Querido Mohr:

No puedo enviarte lo de arriba hasta hoy, pero con ello puedo comunicarte la grata noticia de que, tras una conversación mantenida hoy con Gottfried, el algodonero, es probable que resulte aconsejable prorrogar el contrato con él por unos cuantos años. Tengo el propósito, si la cosa marcha bien, de hacerlo por 3 años, de los cuales el último sin obligación de trabajar por mi parte. Si sale adelante esta historia, lo que a más tardar hacia finales de febrero tiene que estar más o menos decidido, entonces habremos superado todas las dificultades, y podré pagar sin más las 100 £ de deudas que aún tienes y, en general, disponer la cosa ordenada y

sólidamente, a fin de que esta carga de deudas no vuelva a presentarse, por lo menos mientras dure el contrato. Ayer, de repente, Lizzie se puso muy mal; al principio pensé que era algo grave, pero ha dormido mucho y con ello se ha restablecido considerablemente. Eran congestiones cerebrales. La carta de Tussy le ha dado una gran alegría, y en cuanto vuelva a estar bien contestará. La maravillosa masa primordial del tantas veces citado Büchner me sigue resultando muy misteriosa. ¿No podrías enviarnos alguna vez el libro? ¿Qué hay de Tenot, Paris le 2 Décbre?

Saludos cordiales.
Tuyo
F. E.