10 de octubre de 1867.

Dear Fred,

Por la carta adjunta de Kugelmann verás que ha llegado la hora de la acción. Tú puedes escribirle mejor que yo mismo acerca de mi libro. Al mismo tiempo, que no se ande con rodeos y no nos envíe las cosas para corrección, sino después de que hayan sido impresas. Debes inculcarle que todo depende de armar ruido, mucho más que del cómo o de la minuciosidad. El papelucho adjunto de Meißner no contiene nada. ¿Cómo puede esperar críticas antes de que hayan aparecido sus propios anuncios de librero?

Salut
Tuyo,
K. M.