Karl Marx

Reglement provisoire de l'Association Internationale
des Travailleurs

Revidierte Übersetzung aus dem Englischen

Reglamento provisional.

Considerando:

Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos; que los esfuerzos de los trabajadores para conquistar su emancipación no deben tender a constituir nuevos privilegios, sino a establecer para todos derechos y deberes iguales y a aniquilar la dominación de toda clase;

Que el sometimiento económico del trabajador a los poseedores de los medios de trabajo, es decir, de las fuentes de la vida, es la causa primera de su servidumbre política, moral, material;

Que la emancipación económica de los trabajadores es, por consiguiente, el gran fin al que todo movimiento político debe estar subordinado como medio;

Que todos los esfuerzos realizados hasta ahora han fracasado por falta de solidaridad entre los obreros de las diversas profesiones en cada país, y de una unión fraterna entre los trabajadores de las diversas comarcas;

Que la emancipación del trabajo, al no ser un problema ni local ni nacional, sino social, abarca todos los países en los que existe la vida moderna y necesita para su solución su concurso teórico y práctico;

Que el movimiento que reaparece entre los obreros de los países más industriosos de Europa, haciendo nacer nuevas esperanzas, da un solemne aviso de no recaer en los viejos errores y los impulsa a combinar de inmediato sus esfuerzos todavía aislados;

Por estas razones:

Los abajo firmantes, miembros del Consejo elegido por la Asamblea celebrada el 28 de septiembre de 1864, en St. Martin's Hall, en Londres, han tomado las medidas necesarias para fundar: la Asociación Internacional de los Trabajadores.

Declaran que esta Asociación Internacional, así como todas las sociedades o individuos que a ella se adhieran, reconocerán como debiendo ser la base de su conducta hacia todos los hombres: la Verdad, la Justicia, la Moral, sin distinción de color, de creencia o de nacionalidad.

Consideran como un deber reclamar para todos los derechos del hombre y del ciudadano. No hay deberes sin derechos.

Con este espíritu han redactado el reglamento provisional de la Asociación Internacional.

Art. 1.º Se establece una asociación para procurar un punto central de comunicación y de cooperación entre los obreros de los diferentes países que aspiran al mismo fin, a saber: el Concurso mutuo, el Progreso y la completa Emancipación de la clase obrera.

Art. 2.º El nombre de esta Asociación será: Asociación Internacional de los Trabajadores.

Art. 3.º En 1866 tendrá lugar la reunión de un Congreso general. Este Congreso deberá dar a conocer a Europa las aspiraciones comunes de los obreros. Fijar el reglamento definitivo de la Asociación Internacional. Examinar los mejores medios para asegurar el éxito de su trabajo y elegir el Consejo central de la Asociación. El Congreso se reunirá una vez al año.

Art. 4.º El Consejo central tendrá su sede en Londres y se compondrá de obreros que representen a las diferentes naciones que forman parte de la Asociación Internacional. Tomará de su seno, según las necesidades de la Asociación, los miembros de la mesa, tales como Presidente, Secretario general, Tesorero y Secretarios particulares para los diferentes países.

Art. 5.º En cada Congreso anual, el Consejo general presentará un informe público de los trabajos del año. En caso de urgencia, podrá convocar el Congreso antes del plazo fijado.

Art. 6.º El Consejo general establecerá relaciones con las diferentes asociaciones de obreros, de tal modo que los obreros de cada país estén constantemente al corriente de los movimientos de su clase en los otros países; que una investigación sobre el estado social se haga simultáneamente y con un mismo espíritu; que las cuestiones propuestas por una Sociedad, y cuya discusión sea de interés general, sean examinadas por todas, y que cuando una idea práctica o una dificultad internacional reclamasen la acción de la Asociación, ésta pueda actuar de manera uniforme. Cuando le parezca necesario, el Consejo central tomará la iniciativa de las proposiciones que hayan de someterse a las Sociedades locales o nacionales.

