Londres, 23 de noviembre de 1868
1, Modena Villas, Maitland Park, Haverstock Hill

Al señor C. Speyer, secretario de la Sociedad Obrera de Instrucción Alemana.

Se me ha informado de que la Sociedad ha resuelto emitir un llamamiento a los obreros alemanes, cuyo motivo ha de ser «la unificación masiva de los obreros alemanes del Sur y del Norte como consecuencia del Congreso de Berlín del 6 y 26 de septiembre». En estas circunstancias, me veo obligado a declarar por la presente mi dimisión de la Sociedad Obrera.

Un tal llamamiento apunta evidentemente, o implica, una toma pública de partido por parte de la Sociedad Obrera de Instrucción Alemana de Londres a favor de Schweitzer y su organización, en contra de la organización del Congreso de Nuremberg, la cual abarca la mayor parte del sur de Alemania junto con diversas partes del norte de Alemania. Puesto que en Alemania se me conoce como miembro, de hecho como el miembro más antiguo, de la Sociedad, se me haría responsable de este paso, a pesar de todas las protestas en contrario que pudieran hacerse. Debe usted, sin embargo, comprender que no puedo aceptar semejante responsabilidad.

En primer lugar: Durante las disputas entre la organización de Nuremberg, representada por Liebknecht, Bebel, etc., y la organización de Berlín, representada por Schweitzer, ambas partes me escribieron. Respondí que, como secretario del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores para Alemania, debía mantener la posición de una persona imparcial. Aconsejé a ambas partes que, si no podían ni querían fusionarse, buscaran vías y medios de trabajar pacíficamente lado a lado por el objetivo común.

En segundo lugar: En respuesta a una carta que me dirigió el señor von Schweitzer, le expuse detalladamente por qué no puedo aprobar ni la manera en que se organizó el Congreso de Berlín ni los estatutos adoptados por el mismo.

En tercer lugar: El Congreso de Nuremberg se ha adherido directamente a la Asociación Internacional de los Trabajadores. El Congreso de Hamburgo – del cual el Congreso de Berlín fue una continuación – se adhirió solo indirectamente, mediante una declaración de simpatía, debido a los obstáculos impuestos por la legislación prusiana. A pesar de estos obstáculos, sin embargo, la recién formada Sociedad Obrera Democrática de Berlín, que pertenece a la organización de Nuremberg, se ha adherido pública y oficialmente a la Asociación Internacional de los Trabajadores.

Repito que, en estas circunstancias, la resolución de la Sociedad no me deja otra opción que declarar mi dimisión de la misma. Tenga la bondad de comunicar estas líneas mías a la Sociedad.

Suyo afectísimo,
Karl Marx