. La máquina, que, trabajando 20 horas, se agota en 7 años y medio, absorbe para el capitalista exactamente la misma cantidad de plustrabajo, pero en la mitad del tiempo9 que la que se agota en 15 años, trabajando 10 horas. P. 893 [332]. El desgaste moral de la máquina —by superseding [al ser desplazada por otras más modernas]— representa, aquí, un riesgo todavía menor. P. 394 [332].

Además, se absorbe una cantidad mayor de trabajo sin aumentar lo invertido en edificios y maquinaria, razón por la cual no sólo crece la plusvalía al alargarse la jornada de trabajo, sino que disminuyen también, proporcionalmente, las inversiones necesarias para obtenerla. Lo cual es más importante en la medida en que predomina considerablemente el capital fijo, como ocurre en la gran industria. P. 395 [333]. Durante el período inicial dé la máquina, cuando ésta tiene carácter de monopolio, las ganancias son enormes, por lo cual se siente el ansia de prolongar desmedidamente la jornada de trabajo. Al generalizarse la máquina, desaparece esta ganancia monopolista y se hace valer la ley según la cual la plusvalía brota, no del trabajo suplido por la máquina, sino del empleado por ella, es decir, del capital variable. Pero esto se ve notablemente reducido por las grandes inversiones exigidas por la instalación de maquinaria. El empleo capitalista de maquinaria implica, por tanto, una contradicción inmanente: a base de una masa de capital dada, hace que aumente uno de los factores de la plusvalía, la cuota de ésta, disminuyendo el otro factor, que es el número de obreros empleados. Esta contradicción se manifiesta e impulsa, a su vez, a la prolongación de la jornada de trabajo, tan pronto como el valor fabril a base de máquinas se convierte en el valor social regulador de la mercancía de que se trata. P. 397 [336]. ' Pero, al mismo tiempo, tanto al dejar libres a los obreros desplazados como al enrolar a las mujeres y los niños, las máquinas crean una población obrera sobrante, sometida a la ley que quiera dictarle el capital. De ahí que eche por tierra todas las barreras morales y naturales de la jornada de trabajo. De ahí también la paradoja de que el medio más poderoso para reducir el tiempo de trabajo se convierte en el medio más factible para convertir todo el tiempo de trabajo del obrero y de su familia en tiempo de trabajo disponible paja la valorización del capital. P. 398 [335-336]. Ya hemos visto cómo la reacción social es provocada, en este punto, por la fijación de la jornada normal de trabajo; y sobre esta base se desarrolla ahora la intensificación del trabajo. 399 [336]. Al principio, al acelerarse la máquina, la intensificación del trabajo aumentaba a la par con la prolongación del tiempo. Pero pronto se llega a! punto en que ambas se excluyen mutuamente. Con la limitación, en cambio, ocurre otra cosa. Ahora, puede aumentar la intensidad, rindiéndose en 10 horas tanto trabajo como antes en 12 o más; y la jornada de trabajo intensiva pasa a ser una jornada de trabajo potenciada, y el trabajo, ahora, ya no se mide simplemente por su duración en el tiempo, sino por su intensidad. P. 400 [337].

En 5 horas de trabajo necesario y 5 horas de plustrabajo se puede lograr, así, la misma plusvalía que, con menor intensidad, en 6 horas de trabajo necesario y 6 de plustrabajo. P. 400 [338]. ¿Cómo se intensifica el trabajo? En la manufactura, por ejemplo en la alfarería, etc., está probado (nota 73 [en P. 338]) que basta con acortar la jornada de trabajo para que aumente enormemente la productividad. Con el trabajo a la máquina, esto era mucho más dudoso. Pero, prueba de R. Cardner. Pp. 401-402 [338-339].

