siera utilizar este tipo de recursos, podría hacerlo sin mediación de nadie.* Mi enfermedad sigue igual. Nada peligroso, pero ¡muy molesto! Mis recuerdos a su amable esposa y a la pequeña Fránzchen. De usted K. Marx 4 En su carta del 1* de diciembre, Kugelmann había preguntado a Marx si, por mediación de Borkheim, amigo de Bucher, se podía hacer publicar en el Norddeutsch Allgemeine Zeitung uno de los artículos sobre El capital escritos por Engels. Carta de Joseph Dietzgen a Marx (Mencionada en la carta anterior)

Al señor doctor Karl Marx, Londres.

Señor: Aunque soy para usted un desconocido permítame, se lo ruego, felicitarlo por los méritos que ha alcanzado con sus investigaciones. Usted se ha hecho acreedor de la ciencia, y sobre todo de la clase obrera. Desde mi primera juventud, cuando, más que comprenderla, sólo podía adivinar la sustancia tan rica de sus escritos, su obra me cautivó y no podía dejar de leerla y volverla a leer hasta que me resultara suficientemente inteligible. El entusiasmo que suscita en mí su obra (el tomo 1 de El capital) que acaba de aparecer en Hamburgo me arrastra a la inmodestia, tal vez importuna, de asegurarle mi agradecimiento, mi respeto y mi gratitud.

En su momento, estudié con mucho cuidado el primer fascículo que apareció en Berlín: la Contribución a la crítica de la Economía Política, y confieso que ningún libro, por muy voluminoso que fuera nunca me habia deparado tantas enseñanzas, tantas nociones nuevas y positivas como ese opúsculo. De modo que esperaba su continuación con impaciencia. Por vez primera, usted expresa en una forma clara, irrefutable, científica, lo que desde este momento constituirá la tendencia CONSCIENTE de la evolución histórica: subordinar a la conciencia humana el proceso social de producción que, hasta el presente, no era sino una fuerza ciega de la naturaleza. Su obra inmortal, señor, es la de haber brindado un fundamento racional a esta tendencia, la de haber dado a comprender que nuestra producción es anárquica. Por este descubirimiento, nuestra época le debe a usted un reconocimiento eterno. Entre líneas, leo en su libro que su economía fundamental supone una filosofía fundamental.