Querido Moro: Adjunto te devuelvo la de Schweitzer. ¡Ese hombre es un verdadero animal al creer que puede sobornarte con semejante carta! Al nombrarte jefe de «Europa» en general, te insinúa delicadamente que tu reino, precisamente por eso, no está en ningún país en particular, es decir, que en realidad no es de este mundo. Te nombra Papa para que tú lo unjas a él como emperador de Alemania, y a cambio le des una patada a Wilhelm. En cualquier caso, tiene mucho valor que tengas la carta en tu poder. Creo que tú harías bien en llamar la atención de ese santurrón, ante todo, sobre el hecho de que su congreso obrero solo tiene sentido si es un verdadero congreso obrero, no una mera copia de su congreso de Hamburgo, es decir, si Schw. se ocupa de que también estén representados otros elementos además de los lasalleanos. Hasta ahora no tiene ese aspecto, y parece que Schweitzer tampoco ha dado pasos para ello. Si puede «hacerse amigo» de Wilhelm y de otros o no, es completamente indiferente; en una cuestión así tiene que marchar con ellos. Luego, en cuanto a los estatutos, podrías escribirle que importa menos lo que figure en ellos que el modo en que se apliquen. El tipo quiere evidentemente desplazar al pequeño Wilhelm, a Bebel y consortes, y poder apelar para ello a algo tuyo por escrito. Debe de darle mucha importancia a eso, de lo contrario nunca te habría escrito esa carta, que lo pone eternamente por completo en tus manos. Además, tienes razón en que él ve que con las pocas frases lasalleanas ya no se va a ninguna parte, y que tiene que expandirse. Si no recuerdo mal, tú también le habías dado al pequeño Wilhelm un ejemplar del 18 Brumario. De ahí habría que procurarse también algunas cosas; yo ya no tengo ningún ejemplar. A Gaudissart le escribo. Lo de España podría poner fin a todo el griterío bélico. La inocente Isabel era la única aliada segura que tenía Louis, y si en España triunfa una revolución, toda la constelación adquirirá otro carácter. Es probable que el asunto se decida muy rápidamente; creo que la inocente está foutue. Tuyo, F. E.