Londres, 22 de abril de 1868. Querido Fred,

He vuelto a empezar a trabajar, y va bien. Solo que debo limitar el tiempo de trabajo, pues después de unas 3 horas me empieza a zumbar y a punzar la cabeza. Ahora quiero comunicarte en breve una «pequeñez» que se me ha ocurrido con solo echar un vistazo a la parte de mi manuscrito sobre la tasa de ganancia. Con ello se resuelve sencillamente una de las cuestiones más difíciles. Se trata, en efecto, de cómo puede suceder que, al disminuir el valor del dinero, o sea, del oro, la tasa de ganancia sube, y al aumentar el valor del dinero, baja.

Supongamos que el valor del dinero caiga en 1/10. Entonces el precio de las mercancías, permaneciendo iguales las demás circunstancias, sube en 1/10. Si, por el contrario, el valor del dinero aumenta en 1/10, el precio de las mercancías, en igualdad de circunstancias, baja en 1/10. Si, al caer el valor del dinero, el precio del trabajo no sube en la misma proporción, entonces baja, la tasa de plusvalía subiría, y por tanto, all other things remaining the same, la tasa de ganancia. Esta subida de esta última —mientras dura la oscilación ascendente en el valor del dinero— se debe a la mera baja del salario, y esta baja se debe a la circunstancia de que la variación del salario solo se acomoda lentamente a la variación del valor del dinero. (Así a fines del siglo XVI y en el XVII.) Si, a la inversa, al aumentar el valor del dinero, el salario no baja en la misma proporción, baja la tasa de plusvalía, y por tanto, caeteris paribus, la tasa de ganancia.

Estos dos movimientos, la subida de la tasa de ganancia al disminuir el valor del dinero, y su baja al aumentar este, se deben ambos, en estas circunstancias, únicamente al hecho de que el precio del trabajo aún no se ha nivelado con el nuevo valor del dinero. Los fenómenos (y su explicación es conocida desde hace mucho) cesan tras la nivelación del precio del trabajo y el valor del dinero. Aquí empieza la dificultad. Los llamados teóricos dicen: tan pronto como el precio del trabajo corresponde al nuevo valor del dinero, por ejemplo, ha subido con el valor del dinero en descenso, ambos, ganancia y salario, se expresan en tanto más dinero. Su proporción sigue siendo, pues, la misma. Por consiguiente, no puede tener lugar ningún cambio en la tasa de plusvalía, en la tasa de ganancia. Frente a esto, los especialistas que se ocupan de la historia de los precios aducen hechos. Sus explicaciones son meras frases. Toda la dificultad estriba en la confusión entre tasa de plusvalía y tasa de ganancia.

Supongamos que la tasa de plusvalía sigue siendo la misma, por ejemplo, 100%; entonces, al caer el valor del dinero en 1/10, el salario sube de 100 £ (digamos para 100 hombres) a 110, y la plusvalía igualmente a 110. La misma cantidad global de trabajo que antes se expresaba en 200, se expresa ahora en 220 £. Así, pues, si el precio del trabajo está nivelado con el valor del dinero, la tasa de plusvalía no puede ni subir ni bajar por ningún cambio en el valor del dinero. Pero supongamos que los elementos, o algunos elementos, de la parte constante del capital bajan de valor a consecuencia de la creciente productividad del trabajo del que son productos. Si la caída de su valor es mayor que la caída del valor del dinero, su precio bajará, a pesar de la baja del valor del dinero. Si su caída de valor correspondiese solo a la caída del valor del dinero, su precio permanecería invariable.

Adoptemos este último caso. Así, por ejemplo, el capital de 500 en un ramo industrial particular esté compuesto como 400c + 100v [pienso en el tomo II escribir en lugar de c 400, etc., 400c, etc., por ser menos farragoso. ¿Qué te parece?], tendremos, con una tasa de plusvalía del 100%: 400c + 100v + 100m = 500, y 100/500 = 20% de tasa de ganancia. Si el valor del dinero cae en 1/10, y por tanto el salario sube a 110, lo mismo ocurre con la plusvalía. Si el precio en dinero del capital constante sigue siendo el mismo porque el valor de sus componentes, a consecuencia de la mayor productividad del trabajo, baja en 1/10, entonces ahora: 110m / 400c + 110v + 110m = 110/510 = 21 29/51% de tasa de ganancia, que habría subido, pues, en cerca de 1½%, mientras que la tasa de plusvalía, 110m/110v, es, como antes, del 100%. La subida de la tasa de ganancia sería mayor si el valor del capital constante bajase más deprisa que el valor del dinero, y menor si bajase más despacio. Pero durará mientras tenga lugar alguna baja de valor del capital constante, de modo que la misma masa de medios de producción no cueste 440 £ en lugar de las 400 £ anteriores.

Pero que, especialmente en la industria propiamente dicha, la productividad del trabajo recibe un impulso por la baja del valor del dinero, por el mero hinchamiento de los precios en dinero y la cacería general internacional tras la masa incrementada de dinero, es un hecho histórico, y puede demostrarse concretamente de 1850 a 1860. De manera análoga habría que desarrollar el caso inverso.

Ahora bien, hasta qué punto en un caso la subida de la tasa de ganancia con la baja del valor del dinero, y en el otro la baja de la tasa de ganancia con la subida del valor del dinero, actúan sobre la tasa general de ganancia, dependerá en parte de la magnitud relativa de los ramos de producción particulares en que tiene lugar el cambio, en parte de la duración del mismo, pues la subida y la baja de la tasa de ganancia en ramos industriales particulares necesita tiempo para contagiar a los demás. Si la oscilación dura solo relativamente poco, sigue siendo local.

¡Salud! Te envío el «Courrier» y el Nain Jaune, que me ha enviado Lafargue. ¡Salud!
Tuyo,
KM