Manchester, 12 de diciembre de 1867.

Querido Mohr:

Desde el domingo vengo padeciendo una función de gala de dolor de muelas, gripe, dolor de garganta, fiebre y toda clase de otras molestias; sólo desde esta mañana estoy de nuevo en condiciones de trabajar, y esta noche emprenderé lo de los Mayerschwaben según tu receta, que —descontando cierta escrupulosidad exagerada que triplicaría la extensión del asunto— es muy bonito.

Bürgers, ad acta. La ironía del destino quiso que la introducción del artículo que Kugelmann le había enviado tuviera que pesarle como plomo ardiente sobre las espaldas, en su condición de candidato fracasado al Reichstag por Düsseldorf. Allí hablo, con toda candidez, del hecho de que ya no se puede despachar con el silencio al partido socialdemócrata desde que está representado en el Reichstag, y de que estos señores harán de este libro su Biblia. Esto se lo envía K. a Heinrich con su tacto habitual. ¡Hinc illae lacrimae! Lo había olvidado por completo, y solo la sentida carta de Heinrich, que toma todo esto muy en serio, lo trajo de nuevo a mi memoria.

Muy bueno el asunto con la *Zukunft*. Escríbeme cuando aparezca; sin una enorme pérdida de tiempo no puedo seguirle a diario la pista a la *Zukunft* en la Schiller‑Anstalt.

Kugelmann se torna más cándido por días. Bucher — ¿por qué no directamente a Bismarck? Lo que dice en su carta a ti del 3 de diciembre acerca de una carta de Meißner que me adjuntaba, no lo entiendo o lo he olvidado.

Adjunto: 1) 2 cartas de Kugelmann a ti, devueltas; 2) 1 ídem a mí y 1 de Stumpf a Kugelmann; 3) La carta de Siebel. Cierre del correo.

Saluda cordialmente a las señoras y a Lafargue. Tuyo

F. E.