Manchester, 26 de junio de 68

Querido Moro:

Ayer por la noche, después de haberte escrito, fui aún a casa de Gumpert para preguntarle por la escarlatina, pero encontré su casa tan ocupada por pacientes y Salomons que no pude acercarme a él como es debido, de modo que hoy fui a verlo otra vez y le pregunté, ya que Allen está enfermo, si podía recomendar a un médico. Opinó que aquí lo principal es contar con un hombre que, aunque no sea excesivamente listo, viva cerca, pueda venir 3 o 4 veces al día en los momentos críticos y al que se le pueda llamar en cualquier momento. Dijo que Lafargue podrá tratar este caso ya de manera del todo correcta, y que si quisieras otro apoyo, Allen sería el mejor para indicarte alguno entre los médicos de tu vecindad. Por lo demás, aire fresco, *plenty of it*, es lo principal; él mismo suele prescribir lavados con vinagre y agua, y desinfección de la casa con cloruro de cal, pero todo eso no se puede decretar desde la distancia. Los medicamentos no son, en tales enfermedades agudas, de mucho valor. Las segundas diez libras en dos billetes de cinco que te envié anteayer las habrás recibido. Adjunto otras cinco libras, S/K 46 795, y la semana próxima te mandaré otras. Gumpert, por lo demás, me ha tranquilizado mucho y ha confirmado que este año esta enfermedad se presenta excepcionalmente benigna. Lizzy teme que podáis pensar que Tussy ha cogido aquí el germen de la enfermedad, y me ha cargado el alma con que te escriba, en todo caso, que aquí todos están completamente sanos. Saluda de corazón a tu mujer, a las dos pacientes, a Laura y a Lafargue.

Tuyo

F. E.