Querido Mohr:

Muchas gracias por el proceso Tenot & Baudin. Tan pronto como haya leído este último, te devolveré ambas cosas. La Province puedes conservarla allí; yo he encargado ambas cosas al librero, pues una cosa así hay que tenerla. El olvido total de la causalidad revolucionaria, o mejor dicho, contrarrevolucionaria, es una consecuencia necesaria de toda reacción que triunfa; en Alemania, la generación más joven no sabe absolutamente nada del 48 sino el lastimero lamento que la Kreuzzeitung publicó en el 49-52 y que todos los periódicos repitieron a coro; allí la historia termina de repente a fines del 47. — Las negociaciones de la X Mairie son realmente magníficas; nunca las había leído tan completas. La esquela mortuoria de E. Strohn la leí casualmente en la Kölnische Zeitung. Murió de reumatismo articular. El documento de Ginebra es muy ingenuo. El viejo Becker nunca ha podido dejar la agitación de camarilla; dondequiera que hay dos o tres reunidos tiene que estar en medio de ellos; si le hubieras advertido a tiempo, sin embargo, seguramente se habría retirado. Ahora se quedará asombrado del mal efecto de sus bienintencionados afanes.

Que la Internacional no puede prestarse a esta farsa es claro como el sol. Habría dos Consejos Generales e incluso dos congresos; es el Estado dentro del Estado, y desde el primer momento estallaría el conflicto entre el consejo práctico de Londres

y el consejo teórico, «idealista», de Ginebra. No puede haber dos cuerpos internacionales (por profesión) en la Internacional, como tampoco dos Consejos Generales. Por lo demás, ¿quién os da derecho a reconocer un pretendido buró central sin mandatarios cuyos miembros, pertenecientes a la misma nacionalidad, se constituyen (¡el §3 del reglamento omite el «se», y con razón!) en buró nacional de su país! Estos señores, no teniendo constituyentes, salvo ellos mismos, quieren que la Internacional se constituya en mandataria para ellos. Si la Internacional se niega a hacerlo, ¿quién reconocería al «grupo iniciador», dicho de otro modo el «buró central», como sus representantes? El Consejo Central de la Internacional al menos ha pasado por tres elecciones sucesivas y todo el mundo sabe que representa a miríadas de obreros; ¿pero estos «iniciadores»? Y además, si queremos hacer abstracción de la formalidad de la elección, ¿qué representan los nombres que forman este grupo iniciador? ¿este grupo que pretende darse «la misión especial de estudiar las cuestiones políticas y filosóficas, etc.»? Será sin duda la ciencia lo que representarán. ¿Encontraremos entre ellos hombres de los que se sabe, es notorio, que han pasado toda su vida estudiando estas cuestiones? Al contrario. Ni un solo nombre cuyo portador haya osado siquiera, hasta ahora, pretender pasar por un hombre de ciencia. Si carecen de mandato como representantes de la democracia social, mil veces más carecen como representantes de la ciencia.

Lo demás ya lo has señalado en tus notas. Considero el asunto, como tú, nacido muerto, puro producto local ginebrino. Solo podría ser viable si vosotros os enfrentáis a él con demasiada violencia y con ello le concedéis importancia. Creo que lo mejor sería desairar a esa gente con tranquilidad en su pretensión de introducirse furtivamente en la Internacional, pero con firmeza; por lo demás, decirles que han escogido un terreno especial del cual se esperará lo que hagan de él, y añadir que por el momento nada se opone a que los miembros de una asociación lo sean también de la otra. Puesto que esos tipos, a las claras, no tienen otro campo de acción que soltar sandeces, pronto se aburrirán mortalmente unos a otros, y como es de esperar que no reciban afluencia de fuera (según las condiciones), el trasto se desmoronará sin duda rápidamente. Pero si tú arremetes con violencia contra esta intriga rusa, azuzarás inútilmente al muy numeroso filisteo de convicción entre los pelagatos (especialmente en Suiza) y perjudicarás a la Internacional. Frente a un ruso (y aquí hay cuatro, sin contar a las mujeres), jamás se debe perder los estribos. Algo más lamentable que el programa teórico no he leído nunca. Siberia, la barriga y la joven polaca han convertido a Bakunin en un perfecto buey. En cuanto a mi viaje, probablemente no se hará antes de Año Nuevo; el maldito borrador del contrato aún no está listo.

Mis mejores saludos
Tu F. E.