Manchester, 8 de nov. de 1867.

Querido Mohr:

Con toda prisa: Siebel estará mañana aquí o en Liverpool, donde lo veré. Aún puede colocar 3 artículos, que yo he terminado de inmediato y que haremos llegar rápidamente. Si hubiera sabido que tardaría tanto, se los habría enviado a Barmen hace tiempo. La historia de la Intern. Rev. ya se me ha ocurrido también y se hará. Lo mismo la de la Fortnightly Review, tan pronto como esté asegurada la cuestión de la publicación. Por de pronto, sin embargo, considero que el barullo en la prensa diaria alemana es lo más importante para forzar la mano a esos canallas de economistas. El descalabro de la policía en el proceso de aquí ha sido más rápido y completo de lo que esperaba. Pero, probablemente, todavía mejorará. El viejo Blackburn parece estar cambiando también de tono; hoy le ha hecho grandes elogios a Ernest Jones por su discurso. ¿Has leído las instrucciones de Bismarck a Usedom (de la Augsburger Abendzeitung, naturalmente desautorizadas)? El tipo dice [?] pone al descubierto las intrigas de los italianos con Bonap. sin ningún reparo; hay que reconocerle que puede tener modales muy poco diplomáticos cuando le conviene. [[ La Kölnische Zeitung del miércoles lo publica. ]] Esta actitud de Bismarck explica también la retirada de los italianos y la porquería que tragan. Cómo están constituidas las inspecciones, revisiones e intromisiones de la burocracia prusiana: mi hermano me escribe que los fabricantes quieren formar una asociación en el Rin y el Ruhr, como aquí, para que sus calderas sean examinadas periódicamente por ingenieros competentes, y dice luego sobre el control gubernamental: «Aquí, un inspector de obras del distrito revisa en ½ hora 7 calderas (!!) en nuestra fábrica y se va a casa muy satisfecho; en otra fábrica, un funcionario semejante ha necesitado 2 horas para 35 calderas!! Quien sea tan necio y crea que después de semejante revisión puede dormir tranquilo, está, por supuesto, engañado. Sería un verdadero beneficio hacer superfluo este disparate y poner en su lugar un dispositivo práctico y razonable. En una revisión, yo mismo le expliqué al inspector de obras del distrito primero la caldera con todas sus instalaciones, luego tomé su instrucción al respecto y, finalmente, le redacté el informe al gobierno.» ¡Ahí tienes a los prusianos! Descritos por ellos mismos.