Art. 7.º Puesto que el éxito del movimiento obrero no puede asegurarse en cada país sino por la fuerza resultante de la unión y de la asociación; que, por otra parte, la utilidad del Consejo central depende de sus relaciones con las sociedades obreras, tanto nacionales como locales, los miembros de la Asociación Internacional deberán hacer todos sus esfuerzos, cada uno en su país, para reunir en una asociación nacional las diversas sociedades de obreros existentes, así como para crear un órgano especial. Queda entendido, sin embargo, que la aplicación de este artículo dependerá de las leyes particulares de cada país y que, hecha abstracción de esos obstáculos legales, cada Sociedad local independiente tendrá el derecho de corresponder directamente con el Consejo central de Londres.

Art. 8.º Hasta la primera reunión del Congreso obrero, el Consejo elegido en septiembre actuará como Consejo central provisional. Intentará poner en comunicación las Sociedades obreras de todos los países. Agrupará a los miembros del Reino Unido. Tomará las medidas provisionales para la convocatoria del Congreso general, discutirá con las Sociedades locales o nacionales las cuestiones que deban ser planteadas ante el Congreso.

Art. 9.º Todo miembro de la Asociación Internacional, al cambiar de país, recibirá el apoyo fraternal de los miembros de la Asociación.

Art. 10. Aunque unidas por un vínculo fraternal de solidaridad y de cooperación, las sociedades obreras no por eso dejarán de existir sobre las bases que les son propias.

POR EL CONSEJO GENERAL DE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL
DE LOS TRABAJADORES.

El presidente, El secretario general, El tesorero,
Odger. Cremer. Wheeler.

La Rive Gauche. Bruxelles. N.º 24, 17. Juni 1866.
Cabecera y página 2 con el inicio del artículo
«Aperçu sur la marche de l'Association Internationale
des Travailleurs» de Hermann Jung y Paul Lafargue

Hermann Jung/Paul Lafargue
Reseña del avance de la Asociación Internacional
de los Trabajadores

La asamblea fundadora de la Asociación Internacional de los Trabajadores se celebró el 28 de septiembre de 1864, en Londres, en «St. Martin's Hall». Esta asamblea estaba compuesta por representantes de las principales naciones europeas (Alemania, Polonia, Suiza, Francia, Bélgica, Italia). Se eligió provisionalmente un comité central encargado de redactar el manifiesto, elaborar el reglamento y constituir grupos en toda Europa.

Queremos hoy, antes del congreso, poner en conocimiento de todos los miembros de la Asociación y de todos aquellos que aún no se han unido a ella, una reseña de los progresos realizados.

Inglaterra.

Un gran número de sociedades obreras inglesas* se han adherido a los principios y se han unido a la Asociación Internacional (sociedad de los colocadores de ladrillos, de los zapateros, de los ebanistas, de los sastres, etc...).

En este momento, las sociedades de los carpinteros de armar, de los toneleros, de los carpinteros de taller, etc., están listas para unirse.

El movimiento reformista ha absorbido durante un tiempo toda la atención de la clase obrera y toda la actividad del consejo central. Pero desde hace algún tiempo se envían delegaciones, emanadas del consejo central, a todas las sociedades obreras para darles a conocer los principios y rogarles que se unan. Estas delegaciones son acogidas calurosamente en todas partes.

En Londres, el consejo central ha fundado un periódico, el Commonwealth, que se ha convertido en su órgano oficial.

* El lector no debe olvidar que la clase obrera inglesa está en parte organizada. En efecto, las sociedades (Trade-Unions) comprenden en su seno a todos los miembros de una misma industria. Algunas de estas sociedades se componen de un número considerable de hombres: la de los zapateros cuenta con unos 5000 miembros.

Se han formado una rama alemana y una rama francesa de la Asociación Internacional.

Pero su mayor título a la atención pública es haber despertado y mantenido en la clase obrera inglesa la conciencia de su fuerza política, sentimiento que había perdido desde la reacción de 1848, como lo constata el manifiesto. El impulso que ha dado en este sentido ha sido tan considerable que la sociedad de los zapateros ha borrado de sus estatutos el artículo que les prohibía ocuparse de política; la de los albañiles está en vías de hacer lo mismo.

