Manchester, 18 de octubre de 1867. Querido Meyer: Esta mañana recibí su telegrama, y me sabe infinitamente mal no poder ir a Liverpool esta misma noche. Mi socio y nuestro primer empleado se ausentan mañana los dos, y he de estar presente para firmar cheques y vigilarlo todo yo mismo. Además, los sábados cerramos aquí ya a la 1, y puesto que usted no llega a Liverpool hasta cerca de las 11 de esta noche y el Russia zarpa a las 12, comprenderá usted mismo que no hay nada que hacer. Tenga la bondad de escribirme su dirección y la de la señora Weydemeyer en la hoja adjunta, y entregue el sobre en el hotel para que lo echen al correo. Salude a la señora W. cordialmente de mi parte, y dígale que le habría escrito unas líneas hace tiempo si hubiera sabido su dirección. Espero que estará usted en condiciones de orientar la atención de la prensa alemana de América y de los obreros hacia el libro de Marx. Con la agitación por las 8 horas que ahora está en marcha allí, este libro, con su capítulo sobre la jornada de trabajo, llega justo a tiempo para aquel país, y por lo demás también es idóneo para aportar claridad a las cabezas en muchos sentidos. Usted se hace acreedor de un gran mérito para el futuro del partido en América con cada paso que dé en esta dirección. Salude también a Jacobi en New York de mi parte con la mayor cordialidad. ¡Feliz viaje! Suyo sinceramente, Friedrich Engels.