8 de enero de 1868. Querido Fred:
El *Staatsanzeiger* y el *Beobachter* los he recibido asimismo de Kugelmann. Tu *St.* te lo devuelvo hoy. Asimismo la copia que K. me ha remitido de la carta del coronel que ha mediado en todo el asunto. Wurtemberg está ya suficientemente provisto. En mi opinión, con especial atención a la venta, Austria es ahora lo más importante.

Nota bene, si tienes la paciencia de escribir aún más recetas. Jennychen, experta en la materia, afirma que has desarrollado un gran talento dramático, mejor dicho cómico, en esta acción desde «diversos» puntos de vista y con diversas máscaras de carácter. Al Wilhelmchen le enviaré en estos días —todavía estoy algo débil y poco apto para escribir—, tan pronto como vuelva a sentirme completamente sobre los pies, unos cuantos varazos. Sobre todo por su identificación de mi opinión con la específicamente wilhelmiana. El asunto de Dühring (es profesor privado en la Universidad de Berlín) es muy decente, tanto más cuanto que yo he tratado con dureza a su maestro «Carey». Es evidente que D. ha malinterpretado varias cosas. Pero lo más cómico es que también me empareja con Stein porque cultivo la dialéctica, y Stein hilvana sin pensar, en rígidas tricotomías, con algunos envoltorios de categorías hegelianas, las trivialidades más absolutas.

¿Has recibido ya la «Perla» de Borkheim? Parece que la poesía profesional no es más que una máscara para el prosaísmo más seco. Por ejemplo, nuestra familia Freiligrath. Kate viaja (de viaje de bodas) con el joven usurero de granos Kröker a París. Pero como este noble caballero tiene al mismo tiempo que despachar «negocios», deja a la susodicha 2-3 días sola en uno de los grandes hoteles de París. Kate y toda la family lo encuentran en orden. Sí, K. escribe encantada de que en el hotel la llaman «Mademoiselle» (después de haber pernoctado allí en común con Kröker) y de que todos los camareros y hasta el portero le hacen amistosas señas de asentimiento. Aún más. Kröker regresa de París (después de haber hecho la excursión de negocios a la provincia) directamente con K. a Londres, y toda la familia está encantada de que la «honeymoon» se haya aplazado 6 meses, porque los negocios van «por delante de todo». Para un poeta, la *honeymoon* no es más que una flor retórica, y puede ser «festejada» antes o después del parto, [[Los hechos me los han contado en casa los chicos de Freiligrath.]] por delante o por detrás. La Kate parece incluso haber leído a Clauren, pues se describe desde París como «viuda de paja».

Los yanquis le van a silbar algo agradable a John Bull. ¿Qué dices de las últimas fanfarronadas de los rusos?

El enano Alberich estaba muy encantado con tu carta. Está ahora en la escuela de gimnasia, donde hace grandes cosas.

Salut
D
KM