Ha sido la Asociación Internacional la que hizo perseverar a los obreros en su política antiesclavista, durante la guerra americana. Fue ella, una de las primeras, la que dirigió una carta de felicitación a Lincoln, con motivo de su reelección. Lincoln respondió y alentó encarecidamente a los miembros a continuar su movimiento de unión y concordia. – La Asociación tomó la iniciativa del movimiento de la «Reform League». Tras el primer mitin reformista, se nombró un comité organizador y agitador, compuesto por 27 miembros, de los cuales 24 pertenecían al consejo central, y fueron ellos quienes reclamaron el sufragio universal. Mientras toda la prensa inglesa aplaudía y aprobaba la conducta del gobierno contra los fenianos, solo el Commonwealth se atrevió a alzar la voz y defenderlos. El consejo central envió incluso al secretario de Estado una solicitud para obtener una entrevista con el ministro, con el fin de pedir un alivio en la suerte de los prisioneros. La entrevista fue denegada.

La Asociación Internacional ha obtenido últimamente un éxito que ha modificado la opinión de la prensa respecto a ella. Los obreros sastres habían sido puestos en la calle (lock-out) por sus patronos’, quienes inmediatamente enviaron agentes al continente para reclutar obreros. El Consejo Central previno a sus corresponsales, quienes, mediante comunicaciones, ya sea verbales, ya por medio de la prensa, desbarataron los proyectos de los patronos. Sin embargo, cierto número de obreros alemanes venidos de ciudades donde la Asociación Internacional no tenía miembros, llegaron a Edimburgo. Dos de sus compatriotas les fueron enviados desde Londres, y a su regreso hicieron un informe al Consejo Central y le anunciaron su partida, lo que en efecto ocurrió algunos días después’.

‘ En Inglaterra, tanto los patronos como los obreros hacen huelga. Cierran sus talleres y arrojan a la calle a sus míseros empleados. Es lo que sucede actualmente en Sheffield; los obreros fabricantes de limas están sin trabajo, todas las demás sociedades han acudido en su auxilio.

© A petición de su presidente Odger, el Consejo Central va a discutir la cuestión de la guerra y convocará un gran mitin obrero para consultar la opinión popular.

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Hermann Jung/Paul Lafargue

La Asociación Internacional es propietaria de tres periódicos, dos escritos en francés, la *Voix de l'Avenir*, el *Journal de l'Association internationale*, y uno en alemán, el *Vorbote* (Precursor). Todos los periódicos suizos han puesto su publicidad al servicio de la Asociación.

En Lausana, los miembros de la Asociación emprendieron el invierno pasado trabajos para el Estado, por un valor de unos 24 000 francos, con el fin de proporcionar trabajo a los obreros durante la mala estación. La obra, dirigida especialmente por obreros, sin intervención de ningún patrono, causaba el asombro de los visitantes y de las autoridades de la ciudad. Han fundado un banco denominado *Caisse du crédit mutuel*, cuyo capital de 20 000 francos está dividido en acciones de 5 francos. — Se ha creado un círculo de obreros.

En La Chaux-de-Fonds se ha establecido una panadería cooperativa, y se anuncia una carnicería cooperativa. Apenas inaugurada la panadería, los panaderos rebajaron el precio del pan a 0,16 céntimos la libra. El proyecto de carnicería cooperativa no ha dejado de surtir efecto en el precio de la carne; los carniceros lo han reducido ya en 0,09 céntimos.

En Ginebra se está organizando una sociedad de consumo. En Lausana se ha decidido crear fondos para la construcción de casas obreras, análogas al familisterio de Guisa, cerca de París.

Alemania.

La Asociación Internacional en Alemania, como en Francia, no ha podido tomar gran extensión, ¡gracias a la falta de libertad! Sin embargo, ha podido formar grupos en Leipzig, Magdeburgo, Hannover, Maguncia, Berlín, Peterswaldau, Solingen, Langenbielau, Pinneberg, Wüste-Giersdorf, Emsdorf, etc.

Desde los prolegómenos de la guerra, al haberse concedido más libertad, la Asociación está prosperando. Todos los principales jefes del movimiento obrero alemán [en Sajonia] han adherido a los principios y se ocupan activamente de propagarlos.

Francia.

La Asociación Internacional tiene grupos en diferentes ciudades: París, Lyon, Burdeos, Caen, Neufchâteau, Argentan, Rennes, Ruan, Granville, etc., etc.

