Querido Mohr:

Por el adjunto verás lo que no ha hecho Wilhelmchen. Le daré estos días una buena reprimenda. A jolly idea, ¡debemos «aprovechar» la posición que él se ha labrado localmente en Sajonia, es decir, salir corporalmente en su lugar! Hoy me llega su periodicucho; aún no he podido mirarlo. Espero que por fin hayas acabado con ese pertinaz carbunco. Pero con todo acabarás por comprender que el mero dejar correr las cosas ya no vale en este asunto, y que es necesario, como mínimo, un fuerte movimiento diario al aire libre y una regular «renuncia» al trabajo nocturno (en cuanto lo primero vuelva a ser posible) para volver a ponerte en condiciones de trabajar. Así, el segundo tomo no se hará nunca.

Adjunto las acciones para Strohn.

En lo tocante a los artículos vieneses estoy realmente en un aprieto. Aparte de la Neue Freie Presse y el Wiener Tagblatt no conozco ningún periódico que tenga a mano, sobre todo que Richter tenga a su alcance, y dado el casi total desconocimiento del público no tengo ni idea de por dónde cogerlos, siendo esto precisamente lo más importante. Laura escribe que hay que instruir a la gente, all very well, pero sacar a relucir lo justo, ahí está precisamente la dificultad. En eso ando repasando todo el libro de nuevo para aclararme esto, y tu opinión me sería muy grata.

Vaya otra buena exigencia de Wilhelmchen: que en una página de su periodicucho, y a base de este libro, les explique a él y a sus lectores, de una vez por todas, en qué consiste realmente la diferencia entre Marx y Lassalle. Esta exigencia me ha sugerido la idea de si no sería bueno hacer para los obreros un folleto popular de unas 6 pliegos: Marx y Lassalle, en ese espacio se podría hacer y desarrollar también lo positivo que necesitan los obreros. La cosa debería venderse a precio irrisorio y obligaría inmediatamente a los lassalleanos a salir a la palestra. Pero para eso hace falta tiempo.

No puedes pedirme que me trague los panfletos rusos de Borkheim – al menos por ahora. Tengo mucho que hacer en el negocio, llego tarde a casa, de modo que antes de las 8 no llego a nada, y además necesito una vida muy regular, pues desde hace algún tiempo – cosa que jamás me había pasado en la vida – duermo mal y a consecuencia de ello a menudo estoy completamente baldado por la mañana. A esto se añaden todavía distracciones inevitables en algunos lugares y la necesidad absoluta de hacer movimiento corporal para volver a poner el sueño en orden. Cada panfleto ruso me devoraría de 8 a 14 días, dada la necesidad de tener que trabajarlos de nuevo y la maldad de los diccionarios. Ne vaut pas la peine.

En cuanto a la Fortnightly, próximamente. Todavía rumio este punto. El asunto del dinero – tan importante como es para Inglaterra – apenas podré rozarlo en el primer artículo, pues si no me llevaría todo el artículo. Si luego se pudiera colocar un segundo artículo, aún habría ocasión para ello. ¿Qué te parece?

Saludos cordiales a tu mujer y a las muchachas, así como a Lafargue.

Tuyo
F. E.