Mánchester, 29 de nov. de 1868.

Querido Mohr:

Reflexiona con toda exactitud la respuesta a las preguntas adjuntas y contéstame a vuelta de correo, de modo que el martes por la mañana tenga tu respuesta. 1) ¿Cuánto dinero necesitas para pagar todas tus deudas, para tener un comienzo limpio? 2) ¿Puedes vivir con £350 al año para las necesidades ordinarias y regulares (excluyo aquí los gastos extraordinarios por enfermedad y sucesos imprevistos), es decir, de manera que no tengas que hacer deudas? Si no, indícame la suma que se requiere para ello. Todo ello presuponiendo que todas las deudas antiguas estén saldadas de antemano. Esta cuestión es, naturalmente, la cuestión principal.

Mis negociaciones con Gottfried Ermen están tomando, en efecto, el giro de que él quiere comprarme mi parte al final de mi contrato —el 30 de junio—, es decir, me ofrece una suma de dinero si yo me comprometo a no entrar en ningún negocio de la competencia durante 5 años y le permito continuar llevando la firma. Eso es justamente adonde yo quería llevar a ese hombre. Pero como en los últimos años los balances han sido malos, me es dudoso si esta oferta nos pondrá en condiciones de vivir durante una serie de años y sin preocupaciones de dinero, incluso presuponiendo el caso probable de que, debido a todo tipo de acontecimientos, nos veamos de nuevo en situación de mudanza al continente o a gastos extraordinarios. La suma que me ha ofrecido G. E. (sobre la cual, mucho antes de que él me la ofreciera, estaba decidido para mí que eventualmente se emplearía exclusivamente para cubrir el subsidio que te es necesario) me pondría en condiciones de asignarte con seguridad £350 anuales durante 5–6 años y, en casos extraordinarios, incluso algo más. Pero comprenderás que todos mis arreglos se vendrían abajo si de tiempo en tiempo se acumulara de nuevo una suma de deudas, que tendría que ser saldada con más capital. Precisamente porque mi cálculo tiene que basarse en que nuestros gastos de manutención se cubran no sólo con la renta, sino también —desde el principio— en parte con el capital, precisamente por eso es algo complicado y tiene que ser observado estrictamente, o iremos a la quiebra. De tu respuesta, en la que te pido que me expongas francamente las cosas tal como realmente son, dependerá cómo proceda yo en adelante frente a G. E.

Así pues, determina tú mismo la suma que necesitas regularmente al año y ya veremos qué se puede hacer. Lo que sucederá después de los mencionados 5–6 años, desde luego a mí mismo aún no me está claro. Si todo sigue como está ahora para mí, entonces ciertamente no estaría ya en condiciones de transferirte anualmente £350 o incluso más, pero aún siempre por lo menos £150. Para entonces, sin embargo, pueden cambiar muchas cosas y tu actividad literaria estará también en condiciones de reportarte algo. Muchos saludos a tu mujer y a las muchachas. De las fotografías adjuntas, envía una a Laura.

Tuyo,
F. E.