Tan pronto como se convierte en ley la reducción de la jornada de trabajo, la máquina se convierte en el medio para exprimir al obrero trabajo más intensivo, ya sea mediante greater speed [mayor velocidad] o less hands in relation to machine [menos obreros en relación con la máquina]. Ejemplos pp. 403-407 [341-343]. Que, al mismo tiempo, crecen el enriquecimiento y la extensión de la fábrica, se prueba en pp. 407409 [343-344]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE 6<EL CAPITAL” 421 c) La unidad fábrica, bajo su forma clásica.

En la fábrica, las máquinas se cuidan del manejo de las herramientas con arreglo a su fin; en ella se eliminan, por tanto, las diferencias cualitativas del trabajo que se habían desarrollado en la manufactura y aparecen cada vez más nivelados los obreros. A lo sumo, diferencias de edad y de sexo. La división del trabajo se convierte, aquí, en la distribución de los obreros entre las máquinas específicas. División simplemente entre los obreros principales, los que trabajan realmente junto a la máquinaherramienta, y los feeders [peones] (esto se refiere solamente al selfactor [máquina automática de hilar], pero difícilmente al throstle [máquina de hilar corriente], y menos aún al powerloon corrected [telar a vapor mejorado], que requieren vigilantes, ingenieros y stokers [fogoneros], mecánicos, joiners [ensambladores], etc... una clase incorporada a la fábrica sólo de un modo externo). Pp. 411-412 [345-347]. La necesidad de que el obrero se adapte al movimiento continuo de la máquina automática requiere un aprendizaje ya desde los primeros años, pero no exige, como la manufactura, que un obrero se vincule de por vida a una función parcial. Puede cambiar el personal adscrito a la misma máquina (relay-system [sistema de relevos]) y puede también ocurrir que los obreros sean cambiados de un tipo de máquina a otro, por el menor esfuerzo del aprendizaje. El trabajo del peón o es muy sencillo o va quedando cada vez más a cargo de la máquina. No obstante, al comienzo sigue arrastrándose tradicionalmente la división manufacturera del trabajo e incluso se convierte en un medio de mayor explotación por parte del capital. El obrero se ve convertido de por vida en parte de una máquina parcial. P. 413 [349].

Nota común a toda producción capitalista, en cuanto no es solamente proceso de trabajo, sino también proceso de valorización del capital, es que en ella no es el obrero quien utiliza la condición del trabajo, sino por el contrario la condición del trabajo la que utiliza al obrero, pero esta inversión tecnológica sólo cobra realidad tangible con la maquinaria. AI convertirse en automático, el medio de trabajo, durante el proceso de trabajo, se enfrenta al obrero como capital, como trabajo muerto, que domina y exprime la fuerza de trabajo viva. Y lo mismo las potencias espirituales [fuerzas inmanentes] del proceso de producción, como potencias del capital sobre el trabajo... La pericia detallista del obrero mecánico, vaciado, desaparece como un factor accesorio insignificante ante la ciencia, las inmensas fuerzas naturales y la masa del trabajo social materializadas en el sistema de las máquinas. Pp. 414-415 [349-351]. Disciplina acuartelaría en la fábrica, códigos de fábrica. P. 416 [351]. Condiciones físicas de la fábrica. Pp. 417-418 [352-353]. c'od) Lucha de los obreros contra el sistema fabril y contra las máquinas.

Esta lucha, mantenida desde que existen las relaciones capitalistas, comienza manifestándose como la revuelta contra la máquina, en cuanto base material del modo de producción capitalista. Molino de cintas. P. 419 [354], Los ludditas. P. 420 [355]. Hasta más tarde no entran los obreros a distinguir entre los medios materiales de producción y su forma social de explotación.

