1. corrección.


Karl Marx

Plagiarismus

Escrito el 6 de diciembre de 1867.

["Die Zukunft" Nr. 291 del 12 de diciembre de 1867]

"Social-Demokrat"

del 29 de noviembre.

Asamblea General de la Asociación General de Trabajadores Alemanes

Debate sobre la jornada de trabajo

v. Hofstetten
(propietario del
"Social-Demokrat"
) habla:

Karl Marx: "El capital.

Crítica de la economía política", 1867. Sección:

"La jornada de trabajo"

1. "La
fuerza de trabajo
es hoy día una mercancía. El precio de compra" (debe decir: el valor) "de una cosa" (debería decir: mercancía) "está determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción. El obrero tiene que trabajar, pues, un número determinado de horas para reponer el valor que ha recibido por su fuerza de trabajo: ésta es la
parte necesaria de la jornada de trabajo,
pero de ningún modo la
jornada de trabajo misma
. Para constituir ésta, tiene que" (¿por qué?) "añadirse una parte indeterminada; aunque ella es
indeterminada
, tiene sin embargo sus
límites necesarios
."

1. "Partimos del supuesto de que la
fuerza de trabajo
se compra y se vende por su
valor
. Su valor, como el de toda otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para su producción. Si la suma media de los medios de vida diarios del obrero requiere para su producción 6 horas diarias, el obrero tendrá que trabajar, por término medio, 6 horas al día, para producir diariamente su fuerza de trabajo o para reproducir el
valor
obtenido en su venta. La
parte necesaria de su jornada de trabajo
será entonces de 6 horas, y por tanto, bajo condiciones iguales, una
magnitud dada
. Pero con esto no está dada aún
la magnitud de la jornada de trabajo
misma... Una de sus partes se halla ciertamente determinada por el tiempo de trabajo necesario para la reproducción constante del obrero mismo, pero su magnitud total varía con la duración del
plustrabajo
... Así pues, aunque la jornada de trabajo no es una magnitud fija, sino fluida, sólo puede variar, por otra parte,
dentro de ciertos límites
." (
págs. 198, 199
.)

2. "El uno" (límite), "el
límite máximo
, reside
en
la posibilidad física" (¡cómo puede residir un límite
en
una posibilidad!), "en cuánto tiempo el hombre está en condiciones de trabajar en general, puesto que para conservar su existencia también tiene que dormir, descansar, vestirse y asearse. El
límite mínimo
está dado en las exigencias que el
estado cultural
de una época plantea en cada momento. Según ese estado y la legislación vigente, varían también la duración de la jornada de trabajo y del plustrabajo. Así tenemos jornadas de 8, 12, 16 y hasta de 18 horas."

2. "Su" (de la jornada de trabajo) "
límite mínimo
es, sin embargo, indeterminable. Ciertamente, si igualamos el plustrabajo a 0, obtenemos un límite mínimo, a saber, la parte del día que el obrero necesita forzosamente trabajar para su conservación. Pero sobre la base del modo capitalista de producción, el trabajo necesario sólo puede constituir siempre
una
parte de su jornada de trabajo, por lo cual ésta no se reduce jamás a ese mínimo. En cambio, la jornada de trabajo posee un
límite máximo
. No puede prolongarse más allá de cierto límite. Ese límite máximo se halla doblemente determinado. De un lado, por el
límite físico de la fuerza de trabajo
. Un hombre no puede gastar, durante el día natural de 24 horas, más que una cantidad determinada de fuerza vital, y el límite de ese gasto constituye una medida de su tiempo de trabajo físicamente posible. Así, un caballo no puede trabajar, día tras día, más de 8 horas. Durante una parte del día, la fuerza tiene que descansar, dormir; durante otra parte, el hombre tiene que satisfacer otras necesidades físicas, alimentarse, asearse, vestirse, etc. Además de este
límite puramente físico
, la prolongación de la jornada de trabajo tropieza con
límites morales
. El obrero necesita tiempo para la satisfacción de necesidades espirituales y sociales, cuyo número y extensión están determinados por el estado general de
cultura
... Ambos límites" (el límite máximo físico y el moral) "son, sin embargo, de naturaleza muy elástica y permiten el mayor margen de juego. Así encontramos jornadas de trabajo de 8, 10, 12, 14, 16, 18, etc., horas." (
pág. 199
.)

El señor v. Hofstetten convierte en un disparate el pasaje por él plagiado. ¡Por ejemplo, hace que el
límite máximo
de la jornada de trabajo sea determinado por límites
puramente físicos
y su
límite mínimo
por límites
morales
, después de haber repetido él mismo como un loro que la
parte necesaria de la jornada de trabajo
, o sea, su límite mínimo absoluto, está determinada por el
tiempo de trabajo necesario
para la conservación de la fuerza de trabajo!

