Dear Fred,

Adjunto una carta de Schweitzer, ídem otra de Essen, y anexos 6 números del *Socialdemokrat*. Tengo que tener de vuelta todo ese material para el martes.

¿Qué debo responder al astuto Schweitzer? Por los debates (en el *Socialdemokrat*) del Congreso del *Allg. D. Arbeiterverein* ves que los lassalleanos «ortodoxos» olfateaban que su señor presidente, con un eventual congreso para la fundación de *trades-unions* y la regulación de huelgas, abandona el cauce lassalleano. Solo bajo amenaza de dimitir obtuvo el permiso para emprender esa agitación independientemente del D.A.V. Su objetivo, naturalmente, era adelantarse a Liebknecht, etc. Comprendía, además, que con el desarrollo de una auténtica organización obrera basada en los *trades-unions* en Alemania, su artificial asociación sectaria no tardaría en quedar reducida a la nada.

Lo que presenta ahora en un artículo de fondo (n.º 104) como la quintaesencia de la invención lassalleana: «crédito estatal para la fundación de asociaciones productivas», es copia literal del programa del socialismo católico francés, guiado por Buchez, en el *Atelier*, en tiempos de Luis Felipe.

Tengo que responder diplomáticamente y deseo conocer tu opinión.

Vogt ya no está aquí. Pero ayer escribí a Liebknecht y le he pedido información categórica sobre los ejemplares que se le han remitido (tal vez 150). El próximo martes, en la primera sesión del Consejo General, habrá tempestad. Dupont está también muy furioso con Eccarius, porque apenas ha tomado parte en el Congreso. Trataré de proteger a E. contra pasos «positivos», pero esta vez no puedo intervenir tan parcialmente en su favor como hice el año pasado frente a Fox, Carter, etc.

Un bordelés, comerciante, amigo de Lafargue, que habla inglés, ha pasado por aquí de viaje por Suecia, Noruega y Dinamarca. Dijo a Laf. que en los círculos superiores se habla allí mucho de mi libro, cosa que no me suena muy verosímil.

Laurita está algo mejor. Sus sufrimientos están ligados a ciertos procesos naturales de desarrollo. Quieren marcharse a principios de octubre, y eso es lo malo, porque aún cojea la parte del ajuar de lavado. El ilustre Gaudissart ha regresado hoy.

El asunto del préstamo era así: tomas dinero por un plazo determinado. Si mueres antes del vencimiento, la suma no ha de devolverse. Allí, por el contrario, al vencimiento, reembolso con los intereses estipulados. Con eso la transacción queda finiquitada. O sea, no se trata de un seguro de vida. Tampoco recibes una póliza, sino el dinero, por el cual emites un pagaré. Éste me ha sido, naturalmente, devuelto. La forma misma es la que encarece todo el asunto. Es sin duda la peor y más cara manera de tomar dinero.

La única circunstancia que, a mi juicio, favorece a Bonaparte para una campaña tardía, es que entonces Rusia está más paralizada, al menos para la acción militar. Una cosa es segura: en toda Francia se cree en una guerra inminente.

Con el anuncio quiero, ante todo, ver qué contesta Meissner, a quien he preguntado al respecto.

¿Cómo terminó lo del gordo Vogt?

Salud, querido K. M.

En el informe de la *Opinion Nationale* sobre el Congreso de Bruselas se dice entre otras cosas: «Debo mencionar aquí el informe general de la Asoc., redactado por el consejo de Londres. Mencionar es ciertamente la única palabra que puedo emplear, pues no soy lo bastante fuerte en derecho para seleccionar y eliminar las frases incriminables por las leyes de Francia, y bien pudiera haber algunas de ese género.» Luego habla de los pasajes referentes al «gobierno francés». «La crítica es allí a veces verde, y a menudo irónica. Lo repito, no puedo erigirme en juez de ella; pero debo confesar que el público ha sido menos tímido que su corresponsal; ha cubierto con aplausos frenéticos todos los pasajes que me abstengo de citar.»

Había allí 12 corresponsales de Francia. La *Emancipation* y el *Journal de Bruxelles* han atacado al Congreso exactamente de la misma manera que a nosotros hace 20 años. Había un ruso como periodista. Dijo que enviaría al Consejo General los periódicos rusos relativos al Congreso.