12 de sept. de 1867. Querido Fred,
El gran retraso de Meißner es muy fatal. En el Congreso de Lausana habría podido despachar varios ejemplares. Además, el libro habría sido comentado allí como un acontecimiento. No comprendo la estupidez. ¡El próximo sábado hará cuatro semanas que envié la última corrección a Leipzig! Tu plan de atacar el libro desde el punto de vista burgués es el mejor medio de guerra. No obstante, yo considero –en cuanto la historia esté en la calle– que es mejor hacerlo a través de Siebel, o en su caso Rittershaus, que a través de Meißner. Ni siquiera a los mejores libreros hay que dejarles ver demasiado las cartas. Por otra parte, tienes que escribirle un par de instrucciones a Kugelmann, que ha regresado, sobre los aspectos positivos que ha de subrayar. Si no, hará tonterías, pues aquí no basta con el entusiasmo. Yo mismo, naturalmente, no puedo hacerlo con tanto desahogo como tú.

Soy por completo de tu opinión en lo que respecta a Eccarius. A un obrero, y en particular a uno de la seca criticidad de Eccarius, le falta la habilidad diplomática. Escribe al Times como si escribiera para la “N.Rh.Z. Revü”. Sin embargo, la cosa no perjudica. Aquí en Londres se dice: La Asoc. Inter., etc. ha de ser muy fuerte, porque el Times informa // expresamente sobre ella. Las pullas de E. pasan por pullas del Times. Los // Los piojosos suizos franceses, representados con gran fuerza por //, dieron pábulo a los charlatanes franceses de París. El viejo Becker cometió la mayor torpeza. Empezó por liquidar nuestro programa del orden del día, para descolgarse con su propuesta de libertad. Con ello, los parisinos tuvieron ocasión de eliminar todo orden y concierto. Pero todo eso no importa. Lo principal es la celebración del Congreso, no lo que allí suceda. En nuestro Informe General nos burlaremos con ganas de los sabiondos parisinos. Para gran disgusto de los mismos, se ha impuesto la resolución de que quien no pague (y los parisinos no han pagado ni un ochavo) no podrá delegar en lo sucesivo. Se trata de llevar la próxima vez a Bruselas 20 ingleses y 30 alemanes. En cuanto a los propios belgas, solo pueden delegar 1 hombre por cada 500 y por tanto no serán muy numerosos. Además, están bastante rebeldes contra los parisinos. Nota bene: Lo malo es que no tenemos en París ni una sola persona que pueda ponerse en contacto con las secciones obreras hostiles a los proudhonistas (¡y estas forman la mayoría!). Si Dupont pasase un par de semanas en París, todo estaría en orden, pero la policía lo tiene bajo estrecha vigilancia. A Vermorel ya le iré zurrando por carta privada, poco a poco, sus sandeces sobre política alemana. Tengo que proceder de modo gradual, y por eso empecé adrede con Estados Unidos, Rusia y Turquía, por ser este terreno “neutral” entre alemanes y franceses. Laura y Lafargue están traduciendo justo ahora parte del prólogo para el Courrier Franç. Salut
D
KM