3. "La experiencia en Inglaterra ha mostrado que, con una jornada de trabajo más corta, se obtiene el mismo plustrabajo, ya que entonces el trabajo se realiza de un modo mucho más intensivo."

3. Sobre la intensificación del trabajo y la obtención de igual o mayor "plustrabajo" con la reducción forzosa por ley de la jornada de trabajo en Inglaterra, cf.
págs. 401 a 409
.

4. "La
tendencia
de los capitalistas va, pues, a
pretender
una jornada de trabajo lo más larga posible." (¡Qué disparate! ¡Una tendencia a pretender!) "Pero el obrero no posee como única mercancía más que su fuerza de trabajo, y si se ha rebasado dentro de la misma un cierto punto" (¿qué significa eso:
que se ha rebasado un punto dentro de la fuerza de trabajo
?), "tiene que decir:
yo
estoy desgastado (!), yo soy asesinado." (¡Bravo!) (¡Después de estar ya asesinado, aún tiene que decirlo además!) "Por eso" (¡porque tiene que decirlo!) "hay que fijar la medida del trabajo en interés del obrero, para que esta mercancía, la fuerza de trabajo, se conserve el mayor tiempo posible y pueda ser
utilizada hasta el agotamiento
. Con ello no exige sino su buen derecho." (¡Justo acaba de quejarse de que estaba
desgastado
y ahora reclama como su buen derecho ser utilizado hasta el agotamiento!)

4. "El capitalista no hace valer, pues, sino su derecho como comprador, cuando intenta prolongar la jornada de trabajo todo lo posible y, en lo posible, hacer de un día de trabajo dos. De otro lado, la naturaleza específica de la mercancía vendida implica un límite de su consumo por el comprador, y el obrero no hace valer sino su derecho como vendedor cuando quiere limitar la jornada de trabajo a una determinada magnitud normal... Yo quiero" (dice él) "administrar mi único bien, la fuerza de trabajo...
El uso
de mi fuerza de trabajo y
el despojo
de la misma son cosas completamente distintas... Me pagas la fuerza de trabajo de un día, mientras consumes la de tres días. Eso va contra nuestro contrato y contra la ley del intercambio de mercancías. Exijo, por tanto, una jornada de trabajo de duración
normal
, etc." (
págs. 202, 201
.)

5. "En Inglaterra, esta medida" (de la jornada de trabajo) "se ha fijado legalmente en 10 horas (!), y existen allí inspectores de fábrica que informan al ministerio sobre la observancia de esta ley. En muchos países existen también leyes de limitación del trabajo infantil: en Austria, en Suiza, en América, y en
Bélgica
(!), se
preparan
(!) leyes semejantes. En
Prusia
se han promulgado también esas mismas leyes, pero allí solo figuran sobre el papel y jamás se han aplicado. En América, tras la terminación de la guerra que tuvo por consecuencia la emancipación de los esclavos, se reclama incluso la jornada de ocho horas. También el 'Congreso Obrero Internacional' propuso en 1866 una jornada de 8 horas."

5. "La vigente Factory Act de 1850" (no
en Inglaterra
, sino en
determinadas
ramas industriales del Reino Unido señaladas por Marx) "permite, para el promedio del día semanal, 10 horas... Se han nombrado guardianes especiales de la ley, los
inspectores de fábrica
, subordinados directamente al Ministerio del Interior, cuyos informes se publican semestralmente por orden del Parlamento." (
pág. 207
.)

... Limitaciones reales, no preparadas, de la jornada de trabajo para menores en algunos estados de Norteamérica (
pág. 244
), limitación de la jornada de trabajo en general en Francia (
pág. 251
), para niños en algunos cantones suizos (
pág. 251
), en Austria (
pág. 252
), en Bélgica
nada
de eso (pág. cit.), merecerían elogios las disposiciones de los señores von der Heydt y Manteuffel, etc., si se ejecutasen. (pág. cit.) "En los Estados Unidos, todo movimiento obrero independiente permaneció paralizado mientras la esclavitud desfiguró una parte de la República... Pero de la muerte de la esclavitud brotó al instante una vida rejuvenecida. El primer fruto de la guerra civil fue la
agitación por las ocho horas
. Al mismo tiempo, el
'Congreso Obrero Internacional'
acordó: ... 'Proponemos 8 horas de trabajo como límite legal de la jornada de trabajo.'" (
págs. 279, 280
.)

De la misma manera que el señor v. Hofstetten, el orador que le sigue, el señor
Geib
, de Hamburgo, tergiversa la historia de la legislación fabril inglesa presentada por Marx. Ambos señores silencian con igual cuidado la fuente de su sabiduría.