Durante la manufactura, la división del trabajo mejorada suministra más medios para suplir virtualmente a los obreros. P. 421 [355]. Excours [digresión] sobre la agricultura y el desplazamiento [de los trabajadores]. P. 422 [355-356].) Pero con la maquinaria el obrero es desplazado realmente, pues la máquina compite directamente con él. Hand loom weavers [tejedores manuales], P. 423 [356], Lo mismo en la India. P. 424 [357]. Este resultado es permanente, puesto que la máquina se extiende continuamente a nuevos campos de producción. La máquina desarrolla hasta convertirla en pleno antagonismo, la forma independiente y enajenada que la producción capitalista se encarga de dar al instrumento de trabajo frente al obrero. De ahí que sea ahora cuando comienzan a estallar las revueltas del obrero contra el instrumento de trabajo P. 424 [358].

Detalles del desplazamiento del obrero por la máquina. P. 425-426 [358-360]. La máquina, un medio para romper, mediante su desplazamiento, la resistencia de los obreros contra el capital. Pp. 427-428 [361363]. La economía liberal afirma que la máquina, si bien desplaza a obreros, deja libre al mismo tiempo un capital que puede dar ocupación a los obreros desplazados. Pero es al contrario: toda introducción de maquinaria sujeta al capital hace disminuir su parte variable y aumenta su parte constante, lo que quiere decir que no puede hacer otra cosa que limitar la capacidad de ocupación del capital. En efecto —y esto es tambien lo que quieren decir aquellos apologistas—, por este procedimiento no se deja libre capital, sino que se dejan libres los medios de vida de los obreros desplazados, se libera al obrero de sus medios de vida, lo que el apologista expresa diciendo que la máquina deja liores medios ae vida para los obreros. Pp. 429-430 [363-365], Hay que desarrollar esto (muy bien para la “Fortnightly99 [revista democrático-liberal inglesa]) en pp. 431-432 [365-367], Los antagonismos inseparables de la existencia de las máquinas no existen para el apologista, porque no brotan de la máquina misma, sino del empleo capitalista de maquinaria. P. 432 [366], Ampliación directa o indirecta de la producción por medio de máquinas y, con ello, posible aumento del número anterior de obreros: mineros, esclavos en los cotton States [estados algodoneros], etc. Por el contrario, las fábricas de lana hacen que los escoceses y los irlandeses sean desplazados por las ovejas. Pp. 433-434 [368-369]. El maquinismo impulsa la división social del trabajo mucho más de lo que lo hizo la manufactura. P. 435 [369].

RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 423 c" o e) Maquinaria y plusvalía.

El primer resultado de la máquina [es] el aumento de la plusvalía y, al mismo tiempo, de la masa de la producción en que se materializa y de que se nutren la clase capitalista y su séquito; por tanto, aumento del número de capitalistas; nuevas apetencias de lujo y, al mismo tiempo, de los medios para satisfacerlas. Crece la producción de lujo y crecen también los medios de transporte (los cuales, sin embargo, en los países desarrollados, absorben menos fuerzas de trabajo) (prueba, p. 436 [371]); finalmente, crece la clase de los servidores, la de los modernos esclavos domésticos, cuyo material humano es suministrado por los obreros que quedaron libres. P. 437 [371], Estadística. Contradicciones económicas. P. 437 [372], Posibilidad de aumento absoluto del trabajó en una rama industrial a consecuencia de la maquinaria, y modalidades de este proceso. Pp. 439440 [373-374]. Enorme elasticidad, capacidad de que la gran industria experimente, mediante una expansión súbita y de un salto, un alto grado de desarrollo. P. 441 [375], Repercusión sobre los países productores de materias primas. Emigración, al quedar libres obreros. División internacional del trabajo entre la industria y los países agrarios: periodicidad de crisis y prosperidad. P. 442 [375-376], Zarandeamiento de los obreros, en este proceso de expansión. P. 444 [378], Datos históricos acerca de esto, pp. 445-449 [378-382], El desplazamiento de la cooperación y la manufactura por la máquina (fases intermedias, pp. 450-451 [383-384]) trae consigo también el desplazamiento de las industrias y ramas industriales no fabriles, bajo el espíritu de la gran industria; el trabajo a domicilio, departamento exterior de la fábrica, p..452 [385], En el trabajo a domicilio y la moderna manufactura, la explotación [es] todavía más descarada que en la verdadera fábrica. P. 453 [385]. Ejemplos: imprentas de Londres. P, 453 [386]. Impresores de libros, clasificadores de trapos. P. 454 [386], Cocedores de tejas y ladrillos. P. 455 [387]. Manufactura moderna, en general, P. 456 [388]. Trabajo a domicilio: fabricación de puntillas. Pp. 457-459 [389-391]. Tejidos de paja. P. 460 [391]. Transformación en industria fabril, con el máximo de explotabilidad asequible: Wearing apparel [prendas de confección], mediante la máquina de coser. Pp. 462-466 [393-396]. Esta transformación es acelerada por la extensión de las leyes coactivas de fábrica, que acaban con la vieja rutina, basada en la explotación no coartada. P. 467 [397]. Ejemplos: alfarería. P. 467 [398]. Cerillas. P. 468 [399]. Además, acción que ejercen las leyes fabriles sobre el trabajo irregular, ya sea por el descuido de los obreros o por las estaciones y las modas. P. 470 [400]. Exceso de trabajo junto a holganza, a consecuencia de las estaciones, en el trabajo a domicilio y en la manufactura. P. 471 [401].

