La invitación que recibí para asistir al Congreso de la Asociación General Obrera Alemana (realizado en Hamburgo, del 22 al 25 de agos- to), venía firmada por Schweitzer como presidente y por más de veinte obreros de los diversos distritos de Alemania (miembros del Comité Ejecutivo). En mi respuesta tuve que tomar en consideración este último hecho. La razón que di para no asistir fue el trabajo del Consejo Cen- tral de la Asociación Internacional de los Trabajadores, y dije que me agradaba ver que los puntos de partida de cualquier movimiento obrero “serio” —agitación por la completa libertad política, regulación de la jornada de trabajo y cooperación internacional de la clase obrera— eran subrayados en su programa para el Congreso. En otras palabras. los felicité por haber abandonado cl programa de Lassalle. Queda por ver si han comprendido la broma. Seguramente que Schweitzer, el único de la pandilla de Lassalle que tiene cabeza, se ha dado cuenta. Pero veremos si cree más conveniente demostrarlo o si pretende ignorarlo.