6 de agosto de 1868

Querido Mohr:

¿Qué hago yo con este calor? Abrasarme y beber. Hoy llueve, el aire está bochornoso y saturado de humedad, y por tanto doblemente asqueroso; el sudor no se evapora y uno está húmedo por todas partes. A Lizzie y a M. Ellen las llevé el viernes pasado a Bridlington Quay y regresé el lunes; mañana vuelvo a ir con Moore; me tomaría mi holiday y me quedaría allí la semana, pero Charles tiene gota y está kaput, de modo que aún tengo que hacer su trabajo además del mío, y no se puede hablar de irse. El folleto de Eichhoff demuestra, cosa que apenas le creía capaz de hacer, que está en condiciones de relatar facta de manera objetiva. Cierto es que tú también se lo habías puesto fácil. La cosa surtirá muy buen efecto.

En cuanto al traslado a Ginebra, me recuerda al de la autoridad central a Colonia. Yo meditaría muy mucho este coup. En primer lugar, ¿merecen esos pocos asnos que vosotros deis ese paso por su causa y que entreguéis el asunto a personas que, aunque con mucha buena voluntad y también probablemente instinto, no tienen sin embargo la madera necesaria para dirigir un movimiento semejante? En segundo lugar, ¿quién garantiza que, una vez que la mudanza empiece y el santo respeto por Londres, que es y seguirá siendo la Medina de la emigración, sea sustituido por un respeto muy dudoso por Ginebra, los proudhonianos no impongan ya, como cuestión de cortesía internacional, que el asunto se traslade también, a su vez, a Bruselas o a París? Por último: jamás se deben situar centros de ese tipo en puntos desde donde se pueda ser expulsado, mientras se tenga un lugar libre de ese peligro. Cuanto más grandiosa se vuelva la cosa, tanto más importante es que tú la conserves en tus manos; y ahora que la cosa empieza a prender también en Alemania, no creo que Becker tenga la madera necesaria para manejarla.

Lo biográfico lo envié el viernes desde York a Kugelmann. Que ahora salga también simultáneamente en periódicos franceses algo sobre tu libro es muy bueno. Nota bene: procúrate por lo menos 20 o 30 separatas de mi artículo en la Fortnightly (pagándolas nosotros naturalmente, s’il le faut); son muy aprovechables. Anyhow, la conspiración del silencio se ha acabado ya, y aunque la cosa se abra camino lentamente, ahora lo hace ya con seguridad.

Gravel es Kies. Para las gradaciones irlandesas del suelo de turba no tengo expresiones; ahí tienes que preguntarle a un frisón oriental. Borkheim ya me ha recordado el «día del vencimiento».

Muchos saludos a toda la sociedad de baños de mar.

Tu F. E.