en Londres

Manchester, 2 de octubre de 1868

Querido Mohr,

Borkheim ha hecho su asunto excelentemente. A fines del mes pasado venció la partida de 72 libras por el vino que Charles, Gumpert y yo adquirimos de él. Pero no pude hacer líquido el dinero hasta principios de éste. De modo que se lo envié ayer y le pregunté si sabía procurarse 100 libras para ti o si podía dejar el vino sin pagar hasta febrero. Ha hecho esto último y él mismo ha adelantado las otras 28 libras. Con esto, creo, al menos por ahora estamos en paz.

¡Ahora, empero, adelanta con el tomo II, y mueve tu hígado!

La historia española ha tenido hasta ahora un curso brillante. La «dinastía» ya había sido reventada en la vagina de los inocentes. Es decir, cambio de dinastía y, por lo menos, rey electo, más una constituyente. Todo ello ya son cositas bastante bonitas al borde del señor Bonaparte. Puede ponerse aún mejor.

Los Schweitzeriana te los devuelvo esta noche; ayer se me olvidaron por descuido. La manera de establecerse para sí y para Fritzsche unos cuantos bonitos puestecillos es magnífica. Además, toda la historia es poco práctica. ¡En el «Verband», 3 poderes independientes de diverso origen! 1. El Comité, elegido por los gremios; 2. la Presidencia, elegida por sufragio universal; 3. el Congreso, elegido por las localidades. De modo que colisión por todas partes, ¡y eso ha de promover la «acción rápida»! Cierto que el *élu du suffrage universel*, como hombre de confianza general, sale mejor parado. Es una niñería que Lassalle recogiese estas estupideces de la constitución francesa y que Schweitzer las tenga por el patrón aplicable eternamente y en todas partes. Entretanto, todo este asunto se va a pique mientras sólo participen en él los lassalleanos, y en cuanto participen también otros, se acaba el cachivache.

Cierre del correo.  
Tuyo,  
F. E.

Adjunto el solemne *receipt* que el ilustre Gaudissart te ha exigido para probarte que es un hombre de negocios serio.