14 de octubre de 1867.

Querido Fred,

Por la carta adjunta de Juch N.° II ves que, aunque Aquiles ha muerto, Beta sigue viviendo. La carta de J[uch] se debe sin duda a que Kinkel es elogiado por B., pero no Freiligrath, y a que el artículo de Beta contiene también algunas malicias contra Juch. Cuando F. y J. se juntan, no son capaces de producir ni un chiste malo. De ahí que se pretenda azuzarme a mí, “el ponzoñoso de pies a cabeza”, como me llama Beta en su escrito inmundo, en el artículo: “Los alemanes en Londres”, que empieza con la conquista normanda y termina con el grasiento judío Bender como la única flor de la humanidad en Inglaterra. Ésta es ya aproximadamente la sexta vez que el señor Juch me ofrece sus sosas columnas para un “autoelogio”, procedimiento que a él le da resultado y que, naturalmente, ha empleado con éxito con Blind, Kinkel, Freiligrath, Heinzmann. Sólo le he escrito unas pocas líneas. Y precisamente, lo que el señor Freiligrath no quiere. Le cuento en privado la escena que tuve en el local de redacción de Beta “How do you do”, acompañado por Ziegenhainer, Freiligrath y nuestro W. Wolff. Para corresponder a su esfuerzo con un chiste malo, le digo que a Kinkel no le deseo nada más que ser el alfa y omega de este Beta. Característico de Juch: Me envía el Volkskalender de Payne, que contiene el corpus delicti, (este calendario, como toda la porquería en Alemania, “Gartenlaube”, etc., tiene 250 000 suscriptores) adjuntando la obligada factura de 11 peniques, que inmediatamente incluí en mi carta de respuesta. Sin embargo, él se encontraba de nuevo en el umbral del Bankruptcy Court y se las ha arreglado penosamente con sus acreedores mediante pagos mensuales de 2 chelines y 6 peniques por libra. ¿Qué debo contestar al adjunto Nahmer? ¿Te ha enviado Borkheim el Courrier Français con la traducción de mi prefacio? Te lo pregunto porque el pobre Lafargue está todos los días al acecho de “tu veredicto”. Hoy ha llegado el periódico belga Liberté, asimismo con la reproducción del prefacio, con un preámbulo muy “babeante”, en el que recuerda al gobierno belga mi expulsión. A Liebknecht ya le había contestado, pero he tenido que volver a escribirle hoy, porque no he recibido hasta hoy los 2 actos sobre la “Trades Unions’ Commission”. Tus indicaciones las he incorporado a mi carta. Salud. Recuerdos a la señora Burns. D. Moro.