Museum, 23 de marzo de 1868. De prisa, querido Fred,
Creía que Laura te comunicaría las 40 libras. Ella afirma de nuevo que no le encargué tal cosa. Un malentendido, pues. He tenido muchas erisipelas durante toda la semana pasada; especialmente persistente y difícil de erradicar la supuración bajo la axila del brazo izquierdo. No obstante, me siento en general mucho mejor, de hecho como convaleciente, y estoy seguro de que el asunto toca a su fin.
Te envío al mismo tiempo el Schweitzer, que te ruego me devuelvas después de usarlo. De Meißner unas líneas, en las que me comunica la estupidez de haberle anunciado a Schw. que no prosiga con sus extractos hasta que yo me explique al respecto. ¡Quelle bêtise! He procurado remediarlo de inmediato. Cualesquiera que sean los motivos secundarios de S. (p. ej., para fastidiar a la vieja Hatzfeldt, etc.), una cosa hay que concederle. Aunque cometa algún que otro error, ha trabajado a fondo en el asunto y sabe dónde están los puntos clave. ¡Esta «conciencia réproba» es todavía más útil que la «conciencia honrada» de un Heinzen, o la «conciencia noble» de un Wilhelmchen! Hegel ha olvidado mencionar la pereza como elemento esencial de la «conciencia magnánima».
Más detalles de diversis en la próxima carta.
Salut.
D KM