Querido Moro,

Adjunta te devuelvo la Schweitzeriana con agradecimiento. Soy por completo de tu opinión acerca de la terapia en este caso. Pero difícilmente querrá separarse de “su propio movimiento obrero”. Su ambición excede sus fuerzas o, como lo expresan los italianos, vuol petare più alto del culo, y a causa de esta contradicción interna acabará deslomándose a trabajar. Los estatutos son, a mi modo de ver, absurdos para el propósito, pero eso, en fin de cuentas, es indiferente.

No omitas de ningún modo la frase final, por lo de los ataques contra la superstición lassalleana; eso surtirá efecto en ese sujeto, que bien sabe que todo el asunto es una farsa. En la ciudad no he tenido ocasión de escribirte, y ahora son casi las 8, a cuya hora cierra el correo aquí fuera, de modo que ya no puedo añadir nada más.

La foto de Lizzie es horrible, pero aún es la menos mala de cinco sesiones.

Tu F. E.