Escrito el 4 de octubre de 1868.

["Demokratisches Wochenblatt" núm. 42 del 17 de octubre de 1868]

La extraordinaria seriedad con que la prensa inglesa, y especialmente la londinense, ha tratado a la Asociación Internacional de los Trabajadores y a su Congreso de Bruselas (sólo el *Times* ha publicado 4 artículos de fondo sobre el tema), ha provocado un verdadero baile de San Vito en la prensa burguesa alemana. ¡Ella, la prensa alemana, alecciona a la prensa inglesa acerca de su error de creer en la importancia de la Asociación Internacional de los Trabajadores en Inglaterra! ¡Descubre que las *trade unions* inglesas, que por medio de la Asociación Internacional de los Trabajadores enviaron importantes ayudas monetarias a los obreros de París, Ginebra y Bélgica en la lucha contra el capital, no guardan absolutamente *ninguna* relación con esa misma Asociación Internacional de los Trabajadores!

Todo eso —nos escriben desde Londres— se funda supuestamente en la afirmación de un tal M. Hirsch (1), a quien Schulze-Delitzsch envió a Inglaterra especialmente para urdir semejante escándalo. ¡M. Hirsch lo dice y M. Hirsch es un hombre honorable! El honorable Hirsch infundió sospechas a los unionistas (miembros de las *trade unions*, de las cooperativas gremiales) en Londres porque él no poseía carta de presentación alguna de parte de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Fue simplemente *burlado*. ¡No es de extrañar, pues, que el Hirsch meta la pata! Aun cuando se le hubiera tomado en serio, se le habría podido comunicar, sin necesidad de especial benevolencia, lo que todo el mundo sabe en Londres: que el Consejo General de las *trade unions*, que reside en Londres, está compuesto de 6 a 7 personas, de las cuales tres —Odger (secretario del Consejo General y delegado de los zapateros), R. Applegarth (delegado de los carpinteros y ebanistas unidos) y Howell (delegado de los albañiles y secretario de la Liga para la Reforma)— son a la vez miembros del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Además habría sabido que las restantes *trade unions* afiliadas (solo en Londres unas 50, sin contar las *trade unions* de provincias) están representadas en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores por otros cinco miembros, a saber, R. Shaw, Buckley, Cohn, Hales y Maurice, y que, aparte de eso, cada *union* tiene el derecho y la costumbre de enviar delegados al Consejo General para asuntos particulares.

Por parte inglesa están representados además en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores:

las sociedades cooperativas, que enviaron 3 delegados al Congreso de Bruselas, por medio de John Weston y Williams;

la Liga para la Reforma, por Dell, Cowell Stepney y Lucraft, los tres miembros también de la comisión ejecutiva de la Liga para la Reforma;

la Asociación por la Reforma Nacional, fundación del difunto agitador Bronterre O'Brien, por medio de su presidente A. E. Walton y Milner;

por último, la agitación popular atea, por medio de su célebre oradora, la señora Harriet Law, y del señor Copeland.

Como se ve, no existe partido de movimiento alguno, por mínimamente importante que sea, del proletariado británico, que no esté representado directamente, por sus propios jefes, en el seno del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Por último, el *Bee-Hive*, bajo la dirección de George Potter, órgano oficial de las *trade unions* inglesas, es a la vez el órgano oficial del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, de cuyas sesiones informa semanalmente.

Los descubrimientos del honorable Hirsch y las consiguientes manifestaciones de júbilo de la prensa burguesa alemana, por su parte, dieron bienvenido pasto al corresponsal londinense del *Weser-Zeitung* y al corresponsal londinense de la *Augsburgerin*. Esta persona —pues el doble negocio corre a cargo de una sola y misma persona— habita, por razones que ella mejor que nadie conoce, a varias horas de Londres, en un rincón apartado. Allí adereza sus recatados extractos del *Times*, *Morning Star* y *Saturday Review* con una estética salsa de pescado para el paladar de su público. De vez en cuando, como en el presente caso, vuelve a rumiar la col de los periódicos alemanes bajo fecha falsa en el *Weser-Zeitung* y la *Augsburgerin*. Dicho corresponsal del *Weser-Zeitung* y de la *Augsburgerin* no es otro que el notorio lumpenproletario literario Elard Biskamp. Hace mucho que, excluido de todo trato decente, el infeliz busca en el aguardiente consuelo a las heridas del corazón que Prusia le infligió con la anexión de su patria, el Kurhessen, y de su amigo Edgar Bauer.

Notas de Karl Marx

(1) Se refiere al Dr. Max Hirsch, el “célebre” economista nacional de la *Volks-Zeitung* de Duncker. Por lo visto, en Londres no se tenía la menor idea de la existencia de este novísimo salvador de la sociedad antes de su viaje de descubrimiento a las regiones de Inglaterra para él desconocidas.