Querido Mohr: Si el sobre los contiene, te devuelvo los de Meyer y Serno; si no, mañana desde la oficina, donde tengo sobres más grandes. En lo de Meyer me ha divertido la yuxtaposición de bohemios y chinos. Por lo demás, su falso estilo a lo Jacob Grimm se me está volviendo demasiado cargante, ese arte de, con misteriosos rodeos, decir lo menos posible, y eso poco, de manera confusa. Serno escribe un francés asombrosamente malo para ser ruso; en su folleto han debido de ayudarle mucho. ¡Si Schaute supiera que te carteas con un ruso! Puedes entonces responderle: 1) que el apellido Serno — como masculino — es imposible en ruso grande, porque la o es desinencia neutra; en cambio, en pequeño ruso son muy frecuentes los nombres masculinos en o; de modo que el individuo no es moscovita, sino ruteno — malorós —. 2) que es miembro nato de la banda del azufre: serny — сѣрный — significa sulfuroso, de sera, azufre; Solovjevich significa hijo del ruiseñor. Siento curiosidad por el periodicucho de esta gente, en particular por la ciencia que Serno va a desarrollar, ya que tanto critica la ignorancia de los franceses. Entretanto, un órgano francés siempre es muy bueno, mucho mejor que los periodicuchos proudhonianos belgas. La historia con Schaute es muy graciosa. Ahora entiendo por fin lo que querías decir con la historia del algodón; que esto se refería también a las existencias de hilado y de tejido, ciertamente lo habías omitido. Pero entonces hay que señalar que, para explicar el asunto racionalmente, tienes que incluir el año 1861, en que la colosal cosecha de 4 millones [de balas] de 1860 fue llegando paulatinamente. Cómo pueden Ellison & Haywood omitir esto me resulta incomprensible, a no ser que esa gente tuviera un propósito comercial determinado con sus estadísticas. La gran cosecha americana de 1860, que llegó a Inglaterra en 1861, en tiempos del bloqueo del papel, es la base de toda la producción posterior. Procuraré enviarte lo necesario sobre esto, al menos en lo que concierne al algodón en rama. Naturalmente, esto no cambia en nada el hecho de que sin la guerra americana de 1861/62 habría tenido que producirse un crac colosal, y esta vez por pura y genuina sobreproducción, sin paliativos ni disfraces. La práctica de añadir peso con china clay (esta China se encuentra en Derbyshire y Staffordshire; es arcilla fina de alfarero, y china significa aquí porcelana) no apareció hasta 1863/64. Fue durante varios años el secreto de relativamente pocos. Hace poco condenaron a uno por ello a pagar 1.060 libras de indemnización; yo espero que, tan pronto como salga del negocio, le vayan también a por el cuerpo a Gottfried por la piedra de talco que vende como hilado de algodón. No me extraña que Tussy se queje del hilado, si el 25-30 % es masa de harina agria endulzada con piedra de talco. Me alegro mucho de que el arsénico haya surtido tal efecto y lo siga haciendo. Ojalá hubiera terminado ya con la porquería esa con G. Ermen. No me fío de ese perro ni un ápice y tengo que actuar con todas las precauciones. Hasta ahora no he recibido siquiera el borrador del contrato, lo cual él atribuye al abogado; yo, en cambio, creo que él mismo sigue dándole vueltas a la cabeza pensando qué malicias puede añadir aún en mi perjuicio. Afortunadamente, tengo en la mano una carta suya en la que él mismo me hace la propuesta en cuestión, y yo mismo he redactado el memorándum que se entregó al abogado como base. Pero ya me doy cuenta de que le interesa que yo saque dinero del negocio antes de haber ajustado cuentas completamente con él; así me tendría en su mano y podría estrujarme. En cuanto tenga el borrador y lo encuentre redactado con equidad, te enviaré lo suficiente para que puedas pagar las deudas y conservar algo de efectivo en la mano, y a partir de Año Nuevo empezará entonces el nuevo arreglo. Posiblemente yo mismo vaya a verte por un par de días, pero ni Schaute ni sus consortes deben saberlo. Muchos saludos a tu mujer y a las chicas. Tu F. E.