14 de dic. de 1867. Querido Fred,

Este último exploit feniano en Clerkenwell es una gran estupidez. Las masas londinenses, que han mostrado mucha simpatía por Irlanda, se enfurecerán con esto y serán arrojadas en brazos del partido gubernamental. No se puede esperar que los proletarios londinenses se dejen volar por los aires en honor de los emisarios fenianos. En general, una fatalidad pesa sobre esta especie de conspiración secreta y melodramática. El lunes recibí el dinero y le devolví a Borkheim sus 45 libras, más 1 libra y 1 chelín por las inquiry fees. ¿Puedes hacerme el favor de preguntar a Ernest Jones cómo se casa uno de la manera más adecuada por lo civil en Londres, en Doctor’s Commons o dónde? A principios de abril, en efecto, Laura se casará. Como esto no se hace por la iglesia, originalmente se tenía la intención de que la boda se celebrara en París. Pero esto es complicado. Tendría que probar allí mi identidad y, en esa ocasión, podría resultar demasiado conocido por la policía. Por otra parte, mi mujer quiere que la boda civil, si es en Londres, se haga de la manera más secreta posible, pues no quiere el cotilleo entre los conocidos ingleses. Pregúntale también a Jones cómo está la cuestión del consentimiento de los padres de Lafargue. ¿Si debe ser refrendada previamente por un enviado (¿acaso el inglés?) en París? Sé que en Inglaterra esa formalidad no es necesaria. Pero es indispensable para que el matrimonio tenga validez también según la ley francesa. Por lo tanto, no se debe descuidar ninguna formalidad a este respecto. ¿Cómo es el asunto de los testigos en Inglaterra? De «Zukunft» aún nada. Lo malo es el pequeño formato de esos periódicos, sobre todo en una época en que el chismorreo parlamentario llena las columnas. Nuestro amigo Stumpf está evidentemente muy confuso de la cabeza. Adjunto te devuelvo lo de Siebel. Se equivoca con respecto a Lange. Ese tiene que «comprar» el libro, y seguramente ya lo ha comprado hace tiempo. El quid pro quo con Heinrich es en verdad muy divertido. Salud. D. K. Mohr.