Londres, 15 de octubre de 1868. Mañana o pasado mañana parte la familia Lafargue hacia París. Esto reducirá considerablemente nuestros gastos domésticos. He escrito a A. Franc et Co. en París. Como sé que en las últimas semanas aún se han vendido ejemplares de mi Anti-Proudhon por él, le he reclamado en la carta una rendición de cuentas de todo el asunto, recordándole al señor F. que él y Vogler no eran más que mis agentes de venta y que yo pagué todos los gastos de impresión. Hace un par de días recibí la siguiente respuesta: «Tengo el honor, señor, de informarle que he vuelto a comprar la Casa A. Franc el 21 de octubre de 1865, sin activos y pasivos. – En esa época había en almacén 92 ejemplares de su folleto “Misère de la Phil.”, que pongo a su disposición. – En cuanto a lo que pudiera corresponderle de saldo, habrá de dirigirse o bien al Sr. Vogler o al curador de la sucesión de mi predecesor, el Sr. Bassot, 58, rue de Bondy, París, etc., por F. Vieweg, actual propietario de la casa A. Franck.» Ahora le daré un poder a Lafargue para que recoja los 92 ejemplares, que venderá entre sus amigos. Por el resto (eran 1500 ejemplares) le doy un poder a Schily para proceder. No sé dónde para Vogler, pero su antiguo socio Shee aún tiene una librería en Bruselas, donde tengo a mi disposición un puñado de jóvenes abogados que pertenecen a nuestra Asociación. Sería desde luego estupendo si todavía pudiera sacar algunos batzen. Adjunto remito un paquete del “Social-Demokraten”, sobre el cual (en lo que respecta a las historias de las Trades’ Unions) te ruego me escribas unas cuantas notas marginales, ya que no he tenido tiempo de leer todo ese material. La carta a Schweitzer ya ha salido. Se adjuntan también el último número de “Lanterne” y un folleto sobre Plonplon, que, según se dice, ha sido escrito por Charras. A propósito. He tenido una entrevista con Beesley. El subdirector del Morley (el redactor de la sección científica) declaró que el desarrollo era irrefutable. Pero el artículo era demasiado “seco” para una revista. B. me instó a popularizar la cosa, sin sacrificar los puntos científicos. Esto es bastante difícil. Pero quiero intentarlo. Ante todo, sin embargo, quiere un preámbulo más largo en el que se ofrezcan datos personales sobre mi pasado y la influencia del libro en Alemania. Esto, por supuesto, tienes que hacerlo tú. Pero no hay prisa con ello hasta que te envíe el grueso del artículo. Toda esa mierda deberá ir luego a la Westminster Review. Salut, tu K. M. ¿Has leído “A. Slade”: “Turkey and the Crimean War”? Parece que “bosh” es palabra turca, pues Slade dice: “bosh lakerdeh” (empty words).