Querido Kugelmann:

Su celo me es ciertamente muy de agradecer, pero parece sobreestimar en mucho mi tiempo libre. Recibí su carta del 30 de noviembre el 2 de diciembre, tuve consulta con Marx, pues había diversas cosas que considerar al respecto, y ya le habría enviado diversos artículos de no haber sido porque el domingo me atacó una inflamación de garganta con dolor de muelas, gripe y la fiebre de rigor, que me postró en el sofá. Afortunadamente, todo eso en mí es agudo y hoy ya estoy otra vez en condiciones de trabajar y me pondré inmediatamente al tajo. Pero no crea usted que sea tan rápido escribir una docena de críticas sobre un mismo libro, y no solo decir en cada una algo distinto, sino también disponerlas de modo que no se note que todas proceden de un mismo autor. Con eso uno se detiene a menudo y tiene que reflexionar.

Aconsejaría no escribir directamente a Miquel. De palabra se puede hacer con esa gente muchas cosas que por escrito apenas cabe arriesgar. Ya volverá, de todos modos, alguna que otra vez a Hannover. Los Estados Unidos de Europa han nacido muertos. ¡Y encima, redactor, hermano de Vogt y creatura suya – ni hablar! El inglés de casa de Brandes era nuestro amigo Moore, de aquí, quien se había quedado siete semanas en Eisenach para aprender alemán; yo no tenía la menor idea de que pasara por allí, de lo contrario le habría dado unas líneas para usted. Quizá habría ido a verlo de todos modos, pero se le había metido en la cabeza, de un modo extraño, que usted vivía en Hamburgo. Probablemente preparará la edición inglesa del libro de Marx.

A Liebknecht le he escrito a propósito de sus gritos sudalemanes, diciéndole que con eso no se consigue nada. Hubiera hecho mejor en dejar sus discursos sin imprimir; *in extenso* pierden el efecto, la hojalata se nota demasiado. También le he escrito acerca de su extraña teoría sobre el aplazamiento de la cuestión social. Por lo demás, recordará usted que ya el otoño pasado le dije que se había vuelto demasiado austriaco por odio a los prusianos. Esta breve nota solo para que esté informado.

Los artículos dentro de unos días, en todo caso algunos. Después podrá usted poner en perspectiva otros al teniente coronel, y entonces tendrá algo que hacer.

Con amistad, suyo

F. E.

Pues precisamente me están echando de la oficina porque es la hora de cerrar.