Querido Mohr:

Adjunto cartas de Kugelmann (con anexo), Liebknecht y Siebel, así como tres recibos de Rau, Hildebrandt y Schulze-Delitzsch. Las de Kugelmann (con anexo) y Siebel te ruego me las devuelvas inmediatamente; el correo para Siebel sale el lunes por la noche y también he de escribir a Kugelmann. ¿Qué opinas de los periodicuchos suabos? Kugelmann, sin embargo, parece recurrir a medios desesperados. A Liebknecht le he escrito extensamente, exigiéndole que ataque no sólo a los prusianos, sino también a sus adversarios, los austríacos, federalistas, güelfos y demás partidarios de los pequeños estados. El tipo se ha vuelto, como yo sospechaba, completamente limitado por su mentalidad sudalemana. ¡Él y Bebel han firmado un mensaje al Concejo Municipal de Viena, en el que se celebra a Austria como el nuevo Estado de la libertad que surge en el sur, frente al norte sojuzgado! Está muy bien que pronuncie un par de discursos imprecisos en el Reichstag, pero un periodicucho es algo por completo distinto: se nos hace responsables de ello y nosotros no podemos permitir que se nos confunda con austríacos, federalistas y güelfos. También le he escrito acerca de la tontería de suspender la agitación social. Esta noche le envío a Jenny el proceso de Adelaide Macdonald, que disparó una pistola contra el policía. Su relación con Allen no está clara. Allen estaba prometido con otra muchacha y debía casarse el lunes siguiente al «outrage». 

Con prisa.
Tuyo,
F. E.

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