11 de enero de 1868. Querido Fred, El «fatuo» se ha paseado por aquí en Londres durante largo tiempo. También estuvo en casa de Borkheim, donde soltó exactamente las mismas frases que en la tuya, sólo que con mayor éxito, ya que supo halagar la vanidad de nuestro B. Pero después de haberle sacado a este último el dinero para 10 acciones y de haberse asimilado igualmente diversos de sus vinos, no volvió a dejarse ver por su casa. Para comprender su ulterior actividad en Londres, lo siguiente como anticipo. Crémer, como sabes, fue destituido hace tiempo como secretario del Consejo Intern[acional] y, de la rabia que ello le produjo, presentó hace tiempo su dimisión como miembro del Consejo, y tampoco fue reelegido como tal por el último Congreso. El señor Odgers fue reelegido. A propuesta mía, sin embargo, se abolió la dignidad presidencial (la anual), sustituyéndola por un chairman elegido en cada sesión. Odgers, furioso por ello, se mantiene por principio alejado de nosotros. ¡Bien! El señor «fatuo» se introdujo arteramente, vía Le Lubez, cerca de Odgers (quien lo presentó en el London Trades’ Council) y de Cremer. Nombraron un Comité de Londres, presidente Beales, etc. En suma, la historia ésa contra la Asoc. Intern. de los Trabaj. (En el meeting educativo, el fatuo presentó también al noble Blind.) Los tipejos tuvieron la desvergüenza de invitarme la semana pasada a su 2ª reunión. Eccarius (en un artículo muy mal escrito del «Beehive» del último sábado) denuncia al fatuo y a sus compinches. Te escribo con la herida abierta y con compresas de alcohol. Pues anteayer salí por primera vez y, precisamente, al Museo Británico, ya que aún no puedo escribir. Pero ayer me salió un nuevo sarpullido bajo el pecho izquierdo. El tratamiento con alcohol, que Nelaton en París ha empleado incluso en los carbuncos más grandes, es, según mi experiencia personal (además del corte o del empleo de la lanceta, según el caso), con mucho el más rápido y el más agradable para los pacientes. El inconveniente es sólo la acción constante que se requiere, debido a la rápida evaporación del alcohol. En el Museo, donde no hice más que hojear catálogos, vi también que Dühring es un gran filósofo. Ha escrito, en efecto, una «Dialéctica natural» contra la «no natural» de Hegel. Hinc illae lacrimae. Los señores de Alemania (con excepción de los reaccionarios teológicos) creen que la dialéctica de H. es «un perro muerto». Feuerbach tiene mucho sobre su conciencia a este respecto. El gobierno francés ha iniciado una persecución contra el Comité de París de la Asoc. Intern. de los Trabaj. (como société illicite). Esto me es muy grato, ya que ha impedido e interrumpido a esos burros en la discusión de su programa, ya listo para el Congreso de 1868. Dupont ha escrito sin duda algunas imprudencias sobre los fenianos a sus corresponsales de París, las cuales Bonaparte, que ahora le lame el culo a la reina inglesa de la manera más lastimera, ha remitido a Downing Street. Es característico que, una tras otra, con la colaboración directa o indirecta del gobierno austríaco, se estén imprimiendo las revelaciones de Prokesch-Osten, Gentz y el conde Münster. Urquhart, con su ignorancia que ahora se está volviendo estacionaria, sólo conoce la primera. Muy significativo también para su «totalidad» que no conozca la guerra turca de Moltke de 1828, etc., que justamente le habría proporcionado un material magnífico. Moltke, por lo demás, todavía en la época en que yo estaba en Berlín (en casa de Lassalle), pasaba por un declarado enemigo de los rusos, en la medida en que ello era posible dentro de las fronteras reales prusianas, por supuesto. Si alguna vez escribes a Borkheim, pídele que te comparta para que los veas los dos pequeños folletos rusos de los que te hablé. Quisiera especialmente que vieras el de la emancipación de los siervos, para comunicarme la quintaesencia. Por el adjunto «Courrier Français» verás que el gobierno francés entra en polémica directa con el general Cluseret. Si puedes enviarle a Tussychen un ovillo de algodón para el 16 de este mes, me será muy grato. Pues es su cumpleaños y that little humbug ama todas las formalidades chinescas. Que el gobierno inglés persiga al Irishman me alegra mucho. Pues este periódico in reality no es feniano, sino que sólo quiere el Repeal. ¡Qué bueyes, estos John Bulls! Mis saludos a la señora Lizzy. Salud de Mohr. Adjunto un trozo de «nueva lingüística» del Hermann.