Querido Mohr:

Anoche se me escabulló el cajero antes de que le hubiera preguntado por las cinco libras para tu gas, etc., y tampoco pude conseguir que me prestaran un billete en ninguna parte —aquí te lo envío adjunto y espero que esta demora no te haya causado serias molestias—. Más dinero te llegará en estos días, tan pronto como vea un poco más claro en mis propios asuntos.

¿Acaso Lafargue ha puesto ya casa, etc.? ¡No puede llevarse a su mujer a sus habitaciones de soltero!

Te envío los pliegos y el Dühring; esta mañana olvidé llevarme el montón.

Aprisa.
Tuyo,
F. E.