Manchester, 25 de junio de 1868

Querido Mohr:

Nunca nos habíamos asustado tanto aquí como esta mañana, al llegar tu noticia de que tus niñas tienen escarlatina. Todo el día me ronda el asunto por la cabeza; espero que todo salga bien. Según veo en un informe médico, todos los casos de este tipo han tenido aquí este año un curso notablemente benigno. ¿Qué médico tienes? Con estas cosas no cabe bromear; dispón de mis medios, escribe o telegrafía aquello en que necesites algo, y lo tendrás al instante si es remotamente posible. Ayer te envié dos billetes de cinco libras, SK 60 115 y 60 116, sin registrar. No dejes de informarme muy a menudo de cómo marcha todo. Lizzie se quedó terriblemente consternada cuando le leí la cosa; siente un cariño enorme por Tussy y habla de ella todo el día. Y ahora, encima, también nuestra buena Jennychen ha tenido que contagiarse de la enfermedad. Realmente tienes una pésima suerte. En estas circunstancias me faltan las ganas de escribir sobre otras cosas; mientras dure este estado no te interesarán en absoluto. Adjunto unas líneas para Tussy, para su distracción y por orden de Lizzie. No nos dejes sin noticias.

Tuyo,
F. E.