21 de abril de 1868. Querido Fred: Muchas gracias por las 10 libras. Ayer estuve de paseo otra vez, y hace un momento ha venido Jennychen para volver a sacarme a rastras, con el pretexto de que tú le habías encomendado la inspección sobre mí. El brazo está ya bien, solo me queda la comezón de la curación. Desde hace años vengo haciendo la extraña observación de que la orina, que en mi estado habitual deposita cal o lo que sea, se vuelve completamente clara cuando tengo los carbúnculos. De hecho, ahora vuelve a aparecer el sedimento mineral. Tal vez Gumpert sepa darme razón de esto. A propósito. Wilhelm me ha mandado también ahora su periodicucho. ¡Qué lealtad de convicciones la de ese hombre, el llamar «libro meritorio» a mi «Herr Vogt», en lugar de decir que contiene muchos chistes malos! Luego: ¡los prusianos persiguen a los hanoverianos que permanecieron «fieles a su rey»! Luego, a propósito de Edgar Bauer y el pago de la prensa sudalemana, que, si la cosa sigue así, «todos» los hombres de honor (junkers rurales, curas, demócratas, el elector de Hesse, etc.) se unirán contra Prusia. ¡Pobre Wilhelm! Blind ha vuelto a dar uno de sus grandes golpes. Mediante un escrito servil le ha arrancado a Juárez una respuesta, que hoy aparece también en el «Courrier Français». Ya es hora de darle una vez en la cabeza a ese payaso por sus bufonadas. Salud. Tuyo, K. M.