Manchester, 1 de noviembre de 1867.

Querido Mohr:

¿Qué pasa que no vuelvo a saber nada de ti? Desde tu última carta siempre tengo miedo de que vuelvas a tener carbunclos. ¿No has vuelto a tener noticias de por allá? ¿De Kugelmann o de Meißner acerca de artículos sobre tu libro? No oigo ni veo nada y, en estas circunstancias, tampoco puedo hacer una maldita cosa.

Hasta qué punto Dizzy ha logrado no sólo desbancar a los whigs, sino también desorganizar a los tories, me lo demostró anteayer una conversación con dos de esa calaña. Estuvieron de acuerdo en: 1) que la Iglesia irlandesa, y con ello también en Inglaterra la Iglesia estatal, había de ser abandonada en breve; 2) que las leyes de primogenitura y vinculación ya no se podían mantener; 3) que tras la muerte de la reina probablemente estallaría pronto aquí una revolución.

Tuyo,
F. E.