Londres, 11 de abril de 1868. Querido Fred:

D’abord, las condolencias generales, y en especial las de Tussychen, por el difunto, right honourable hedgehog.

Es bueno que la receta de opio haya llegado hoy. Los trastornos bajo el brazo se han vuelto muy molestos desde tu partida. De la joven pareja, que ahora se halla en París, las noticias más satisfactorias. Están evidentemente más que contentos. Lafargue me ha enviado el [panfleto] de Horn y otro panfleto sobre las finanzas francesas. El último es tonto; el primero te lo enviaré en estos días. Escribí a Lafargue que el hecho de que encontrara tiempo, «at such a critical juncture», para pensar en mí y enviarme impresos, demuestra con creces «that he must belong to a better than the European race». We are always «chaffing» each other.

He leído la «Histoire du Crédit Mobilier». En lo que respecta a la esencia propiamente dicha del asunto, en realidad ya había escrito cosas mejores al respecto hace años en la «Tribune». El autor conoce el negocio. Él mismo es banquero parisino. Pero, en realidad, no dispone de otro material que el oficial, suministrado por el propio Crédit en sus informes, y los hechos registrados en las cotizaciones bursátiles. El material secreto solo podría obtenerse por vía judicial. Lo que más me sorprende es esto: todos los trucos propiamente dichos se reducen al agiotaje en la Bolsa y, en este departamento, au fond, cualesquiera que sean los disfraces, ¡nada nuevo desde Law! Ni de este lado ni del otro lado del Canal. Lo interesante en estas cosas es la práctica, no la teoría.

Te adjunto la carta de Kugelmann (a devolver). Después de tu partida le escribí. Pero como ahora el escribir me resulta molesto a causa del brazo izquierdo, incluí la carta de Freiligrath a mí – para que K. reciba el sufficient quantum de escrito. También le dije, en respuesta a una pregunta anterior, que iría a verlo dentro de «a few days» bajo cualquier circunstancia. Él «se equivoca», sin embargo, en la fecha. No está tan cerca.

No olvides enviarme el Schweitzer por el próximo correo. Por el Times de hoy (despacho telegráfico) verás que en Ginebra hemos alcanzado una victoria completa, la jornada laboral reducida de 12 a 11 horas y el salario aumentado un 10%. El asunto se desarrolló así: apenas te habías marchado, llegó aquí un delegado de Ginebra. Este fact, el que los obreros enviaran emisarios a Londres, al terrible Vehmgericht, decidió, como antes en la huelga de los broncistas de París. Los masters creen en el poder londinense y en la caja de guerra. Esto debería mostrar a los obreros de Inglaterra y del continente qué poder poseeríamos nosotros en nuestro seno si ellos pusieran realmente a nuestra disposición los medios adecuados, etc.

Adjunto te devuelvo [lo de] Wilhelm, [lo de] Siebel y tu borrador. Este último, tu borrador, no está escrito en tu estilo easygoing. Hoy tengo dolores particularmente fuertes en el brazo izquierdo. Tan pronto como esto pase, te devolveré el borrador junto con mis probables enmiendas.

Los niños te mandan los mejores saludos. En verdad, desearía, ya por ellos, que vivieras en Londres en lugar de Manchester.

My compliments to Mrs. Burns.

D KM