19 de octubre de 1868. Querido Jung: Nada de escándalo que pudiera recaer sobre la «Internacional». Insultar puede usted, si el corazón le obliga a ello. Pero nada de vías de hecho. Lo mejor sería perseguir a esos tipos (Besson y Le Lubez) con una demanda por difamación, en apariencia, a causa de la carta. Este ardid podría arreglarse con Merryman. Vería usted cómo esos cobardes se arrastran por el suelo, expuestos además ante el tribunal al peligro de verse públicamente examinados sobre su sucia pandilla. Suyo, K. M.