Aunque poco desarrollada, ha prestado un servicio a la clase obrera en Lyon; los obreros tuleros estaban en huelga, iban a ceder, pues sus patronos los amenazaban con hacer venir obreros ingleses, a los que, según ellos, se pagaba más barato. Los obreros se informaron y el Consejo Central les respondió que ocurría todo lo contrario; perseveraron y obtuvieron su demanda.

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Panorama de la marcha de la Asociación Internacional de los Trabajadores

Bélgica.

Se han creado varios grupos en Bruselas, Amberes, Lieja, Verviers, Gante, Namur, Patignies, etc. La sociedad *Le Peuple* se ha federado con la Asociación Internacional, y su órgano *La Tribune du Peuple* pertenece ahora a la Asociación.

Es la Asociación la que, en el movimiento reformista belga, ha ejercido la mayor influencia y, mediante sus numerosos mítines, ha situado claramente la cuestión de la reforma en el terreno del sufragio universal.

Italia.

Hasta el presente, Italia, preocupada por las cuestiones de unidad, no ha podido pensar mucho en las cuestiones sociales. Sin embargo, el comité central de todas las sociedades obreras italianas ha adherido a los principios y se encarga de desarrollar la idea de la Asociación Internacional. Ya existen grupos en Génova, Milán, etc.

América.

La Asociación está en comunicación con Nueva York y diferentes ciudades de Massachusetts.

Paul Lafargue

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Paul Lafargue
La lucha social
(Extracto)

La Rive Gauche.
Nr. 28, 15 de julio de 1866

La lucha social.

El campo se halla invadido por las zarzas, las ortigas y otras plantas dañinas. Llegada la época de la siembra, el campesino no se entretiene en arrancarlas una a una o en cortarlas a ras de tierra. — No. — Toma su arado, lo hunde profundamente y revuelve el campo de arriba abajo. Las zarzas y las ortigas, privadas de aire y de sol, se pudren y abonan la tierra.

En nuestra sociedad encontramos una multitud de productos nocivos, parasitarios: magistratura, clero, ejército, funcionarismo, Estado, etc., etc… ¡Y queréis que entremos en componendas con cada una de estas instituciones en particular! —* No. — Ha llegado la hora de ir al fondo y al trasfondo de la cuestión, de atacar de frente, enérgicamente, la propiedad burguesa. Es la base de todo el sistema, la causa de todos los males.

I
Movimiento teórico.

La cuestión económica lo domina todo; su solución trae fatalmente la solución de todas las demás cuestiones.

La antinomia existe en el mundo social. Las clases se hallan perpetuamente en antagonismo, la burguesía contra la nobleza, el proletariado contra la burguesía.

Escuchemos al eminente socialista alemán Karl Marx exponiendo la teoría de este antagonismo:

«El feudalismo tenía también su proletariado —la servidumbre, que encerraba todos los gérmenes de la burguesía. La producción feudal tenía igualmente dos elementos antagónicos, que se designan con los nombres de *lado bueno* y *lado malo* del feudalismo, sin considerar que es siempre el lado malo el que termina por imponerse al lado bueno. El lado malo produce el movimiento, hace la historia al establecer la lucha. Si en la época del dominio del feudalismo los economistas, entusiasmados por las virtudes caballerescas, por la buena armonía entre los derechos y los deberes, por la vida patriarcal de las ciudades, por el estado de prosperidad de la industria doméstica en los campos, por el desarrollo de la industria organizada en corporaciones, juradurías, maestrías, en fin, por todo lo que constituye el lado bello del feudalismo, se hubieran propuesto eliminar todo lo que ensombrecía el cuadro —servidumbre, privilegios, anarquía—, ¿qué habría ocurrido? Se habrían aniquilado todos los elementos que constituyen la lucha y se habría ahogado en germen el desarrollo de la burguesía. Se habría planteado el absurdo problema de eliminar la historia.

Cuando la burguesía hubo triunfado, ya no se habló más del lado bueno ni del lado malo del feudalismo. Las fuerzas productivas que se habían desarrollado por ella bajo el feudalismo le fueron adquiridas. Todas las viejas fuerzas económicas, las relaciones civiles que les correspondían, el estado político que era la expresión oficial de la antigua sociedad civil, quedaron rotas.

