Querido Mohr:

Te enviaré dinero mañana; nuestro cajero no tenía más billetes esta tarde. No te incomodes por lo de «exprimir»; solo desearía que hubiera más para sacar apretando, pero ten en cuenta también que dentro de seis semanas tendremos que pagar las £ 150.– con intereses, ¡y Borkheim dice que los intereses elevan la cosa a £ 165.–! Creo que tendrás que decidirte a ir a Holanda; tomar prestado a semejantes intereses no podemos «permitírnoslo». Faucher me ha hecho reír mucho. Toda la noble desfachatez de este mozo. La introducción condescendiente, y luego crítica (¡y vaya crítica!) de una cosa por completo elemental, en la que expones las opiniones de los economistas, es decir, solamente resumes – de tus propias cosas aparta prudentemente los dedos. Muy buena es también su confesión de que la generación actual, inclusive Faucher, no sabe nada ni de Jacob ni de José, lo cual confirma tu juicio de que «realmente tampoco ha aprendido nada». La desvergüenza del tipo es, por lo demás, cómica. Da por supuesto, sin más, que su público no sabe nada, no quiere aprender nada y ni siquiera quiere leer nada que no sea semejante meada a lo Faucher. Y el hombre, en eso, tiene razón.

Saludos cordiales. Tu F. E.