16 de marzo de 1868. Dear Fred, adjunto, una carta de un joven fabricante de Bielefeld recibida de Kugelmann. Me divierte especialmente su idea de que yo mismo debo haber sido antes un fabricante que empleaba máquinas de coser. Si esa gente supiera lo poco que sé de todas esas cosas. Y también la pregunta inevitable: ¿Y ahora qué? Estos tipos quieren todos recetas para curas milagrosas, y no ven las curas de hierro y fuego que ya se han insinuado de manera bastante palpable. ¡Qué extraño que Dollfus (Alsacia) se haya granjeado una falsa reputación! Este charlatán, que está muy por debajo de ingleses como Briggs, etc., ha estipulado sus contratos con sus obreros, contratos como sólo una chusma envilecida podría aceptar, de tal manera que éstos forman de hecho su colonia de siervos, a los que trata bien, en efecto, “como siervos”, y a los que explota tan pulcramente como cualquiera. Y por eso esa bestia ha presentado recientemente en el Corps Législatif el repugnante artículo de la ley de prensa sobre la “vie privée qui doit être murée”. Pues sus fantasmagorías filantrópicas han sido puestas al descubierto aquí y allá. El modo como los ingleses tratan ahora en Irlanda a los presos políticos, o a los meros sospechosos, o aun a los condenados simplemente a prisión (como Pigott, del Irishman, y Sullivan, del News), supera en verdad todo lo que se ha practicado en el continente, exceptuada Rusia. ¡Son unos perros! Salut D KM