Manchester, 16 de septiembre de 1868.

Querido Mohr:

Sólo puedo escribir poco y mal, tengo reumatismo en la mano derecha y ya he estado escribiendo toda la tarde. Adjunto, un billete de diez libras. Cuando regrese Borkheim, tienes que forzarlo sin más a algún coup, si es que no hay otra cosa que hacer. Comprendes que yo mismo estoy ahora bastante tieso. ¿Le has escrito alguna vez a Meißner sobre el ajuste de cuentas? Con el bombardeo que los obreros están haciendo ahora desde todos los flancos, el silencio sepulcral cesará pronto y la segunda edición no se hará esperar mucho más. Ahora es el momento de hacer insertar un nuevo anuncio del libro. Piensa uno, que yo lo envío a M., a quien de todos modos aún le debo respuesta. Pero no lo demores. Además, habría que enviar a M. el Times con la resolución de los alemanes en Bruselas, el Demokratische Wochenblatt de ayer, etc.; hay que mantener caliente al hombre. Si no lo has hecho, hazlo (yo ya no puedo conseguir aquí ese número del Times). Y, paulatinamente, también el valor de cambio te procurará ingresos a ti. Los asuntos del Times en el informe de Eccarius te serán aquí de gran provecho, y el señor Morley se asombrará. Los periódicos de aquí también traen extractos bastante completos del informe (aunque el Daily News no). El Congreso ha transcurrido bien. El método de despachar la palabrería en público y los negocios en privado ha dado un resultado brillante. El Consejo permanece, pues, en Londres, y los proudhonianos no han vuelto a obtener más satisfacción que la de haber acordado que ellos son proudhonianos, pero nadie más. También el número del Zukunft sobre Lloyd y cía., donde se te menciona dos veces, habría que enviarlo a Meißner. Puedo encargarme de todo esto si quieres. Moses Heß me ha divertido mucho. Pero ahora la cuestión es: ¿No se está convirtiendo en una necesidad acuciante una exposición popular y breve del contenido de tu libro para los obreros? Si no se hace, vendrá algún Moses y la hará, y la echará a perder. ¿Qué piensas de ello? Adjunto, devuelvo también lo de Eichhoff. No puede uno ausentarse sin que se cometan estupideces. Durante mi ausencia, los tipos del comité de la Schiller Anstalt, a instancias de los de Bradford, han invitado al cerdo de Vogt a dar aquí una conferencia. Por supuesto, he declarado inmediatamente mi baja «para no otorgar, ni siquiera indirectamente, un voto de confianza a una persona de quien considero probado que en 1859 fue un agente bonapartista pagado». El cerdo llega mañana.

Tuyo,
F. E.