Cláusulas sanitarias de las leyes fabriles. P. 473 [402]. Cláusulas educativas. P. 475 [404-405]. Desocupación de los obreros simplemente por la edad, en cuanto se hacen adultos y ya no sirven para el trabajo o no pueden seguir viviendo de un salario infantil y, al mismo tiempo, no han aprendido otro trabajo nuevo. P. 477 [406].

Disolución de los mysteries * y de la fosilización tradicional de la manufactura y el artesanado por la gran industria, que convierte el proceso de producción en el empleo consciente de las fuerzas naturales. Sólo ella es, por tanto, revolucionaria, en contraste con todas las demás formas anteriores. P. 479 [407]. Pero, como forma capitalista, deja subsistente para el obrero la división fosilizada del trabajo y, al revolucionar diariamente la base de ella, hace que el obrero sucumba como víctima suya. Por otra parte, precisamente aquí, en este cambio necesario de las actividades del mismo obrero, van implícitas el postulado de la mayor diversidad posible del trabajador y las posibilidades de la revolución social. Pp. 480-481 [407-408].

Necesidad de hacer extensiva la legislación fabril a todas las ramas industriales, incluso a las no fabriles. Pp. 482 ss. [409-410]. Ley de 1867. P. 485 [412-413]. Minas, nota pp. 486 ss. [414-421]. Acción concentradora de las leyes fabriles, generalización de la industria fabril y, con ello, de la forma clásica de la producción capitalista, agudización de las contradicciones a ella inherentes, maduración de los elementos revolucionadores de la vieja sociedad y de los elementos constitutivos de la nueva. Pp. 486-493 [420-421]. Agricultura. La desocupación por efecto de las máquinas presenta aquí caracteres aún más agudos. Desplazamiento del campesino por el obrero asalariado. Destrucción de la manufactura casera rural. Agudización de las contradicciones entre la ciudad y el campo. Dispersión y debilitamiento de los obreros rurales, al paso que se concentran los obreros urbanos y, como consecuencia de ello, descenso al mínima del salario de * Se refiere a las prácticas misteriosas de los artesanos, que en Inglaterra se mantuvieron hasta entrado el siglo xVíti, (N. del E.). los trabajadores del campo. Al mismo tiempo, desfalco de la tierra. El modo de producción capitalista se corona con el socavamiento de la fuente de toda riqueza: la tierra y el obrero. Pp. 493-496 [422-424]. RESUMEN DEL TOMO PRIMERO DE “EL CAPITAL” 425 V. Otras investigaciones sobre la producció n de plu sv a lía . * Se interrumpe aquí el manuscrito.

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