Así pues, para juzgar bien la producción feudal, hay que considerarla como un modo de producción fundado en el antagonismo. Hay que mostrar cómo la riqueza se producía en el seno de este antagonismo, cómo las fuerzas productivas se desarrollaban al mismo tiempo que el antagonismo de las clases, cómo una de las clases, el lado malo, el inconveniente de la sociedad, iba siempre creciendo hasta que las condiciones materiales de su emancipación llegaran al punto de madurez. ¿No es decir bastante que el modo de producción, las relaciones en las que las fuerzas productivas se desarrollan, no son en modo alguno leyes eternas, sino que corresponden a un desarrollo determinado de los hombres y de sus fuerzas productivas y que un cambio sobrevenido en las fuerzas productivas de los hombres acarrea necesariamente un cambio en las relaciones de producción? Como importa ante todo no verse privados de los frutos de la civilización, de las fuerzas productivas adquiridas, es preciso romper las formas tradicionales en las que han sido producidas. Desde ese momento la clase revolucionaria se vuelve conservadora.

La burguesía comienza con un proletariado que es, a su vez, un residuo del proletariado de los tiempos feudales. En el curso de su desarrollo histórico, su carácter antagónico se encuentra al principio más o menos disimulado, y no existe más que en estado latente. A medida que la burguesía se desarrolla, se desarrolla en su seno un nuevo proletariado, un proletariado moderno; se desarrolla una lucha entre la clase proletaria y la clase burguesa, lucha que, antes de ser sentida por ambas partes, percibida, apreciada, comprendida, confesada y proclamada en voz alta, no se manifiesta más que por conflictos parciales y momentáneos, por hechos subversivos. Por otra parte, si todos los miembros de la burguesía tienen el mismo interés en tanto que forman una clase frente a las demás clases, tienen intereses opuestos, antagónicos, en tanto que se encuentran unos frente a otros. Esta oposición de intereses se deriva de las condiciones económicas de su vida burguesa. Día a día se vuelve, pues, más claro que las relaciones de producción en las que se mueve la burguesía no tienen un carácter uno, un carácter simple, sino un carácter de duplicidad; que en las mismas relaciones en las que se produce la riqueza, se produce también la miseria; que en las mismas relaciones en las que hay desarrollo de fuerzas productivas, hay una fuerza productiva de represión; que estas relaciones no producen la riqueza burguesa, es decir, la riqueza de la clase burguesa, sino aniquilando continuamente la riqueza de los miembros integrantes de esta clase y produciendo un proletariado siempre creciente.»

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Paul Lafargue

Mientras el proletariado no está aún lo bastante desarrollado para constituirse en clase, y por consiguiente la lucha misma del proletariado con la burguesía no tiene todavía un carácter político y las fuerzas productivas no están aún lo bastante desarrolladas en el seno de la burguesía misma, para dejar entrever las condiciones materiales necesarias para la emancipación del proletariado y la formación de una sociedad nueva, sus teóricos (los socialistas y los comunistas) no son más que utopistas que, para obviar las necesidades de las clases oprimidas, improvisan sistemas. Pero a medida que la historia marcha y, con ella, la lucha del proletariado se perfila con mayor nitidez, ya no tienen necesidad de buscar la ciencia en su espíritu; no tienen más que darse cuenta de lo que ocurre ante sus ojos y hacerse su órgano. Mientras buscan la ciencia y no hacen más que sistemas, mientras están en los comienzos de la lucha, no ven en la miseria más que la miseria, sin ver en ella el lado revolucionario subversivo que derrocará la sociedad antigua. A partir de ese momento, la ciencia producida por el movimiento histórico y asociándose a él con pleno conocimiento de causa, ha dejado de ser doctrinaria, se ha vuelto revolucionaria".

La lucha de clases es, pues, una de las condiciones del movimiento histórico.

A pesar de su extensión, hemos querido citar esta poderosa crítica del doctor Karl Marx. Nuestros lectores, estamos convencidos, nos lo agradecerán, pues está extraída de un folleto, Miseria de la filosofía, respuesta a la Filosofía de la miseria de P.-J. Proudhon, que se ha vuelto muy raro en las librerías. Se publicó en francés, en París.

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