Le había prometido, hace tiempo ya, contarle algo de la French Branch [sección francesa] de la Internacional. La mitad de esos ragamuffins [pelagatos], o las dos terceras partes, son maquereaux [chulos] y Otros tipos de la misma calaña. Pero desde que nuestros amigos han renunciado, todos ellos se han convertido en héroes de la frase revolucionaria que, from safe distance, of course [a respetuosa distancia, por supuesto], acaban con reyes y emperadores, y sobre todo con LuisNapoleón. Para ellos, desde luego, somos unos reaccionarios; habian lanzado contra nosotros una acusación a toda ley, que efectivamente se distribuyó en el Congreso de Bruselas durante unas sesiones secretas. La rabia de estos blacklegs [rufianes] creció aun más cuando Félix Pyat les puso la bota encima. Pyat es un infeliz autor de melodramas de cuarta categoría, que en la revolución de 1848 desempeñó por todo papel el de toast master (así llaman los ingleses a las 4 gages [contratadas] para hacer brindis en los banquetes públicos, o bien para velar por el orden de los brindis). Es verdaderamente víctima de la manía de to shout ín a whisper [secretear a voces] y dárselas de conspirador temible. Gracias a esta banda, Pyat quería convertir a la Asociación Internacional de los Trabajadores en una cuadrilla a sus órdenes. Se trataba sobre todo de ponernos en entredicho. En un mitin que la French Branch había convocado con afiches y a bombo y platillos como mitin de la International Association, Luis-Napoleón, alias Badinguet, FUE FORMALMENTE CONDENADO A MUERTE, dejando la ejecución, desde luego, a cargo de parisinos, Brutus desconocidos. La prensa inglesa no prestó la menor atención a esta farsa, de modo que nosotros también la hubiéramos pasado por alto si un miembro de la banda, un tal Vésinier, periodista chantajista, no hubiese difundido ampliamente toda esta porquería en un diario belga, La cigale, que se autotitula, a su vez, órgano de la Internacional. Es un diario «chistoso», como ciertamente no existe otro en Europa. Lo único chistoso que tiene es su seriedad. De La cigale, el cuento pasó a Le pays, journal de Empire [periódico del Imperio]. Naturalmente, esa fue una magnífica oportunidad para Paul de Cassagnac. Fue entonces cuando nosotros, id est the General Council [es decir, el Consejo General], publicamos en La cigale una declaración oficial de seis líneas, donde se afirmaba que F. Pyat no tenía relación ALGUNA con la INTERNACIONAL, de la cual no era siquiera miembro. Hinc illae irae [de ahí esa furia]. Esta batracomiomaquia terminó con la secesión clámorosa de la French Branch, que ahora se las arregla por su cuenta, bajo la égida de F. Pyat. Aquí en Londres promovieron la creación de una succursale [sucursal], un llamado «GRUPO ALEMÁN DE AGITACIÓN» que comprende una docena y media de miembros y tiene como jefe a un viejo refugiado del Palati4 Ver la carta del 10 de agosto de 1868. nado, medio loco, el relojero Weber. Usted conoce ahora todo lo que se puede decir sobre este acontecimiento solemne, pomposo e importante. Dos palabras más. 'Tuvimos la satisfacción de ver a Blanqui ridiculizando a muerte, a través de la pluma de uno de sus amigos, a Pyat, en ese mismo La cigale? y dejándole por escoger: ¡o bien.es un maniático, o un agente de la policia! Ayer recibí una carta de Schweitzer, donde me anuncia que vuelve al cachot [calabozo] y que una guerra civil, una guerra entre él y W. Liebknecht es inevitable. Debo decir que Schweitzer tiene razón sobre un punto, y es la incapacidad de Liebknecht. Su periódico es verdaderamente lamentable. Que un hombre al que he estado sermoneando verbalmente durante quince años (porque siempre ha sido demasiado perezoso para leer) pueda dejar publicar artículos como «La sociedad y el estado», donde «lo social» (¡otra bella categoría!) es considerado como el elemento secundario, y «lo político» como el esencial, todo esto sería incomprensible si Liebknecht no fuera un alemán meridional y no me hubiera confundido siempre, según parece, con su antiguo jefe, el «noble» GUSTAV STRUVE.

Lafargue y su mujer están en París desde hace dos meses. Y ahora no le quieren reconocer allí el título de médico obtenido en Londres, ¡y quieren obligarlo a someterse de nuevo a los exámenes «parisinos»! A partir del próximo año, mi situación «económica» (esta vez no se trata de Economia Política) tomará un giro SATISFACTORIO, gracias a un settilement [arreglo].?

Con mis mejores saludos a su amable esposa y a Fránzchen. Suyo K. Marx ¿Acaso su esposa participa en la gran campaña de emancipación de las mujeres alemanas? Creo que las mujeres alemanas deberían comenzar por impulsar a sus maridos a emanciparse ellos mismos. 5 El artículo, redactado por G. Tridon, se publicó en La cigale del 18 de julio de 1868, con el título «La Comuna revolucionaria de Paris». 6 Carta de Schweitzer del 2 de diciembre (en respuesta a la de Marx del 13 de octubre). Schweitzer justificaba su política a la cabeza de la Asociación general de los trabajadores alemanes, y decia a Marx que era la única persona que podría impedir la guerra entre él y Wilhelm Liebknecht.

1 Ver Marx Engels Werke, t. 32, p. 215. En su carta del 29 de noviembre de 1868, Engels ofrecía a Marx entregarle anualmente una renta suficiente para vivir, ya que su asociado Ermen le había propuesto liquidarle su parte en sus negocios comunes.

$e Carta de Marx Londres, 12 de dic[iembre] de 1868.

Querido amigo: Quisiera escribirle una carta más larga, pero algunos «asuntos» externos e imprevistos me lo impiden. Espero que no por esto dejará de tomar pronto la pluma.

La carta de Freund (que le devuelvo adjunta, con mi agradecimiento) me ha interesado mucho. Es hora ya de que surjan en Alemania otros hombres que no sean los actuales «pilares» de la ciencia. También le devuelvo el retrato de Dietzgen. Su biografía no es exactamente lo que me imaginaba. Sin embargo, siempre había pensado que no era un «obrero como Eccarius». Para decir verdad, el tipo de concepción filosófica que ha elaborado requiere una tranquilidad y un tiempo libre de los que no goza el every day workman [obrero que trabaja todos los días]. Conozco a dos obreros muy buenos en Nueva York: el zapatero A. Vogt y el ingeniero de minas Siegfrid Meyer, que antes estuvieron en Berlín. Un tercero que podría dar conferencias sobre mi libro es el carpintero (common working man [obrero simple]) Lochner, que reside aquí en Londres desde hace about [aproximadamente] quince años. Dígale a su querida esposa que nunca la he «sospechado» de estar a las órdenes de la generala Geck. Mi pregunta era una simple broma. Por lo demás, las mujeres no pueden quejarse de la «Internacional», que ha elegido a una mujer, Madame Law en el Consejo GENERAL. Bromas aparte, el último congreso de la American Labor Union! marca un enorme progreso, sobre todo porque se ha tratado a los trabajadores con una igualdad absoluta, mientras que a los ingleses, y más aún a los galantes franceses, se les puede reprochar, desde este punto 1. La National Labor Union se creó en 1866, en Baltimore, sobre bases parecidas “a las de la Internacional.