A la Dirección de la Schiller-Anstalt.

Según me comunica el Sr. Davisson, la Dirección, en su sesión del 7 de septiembre, ha tomado el acuerdo de invitar al señor Karl Vogt a dar una conferencia en la Sociedad. Por mucho que lamente este hecho, el acuerdo me coloca en la necesidad de dimitir de mi cargo de presidente, así como de mi condición de miembro de la Dirección. No necesito entrar aquí en las razones objetivas que, de haber estado presente, me habrían hecho votar en contra de ese acuerdo. Esas razones no son de naturaleza tal que conviertan para mí esta decisión en un deber. Mi salida obedece exclusivamente a motivos personales, que no afectan a la Sociedad.

En los años 1859 y 1860, mis amigos políticos y yo, presentando pruebas, formulamos contra el Sr. Vogt la grave acusación de ser un agente bonapartista a sueldo. (Véase el escrito «Herr Vogt. Por Karl Marx. Londres, 1860».) El Sr. Vogt ha guardado silencio hasta ahora ante esta acusación, repetida desde entonces desde otros lados. Es muy probable que todo este asunto, así como la polémica librada entonces en el seno de la emigración alemana, resulten desconocidos para los demás miembros de la Dirección, o hayan sido olvidados por ellos. Ustedes tienen todo el derecho de prescindir del carácter político del Sr. Vogt y de considerarlo únicamente como el popularizador, más o menos agradable, de los descubrimientos científicos ajenos. A mí no me es posible hacerlo.

Si, después de dicho acuerdo, permaneciera aún en la Dirección, desmentiría con ello todo mi pasado político y a mis amigos políticos. Daría así un voto de confianza a un hombre del cual tengo por probado que en 1859 fue un agente bonapartista a sueldo. La Dirección me creerá cuando aseguro que sólo una necesidad perentoria de esta índole podía moverme a abandonar un puesto en el que, bajo dificultades ahora felizmente superadas, consideré un deber perseverar. Doy las más expresivas gracias a los señores miembros de la Dirección por la confianza que tan generosamente me han dispensado, y me despido de ellos rogándoles que me conserven los mismos sentimientos de amistad que yo siempre albergaré hacia ustedes.

Con la mayor consideración,
F. E.