Manch[ester], 2 de feb. de 1868.

Querido Mohr:
La causa de mi silencio era que, en mi carta, quería comunicarte al mismo tiempo el envío del vino. Pero el tipo que me empaqueta el vino ha tenido un accidente y estará enfermo por lo menos catorce días, de modo que hasta ahora no he podido llevarlo a efecto; si es posible, lo empaqueto yo mismo mañana. Recibirás un clarete muy bueno de 1863 y vino del Rin de 1857; de vino del Mosela solo me quedan un par de botellas y están en Mornington Str., donde no puedo hacer que las empaqueten. Luego he andado también a la caza del Saturday Review y, con mucha dificultad, he atrapado la noticia. Si no la has visto, puedo enviarte copia — no es gran cosa, pero siempre es una buena señal.
Ahora mismo, además del mucho trabajo por el cierre anual y el que surge de los negocios que vuelven a animarse, tengo, como presidente de la Schiller-Anstalt, un maldito correteo, ya que el asunto del fondo para la construcción tiene que decidirse en catorce días y, hasta entonces, todo el trabajo recae sobre mí. No obstante, empezaré con la historia para la Fortnightly. Por muy acertado e interesante que sea lo del dinero también para los ingleses, considero apropiado dejarlo en un segundo plano esta vez; desviaría de la cuestión principal y requeriría una larga exposición para que el inglés tan solo entienda que se trata del dinero simple como tal, que él está acostumbrado a representarse únicamente en su enredo con el dinero crediticio, etc. ¿Qué opinas de esto?
La idea de Kertbeny de hacerte retratar en la Leipziger Illustrirten es absolutamente espléndida. Este tipo de reclame penetra hasta lo más hondo del pecho del filisteo. Dale, pues, todo lo que necesite para ello. El hombre es utilizable también por lo demás, muy voluntarioso, y tiene la necesidad de inmiscuirse diligentemente en todas partes y en todo. Vanidoso, pero no tonto para ser un húngaro. Su juicio sobre los alemanes de Austria en aquella época fue muy acertado.
El polaco Card me ha planteado realmente, en su firma, un jeroglífico insoluble. Cwi...chiewicz, ni mi conocimiento de la caligrafía ni mi filología alcanzan para resolverlo. Por supuesto que jamás serviría como traductor, y lo que escribe Schily es muy flojo. Si Reclus solo quiere de 3 a 4.000 francos, y Moses, que quiere hacer el trabajo principal, también quiere su parte, y tú pagas los droits d’auteur, ¿de dónde va a salir un editor? ¿Y dejar a esta gente el «condensar» y «afrancesar»? ¡A Moses, que antes sería capaz de diluir el capítulo sobre la formación de la plusvalía absoluta en 20 tomos que de condensar una sola página en una línea! Esto, empero, te lo has de achacar a ti mismo; si se escribe para la ciencia alemana de manera estrictamente dialéctica, se cae luego, con las traducciones, especialmente las francesas, en malas manos.
La Frankfurter Börsenzeitung, como todo lo demás, se lo he enviado a Meißner, de quien no he tenido noticias desde entonces. Le escribí que compusiera un anuncio a partir de los diversos artículos.
El periodicucho de Liebknecht me disgusta en sumo grado. Nada más que federalismo sudalemán encubierto. El artículo sobre la historia militar suiza y prusiana está amañado según Grün (K.) en los Ver[einigten] St[aaten] von Europa; casi cada palabra es incorrecta. Aparte de eso, no hay nada en el periodicucho, y mientras se muestra íntimamente compinche con los particularistas hannoverianos y los palurdos sudalemanes, ataca a la gente de la Berliner Zukunft, que, diantres, es por lo menos tan buena como esa gentuza. Por lo demás, solo he recibido 3 números.
Lo poco que los prusianos se fían de la paz territorial en las nuevas provincias se desprende de la nueva dislocación y organización del ejército. Por ej., 3 regimientos de infantería y 2 de caballería de Hannover están acantonados en Westfalia, respectivamente en Wesel, mientras que en Hannover solo están 2 regimientos de infantería y 3 de caballería hannoverianos, pero, además, en Westfalia están 4 regimientos de infantería y 2 de caballería. En Schleswig-Holstein están ciertamente los regimientos autóctonos, salvo uno, pero junto con ellos 2 regimientos de infantería y 2 de caballería de las viejas provincias. En Hesse están nominalmente 3 regimientos de infantería hessianos, ¡pero de ellos el 82.º (2.º hessiano) se compone de westfalianos! A esto se suma que los nassauenses han sido metidos en Hesse, los hessianos en Nassau y partes de ambos, con regimientos de la vieja Prusia, en Maguncia. Fráncfort, en fin, es mantenida en orden por infantería pomerania y caballería renana.
El gran Borchardt parece aproximarse a la meta de su carrera. Sabes que desde hace años ha desplazado su inclinación sacerdotal de la bella señora Steinthal a la más bella señora Schwabe, y que anualmente llevaba a esta última a un balneario en Alemania a causa de su salud delicada, y del mismo modo volvía a recogerla, mientras el esposo, por consideraciones de salud relativas a la mujer, debía quedarse en casa. Así, B. la llevó consigo, como Schwabe me contó un día a Knowles y a mí, «a Königsberg para la coronación» — a lo que yo pregunté naturalmente: «¿la coronación de quién?». Aunque me burlé del cornudo asno durante una media hora larga por lo de la coronación, y el gordo Knowles soltaba carcajadas, el animal no se dio por aludido. Ahora, sin embargo, después de que el médico sacerdotal haya mantenido al esposo años enteros separado de la mujer enferma, de repente resulta que la mujer enferma está embarazada y espera su alumbramiento hacia abril. Ahora, para ello, el sumo sacerdote debe de haber incurrido, de manera extraña, en alguna imprudencia o indiscreción; basta con que, de repente, al cornudo asno le venga la luz, abandone aquí su casa y se mude a Berlín, venda sus caballos de caza aunque todavía está aquí toda la temporada de caza, renuncie a su membresía del club y esté tan enemistado con el sumo sacerdote que, cuando este organiza aquí una colecta para los prusianos orientales y envía 700 libras a la Zukunft, el cornudo asno se echa en brazos del cónsul prusiano y reúne con este c. de 350 libras para el comité oficial. A esto, ahora, gran comadreo entre los filisteos y, aunque la historia de arriba solo se murmura en la más completa oscuridad, la posición del sumo sacerdote está muy conmocionada, y muchos se atreven a hablar de él con desdén. Tampoco tiene ya un aspecto tan confiado y elegante. Tengo curiosidad por ver cómo sigue esto. (N. B. Los nombres de esta historia, estrictamente entre nosotros.)
Saluda cordialmente a las señoras y a Lafargue.
Tu F. E.